18 de marzo de 2017     Número 114

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Diálogo indígena y campesino
en defensa de la biodiversidad

Mercedes López Directora de Vía Orgánica en la Ciudad de México www.viaorganica.org

El maíz, legado de los pueblos americanos para el mundo, permitió enlazar la diversidad de mujeres y hombres de comunidades indígenas y campesinas de México, Estados Unidos y Centro y Suramérica, quienes intercambiaron problemáticas, saberes y estrategias durante el Diálogo Indígena y Campesino sobre la Diversidad Biocultural, efectuado del 29 al 30 de noviembre de 2016 en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Cual mazorca de maíz, se desgranaron las voces y los testimonios de los participantes en el diálogo para analizar los impactos y alcances de la Décimo Tercera Conferencia de las Partes (COP 13) del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Identificaron las afectaciones y amenazas de los tratados internacionales para sus vidas y buscaron generar una agenda propia.

El objetivo del encuentro fue resumido por una lideresa quichua de Ecuador: “Estamos aquí para darnos cuenta de la biodiversidad en manos de las comunidades indígenas y de nuestras raíces: madre tierra, madre agua, padre sol y variedad de maíces. Cada color del maíz representa nuestra riqueza como pueblos y tradiciones. Cada maíz, cada grano cumple una función, como los seres humanos la cumplimos en la vida, por lo que tenemos que organizarnos y defendernos”.

Durante la presentación, se ubicó en mapas del Continente la zona de procedencia de cada participante y se nombraron los principales alimentos, semillas, frutos, y elementos culturales e identitarios de las comunidades presentes: maíz (en sus diferentes colores y variedades), calabaza, chile, frijol, jitomate, amaranto, haba, quelites, café, papa, oca, flores de ornato y de tila, plantas medicinales, naranja, pitahaya, durazno, ciruela, pera; platillos como: pozole, mole, enchiladas, totopos, tamales, tortillas, atole morado, pozol de maíz blanco y amarillo, miel; animales como: guajolotes, gallinas, ovejas, búfalo, caribú, salmón; artesanías: bordados (con hilos y chaquira), textiles, ropa tradicional, figuras con hojas de maíz y palma; tradiciones: música, lenguaje y ceremonias religiosas; zonas sagradas y arqueológicas; así como las amenazas a espacios, tierras y territorios como bosques, selvas y lagos.

Todos ellos elementos integrantes de la biodiversidad, que ha sido custodiada, preservada y desarrollada por las comunidades indígenas y campesinas del mundo y que, sin embargo, les ha sido negada y arrebatada por gobiernos y corporaciones trasnacionales que conciben a la biodiversidad como una mercancía para lucrar.

Las y los protagonistas del conversatorio brindaron algunas definiciones de biodiversidad y su forma de preservarla:

“Para mí la biodiversidad es la vida, el territorio que tenemos que defender ante las amenazas a nivel nacional y mundial. Todo México tiene que sumarse a la defensa de la biodiversidad, porque es la vida de todos los seres en este planeta”. Isabel Núñez, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

“Es todo lo que tiene vida, las plantas, los animales, los modos en que los pueblos defienden su patrimonio, que es la madre tierra. Yo personalmente la defiendo trabajando en la agricultura ecológica, que es amigable con la tierra, para disminuir los químicos y fortalecerla”. René García, Chilapa de Álvarez, Guerrero.

“La biodiversidad es vida, es lo que Dios nos regaló, lo que estamos viviendo y la cuidamos en nuestra comunidad sembrando árboles, plantas, cultivando la flor de tila que es muy medicinal. También estamos compartiendo experiencias en nuestra comunidad y otros espacios para cuidar el medioambiente. Para nosotros eso es vida, hay que cuidarla, protegerla, no hay que maltratarla y mucho menos venderla”. Nicéfora Olivera, San Luis Acatlán, Costa Chica de Guerrero.


FOTOS: Mercedes López

“Para mí es algo extenso: es el pueblo con su buena forma de vivir, sus múltiples acciones en el trabajo, sus usos y costumbres, el vestuario, así también la educación y el medioambiente –que goza y vive–; para mí eso es la biodiversidad. Yo la defiendo difundiendo buenas prácticas ambientales en la comunidad, en las escuelas, en las asambleas comunitarias, en las pláticas de mujeres, en las reuniones de jóvenes, en los encuentros deportivos”. Felipe Serio, Consejo Wirárika, Jalisco.

“Es la comunidad, porque la comunidad es todo: es agua, es suelo, es animales… A través de las tradiciones que celebramos, fortalecemos esa biodiversidad, porque fomentamos el respeto a la misma, al agua, a la tierra, a los seres vivos y a los animales”. Isabel Hernández Tapia, Chilapa de Álvarez, Guerrero.

“Es todo lo que se encuentra en un territorio, todo lo que tiene vida y nosotros promovemos el cuidado de la madre tierra con reforestaciones, para que se recupere y podamos mantener los ecosistemas que permiten la vida”. Santiago Villanueva Navarrete, El jagüey, Guerrero.

“La biodiversidad es indispensable, porque garantizamos el tener diferentes formas de seguir sobreviviendo. La naturaleza nos ha proporcionado una gran diversidad de la cual nosotros somos beneficiarios. Muchas veces se dice que al hombre le pertenece la naturaleza, y yo digo que no, nosotros formamos parte de esa naturaleza, por lo tanto, yo creo que seguir defendiendo, seguir rescatando, seguir mejorando nuestra biodiversidad nos permite garantizar el futuro”. Emiliano Juárez, Grupo Vicente Guerrero, Tlaxcala.

Estas visiones muestran cómo, a diferencia del concepto utilitario y mercantil de la biodiversidad que priva en el mundo capitalista, para las comunidades constituye la vida en todas sus dimensiones: agua, subsuelo, tierra, aire, maíz, semillas, plantas medicinales, animales y territorio.

