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México SA

Deuda estatal y corrupción

Tres tristes preocupados

Pemex: empresa pirotécnica

Carlos Fernández-Vega
C

uando menos desde 2010 tres titulares de Hacienda en dos sexenios al hilo (calderonista y peñista) advirtieron que el problema de la deuda pública de los estados de la República (conocida como subnacional) marcaba una tendencia peligrosa, no sólo por su uso ineficiente sino por la opacidad con la que se contrataba y gastaba, al tiempo que su creciente servicio (pago de intereses y, eventualmente, de capital) rápidamente engullía los recursos que la Federación trasladaba a las entidades.

Ernesto Cordero (con Calderón), José Antonio Meade (con Calderón y Peña Nieto) y Luis Videgaray (con EPN) no sólo son tres integrantes de la misma cofradía itamita, sino quienes sucesivamente han despachado en la oficina principal de la Secretaría de Hacienda, y allí siguen, mientras la deuda subnacional avanza a pasos agigantados, es decir, lo que desde cuando menos 2010 se comprometieron a contener.

De siempre Cordero mostró fijación por el voluminoso crecimiento de la deuda de Coahuila –de la familia Moreira–, aunque daba algunos pincelazos a la de otras entidades supuestamente para mostrar su preocupación por las demás. Eran tiempos electorales y el derroche y desparpajo del entonces maestro bailador resultaban útiles para los efectos panistas. No pasó nada, desde luego. Meade y Videgaray siguieron el juego, cada cual para su cantera, pero el hecho es que el citado débito no ha dejado de crecer, junto con la opacidad, la corrupción y la ineficiencia de los gobernadores de todos los colores y sabores.

Entre lo más reciente, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados informa, con base en las cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda, que el saldo de las obligaciones financieras inscritas en el Registro Público Único (deuda subnacional) se ha incrementado en 468 mil 349 millones de pesos en términos nominales en los pasados 15 años, al pasar de poco más de 100 mil millones al cierre de 2001 a más de 568 mil millones a fines de 2016. En términos reales, en el periodo referido, la tasa de variación del saldo de la deuda subnacional se colocó en 182.3 por ciento y una tasa media de crecimiento anual en 7.2 por ciento.

Como se observa, la contención, pero sobre toda las acciones de los tres tristes preocupados de Hacienda sirvió para lo de siempre: nada, pues la deuda subnacional avanza a galope, junto con la corrupción de los gobernadores. Y desde 2010, ante la siempre atenta supervisión de la SHCP y de sus titulares, dicho débito prácticamente se duplicó (de 315 mil a 568 mil millones de pesos).

El CEFP detalla que el saldo de la deuda subnacional al cierre de 2016, de 568 mil 591 millones 800 mil pesos se distribuye entre las entidades federativas de forma desigual, siendo los cinco estados más endeudados la Ciudad de México con 73 mil 829.3 millones de pesos; Nuevo León, 65 mil 807.9; Chihuahua, 49 mil 408; Veracruz, 49 mil 192.3; y estado de México con 42 mil 575.4. Estos cinco estados concentran la mitad (49.4 por ciento) de la deuda subnacional. Por el contrario, entre los menos endeudados destacan Tlaxcala, Querétaro, Campeche, Baja California Sur, Yucatán y Guerrero, con montos menores a 3 mil millones de pesos.

Por una mera casualidad, recuérdense los casos de Marcelo Ebrard y su relevo Miguel Mancera; Rodrigo Medina, su papá y El Bronco; César Duarte y su banco; el otro Duarte, Javier, su señora y toda la banda veracruzana; y el chapitas Eruviel. Como en los tiempos de Humberto Moreira, y después su hermano, en Coahuila, ¿realmente es una casualidad el constante aumento de la deuda de los estados? Incluso se constituyó un comisión bicameral para analizar el tema y actuar en consecuencia. Pues bien, los legisladores ni siquiera han abierto el folder informativo.

Por tipo de acreditado, señala el CEFP, al cuarto trimestre de 2016 la composición del saldo de la deuda subnacional se desglosa en cuatro conceptos que mantienen obligaciones financieras, siendo estos: gobiernos de las entidades federativas, que constituyen un saldo de 481 mil 297.8 millones de pesos (84.6 por ciento del total); municipios, con obligaciones financieras por 47 mil 841.3 millones (8.4 por ciento); entes públicos estatales, que se ubican con una deuda de 33 mil 791.2 millones (6 por ciento); y entes públicos municipales, que reportan un saldo de deuda por 5 mil 661.6 millones (uno por ciento).

Por tipo de acreedor, al cuarto trimestre de 2016, el monto de la deuda subnacional se clasifica en: 346 mil 644.2 millones (61 por ciento del total) provenientes de la banca múltiple; 123 mil 585.4 millones (21.7 por ciento) de la banca de desarrollo; 85 mil 487.2 millones (15 por ciento) de emisiones bursátiles; y 12 mil 875 millones (2.3 por ciento) cuyo origen está en otros conceptos como fideicomisos.

Así es: la banca privada al frente del festín. Explica el CEFP: en los últimos 10 años se han observado cambios en la composición de la deuda subnacional por tipo de acreedor. La banca de desarrollo (del Estado mexicano), por ejemplo, disminuyó su participación en la deuda total de 36.4 a 21.7 por ciento del cuarto trimestre de 2006 al cierre de 2016, lo que equivale a una caída de 14.6 puntos porcentuales. Esto se vio compensado por una mayor participación de la banca múltiple (privada) casi en la misma cuantía, rubro que incrementó su participación de 45.9 a 61 por ciento, lo que significa un aumento de 15.1 puntos porcentuales.

En concordancia con lo anterior, puntualiza el citado centro de estudios de la Cámara de Diputados, el concepto por tipo de acreedor que podría explicar el incremento en la deuda subnacional en esta última década es la banca múltiple (privada), pues como puede observarse del segundo trimestre de 2007 al cierre de 2016, periodo donde se manifestó el mayor crecimiento de la deuda subnacional, la banca múltiple amplió su porcentaje en el total de la deuda en 17 puntos porcentuales mientras que la banca de desarrollo (del Estado mexicano) y las emisiones bursátiles redujeron su participación en 12.2 y 7.1 puntos porcentuales, respectivamente. Lo mismo con las tasas de interés.

Se entiende, pues, de qué tamaño es la preocupación (léase negocio) de los siempre vigilantes tres tristes funcionarios referidos.

Las rebanadas del pastel

Pues nada, que la sólida infraestructura de Pemex no deja de dar muestras de cómo se hunde una empresa productiva del Estado, que en los hechos se ha convertido en empresa pirotécnica del Estado, porque no pasa día sin que algo le reviente a lo largo y ancho de la República.

Twitter: @cafevega