18 de marzo de 2017     Número 114

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

La semilla, clasificada
opositora al sistema

César del Valle Atenco. Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra


FOTOS: Rancho Via

Un campesino que cultiva un pedazo de tierra para proveer a su familia de alimentos se vuelve un opositor al sistema político-económico. Un campesino que no consume productos dentro de un centro comercial es inevitablemente un enemigo de la industria de los alimentos, es un consumidor menos y por lo tanto un sujeto que no genera riqueza. Con esa lógica se concibe a una sociedad que tiene diferentes áreas de producción, clases y estándares de calidad humana.

En el mismo paquete del campesino está la semilla, que se niega a sí misma para poder ser y dar vida infinitamente. Esta semilla nativa no va en línea con los nuevos avances agro-tecnológicos, no cumple con los estándares requeridos para la producción de riquezas y por tanto es opositora.

Por si fuera poco, los ríos, que de manera libre pueden transitar por el cauce que ellos mismos construyeron y que abastecen a los campesinos, también son opositores y por eso es necesario entubarlos. Y los cerros, bosques, minerales, el aire, sol y cada parte de la naturaleza que podamos imaginar tendrán que ser transformados de manera irreversible para satisfacer la demanda de esta sociedad y tendrán que generar riquezas “infinitas”; si no es así, serán también clasificados como opositores.

Una parte de campesinos y opositores naturales se ubican en la región montañosa del oriente del Valle de México y Lago de Texcoco, lugar donde se construye el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Allí existen cerros de tezontle que están siendo desparecidos de sus lugares de origen y son transformados en caminos y relleno para “ahogar” lo poco que queda del lago.

Los manantiales en Texcoco están siendo encauzados para abastecer tan sólo la primera fase del proyecto hasta el 2020, que ocupará unos 25 millones de metros cúbicos de agua por año, lo que representa apenas una tercera parte de lo que se requiere en total por año, según el Manifiesto de Impacto Ambiental que presentó el Grupo Aeroportuario, y que, sin ninguna observación detallada, fue avalado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Si el agua que requiere este proyecto no fuese suficiente, será tomada de los comités de agua potable de cada delegación y municipio que se encuentran en la periferia del Nuevo Aeropuerto.

Por otro lado, para que el nuevo aeropuerto no sufra inundaciones, siete ríos que atraviesan por diferentes comunidades de Atenco y Texcoco serían encauzados hasta el Lago Artificial Nabor Carrillo, para así, mediante un sistema de bombeo y redes hidráulicas, enviar las aguas hasta el Túnel Emisor Oriente. Todo ello sin tomar en cuenta que el nivel del Lago Nabor Carrillo es más alto que el del terreno donde pretenden construir el aeropuerto, y esto significa un grave riesgo de inundación no sólo para el proyecto sino también para las comunidades que están alrededor.

Los modelos de vida adecuados para generar riqueza que el gobierno peñista trata de imponer no son acordes con la vida que necesitamos los habitantes de estas comunidades a la orilla del Lago.

Las actividades económicas y políticas que en esta región desempeñamos tienen un estrecho vínculo con el respeto a la vida y a los derechos humanos. Probablemente para el gobierno y somos sujetos improductivos, pero preguntémonos ¿qué es un campesino en estos tiempos?

Un campesino no sólo produce alimentos sanos para su familia y su entorno local, y eso ya es una postura política y económica frente a la industria de los alimentos. También es un protector de los recursos naturales que lo rodean, incluidas las especies de animales existentes en la región. Es también el pegamento que une la mayoría de las costumbres y tradiciones que hay en este país. Es el que preserva la vida y posee conocimiento para el cuidado de las semillas nativas, y el que, ante los intentos de despojo del territorio como los que se viven en varios estados de República, se convierte también en un defensor de los derechos humanos.

El gobierno peñista aseguró que no se metería en terrenos ejidales para no causar ningún conflicto a los habitantes de la región. Mentira. Desde que anunció la reactivación del proyecto aeroportuario, a los comités ejidales hizo ofrecimientos de compra de terrenos y comenzó con una división interna dentro de las comunidades.

No es de sorprendernos la actitud de gobiernos que están acostumbrados a hacer de la ley un instrumento que les permita concretar sus planes dictados desde los intereses internacionales, mientras los sectores rurales u obreros, entre otros, son perjudicados mortalmente.

A pesar de que hoy pareciera que los pueblos de la orilla del agua (Atenco: atl, agua; tentli, orilla) tenemos todo en contra, no bajaremos la guardia, ni dejaremos de exigir respeto a nuestra forma de vida, y ello implica, respetar el entorno natural que durante años hemos protegido. Además de que es claro, que este proyecto de aeropuerto no garantiza en nada su propia funcionalidad y es más parecido a un elefante blanco que con el tiempo quedará abandonado.

Es necesario detener la construcción del Nuevo Aeropuerto a como dé lugar. En nuestro caso como pueblos, estamos haciendo lo propio por medio de amparos, de foros informativos, talleres culturales, o bien, en algunas ocasiones, poniendo el cuerpo para evitar que nos despojen.

Es necesario exigir más información al respecto sobre el proyecto aeroportuario y sus obras complementarias y que todas las secretarías implicadas en el caso, den informes detallados de los desastres que están ocasionando y que van a ocasionar.

No estamos dispuestos a ceder ante el monstruo. Antes preferimos luchar y hacer todo lo necesario para defender la tierra, pero es claro que para tirar a la bestia no podemos hacerlo solos, necesitamos de ustedes, científicos, intelectuales, artistas, estudiantes, obreros… necesitamos todas las manos y mostrar la otra fuerza política que es capaz de hacer respetar nuestro derecho como ciudadanos.

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