Y qué mejor muestra de esa conceptualización holística del concepto de biodiversidad que el elaborado colectivamente durante el diálogo indígena y campesino: “Biodiversidad: Palabra que sirve para recordarnos que somos de millones de colores, formas, olores, sabores y saberes diferentes. Este patrimonio biocultural de los pueblos y de la humanidad lo visualizamos desde cuatro diferentes ámbitos: la vida, la comunidad, la soberanía alimentaria y la integralidad”.

Riesgos para la biodiversidad y las comunidades. Durante el diálogo se identificaron diversas problemáticas –externas e internas– que afectan todas las dimensiones de la vida: recursos naturales, tradiciones culturales y economía campesina, entre otras. El principal problema es el cambio climático que no se puede controlar, pero sí se pueden realizar medidas de adaptación y mitigación.

El diálogo indígena y campesino concluyó: “Nos oponemos a las reformas constitucionales, leyes y programas gubernamentales impuestos por el neoliberalismo, que conducen a la venta de ejidos y a la privatización de los bienes comunes”.

Los participantes plantearon y se comprometieron a desarrollar estrategias y alternativas de defensa de los bienes comunes que constituyen la diversidad biocultural, agrupadas en cinco grandes ejes: 1.- Fortalecimiento de la identidad, 2.- Consolidación de la organización y la autonomía, 3.- Acciones políticas, 4.- Manejo comunitario de los territorios y 5. Compartir la información con las comunidades.

Un compromiso principal fue: “Defender la biodiversidad, lo que implica reconocer la profundidad de los sentidos culturales vinculados a todos los elementos de la Madre Tierra, nuestra Pachamama, y los pueblos originarios. Por lo que defendemos la vida y el bien común con base en la organización, la cooperación y la ayuda mutua que son pilares de la comunalidad. Nos comprometemos a seguir trabajando en ello”.

Las mujeres presentes en el diálogo

Las mujeres asistentes al encuentro tuvieron un fuerte eco, al poner de manifiesto su rol fundamental para la conservación de la biodiversidad en sus comunidades de origen con su cosmogonía; trajes típicos; idiomas originarios; trabajo en la siembra, cosecha y conservación de semillas, y su responsabilidad en las tareas domésticas y de alimentación, muchas de ellas no reconocidas socialmente y mucho menos remuneradas.

Desde Intertribal Agriculture Council de Montana, Estados Unidos, Lia, vestida con las ropas tribales de su comunidad, destacó que el maíz es fundamental para ella, porque aparte de brindar alimento, permite el intercambio de semillas para enriquecer las variedades y sirve para las ceremonias tradicionales entre los pueblos indígenas de su país.

La voz de las mujeres de las comunidades lacustres de Xochimilco estuvo presente con doña Amalia, mujer de mirada profunda y bondadosa, largas trenzas blancas y vestida con una bella blusa bordada por ella misma, quien se manifestó contra la mercantilización de la biodiversidad:

“La madre tierra no tiene precio, ni el agua, ni el aire ni los animales. Tenemos que defender a Quetzalcóatl, Hutizchilopoztli, Telcaztiploca, porque de ellos dependemos. Todo lo que tenemos es la biodiversidad, que es vida para nosotros. Si no la defendemos, vamos a morir, junto con nuestros nietos y bisnietos. Me da tristeza que lo que ahora consumimos viene de mercados internacionales, ahí estamos comprando golosinas como las Sabritas, los churritos, y estamos dejando morir a nuestra madre tierra. Acuérdense que las golosinas de nuestros abuelos eran las semillas y pepitas tostadas, el maíz tostado, el piloncillo, eso comíamos como botana. Tenemos que regresar a lo nuestro, quedarnos con nuestras ricas y sanas botanas que vienen de la milpa y tener respeto a nuestros elementos sagrados, cuidando la tierra y consumiendo lo que viene de ella y de nuestros pueblos”.

Por su parte, Isabel Núñez, del Itsmo de Tehuantepec, Oaxaca, resaltó el rol de las mujeres en la preservación de la biodiversidad, al comentar: “Las mujeres estamos en defensa de la madre tierra, porque es la que nos ha dado la vida y nosotras damos la vida por ella. Por eso defendemos lo que está a punto de morir por la amenaza a nivel mundial por parte de grandes empresas”.

Desde Suramérica, una lideresa quichua de Ecuador comentó: “En los Andes, las mujeres estamos defendiendo las semillas. La semilla está en la madre tierra, somos hijos de la tierra, de las semillas y del maíz y nosotras somos las que sembramos, recogemos las cosechas y seleccionamos las mejores semillas para mejorar las cosechas que vienen. Nosotras las mujeres de los pueblos quichuas, frontera con Perú, estamos organizadas y somos importantes para tejer la unidad de los pueblos sin fronteras y defender la vida de los pueblos”.

Por esa importante participación, invisibilizada socialmente, las manifestantes coincidieron en remarcar: “Las voces de las mujeres deben de ser escuchadas, nosotras debemos ser protagonistas por todo nuestro trabajo y contribución al cuidado de la madre tierra. Tenemos el deseo de interactuar, intercambiar, articular… Hacer milpa como el maíz con el frijol, los quelites, las calabazas, habas, chiles y ocupar el lugar que nos corresponde en las decisiones y los proyectos comunitarios.

“Esa debe ser la cimiente para seguir construyendo acciones en defensa de la biodiversidad, el medioambiente, la soberanía alimentaria y la vida. Y en eso las mujeres somos fundamentales, por lo que estamos organizadas para defender nuestra biodiversidad y que se escuche nuestra voz, que por siglos ha sido acallada”.

 
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