Ciencias
Ver día anteriorJueves 30 de marzo de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

El paciente puede beber café, rascarse la nariz y comer un puré de papa

Tetrapléjico logra mover el brazo y la mano con neuroprótesis

Tiene dos dispositivos sobre la cabeza y 192 microelectrodos implantados en el cerebro, que registran las señales que envía la materia gris a los músculos, explican expertos de Cleveland

Foto
Bill Kochevar quedó dañado en un accidente de bicicleta hace 10 añosFoto Afp
 
Periódico La Jornada
Jueves 30 de marzo de 2017, p. 2

París.

Un estadunidense que quedó tetrapléjico hace 10 años en un accidente de bicicleta puede volver a usar el brazo y la mano derecha para beber y comer, gracias a una nueva neuroprótesis considerada primicia médica por los investigadores.

Este avance, logrado en Cleveland, Estados Unidos, depende de un dispositivo que sortea la lesión de la columna vertebral, utilizando hilos, electrodos y programas informáticos para reconectar el cerebro del paciente con los músculos del brazo paralizado.

Que nosotros sepamos, es el primer ejemplo en el mundo de una persona aquejada de una parálisis total, completa, que utiliza directamente la mente para desplazar el brazo y la mano para efectuar movimientos funcionales, declaró Bolu Ajiboye, uno de los autores del estudio, publicado en la revista The Lancet.

El paciente, de 56 años, Bill Kochevar, tetrapléjico, con una lesión a la altura de la cuarta vértebra cervical, tiene dos dispositivos sobre la cabeza y 192 microelectrodos implantados quirúrgicamente en el cerebro, que registran las señales que la materia gris envía cuando quiere mover el brazo o la mano.

Con este dispositivo experimental, los músculos reciben instrucciones mediante 36 electrodos implantados en el brazo y antebrazo. Esto le permite utilizar la extremidad para beber café, rascarse la nariz o comer un puré de papa.

Kochevar, quien recibió los implantes a finales de 2014, dispone, asimismo, de un brazo móvil de apoyo, también controlado por el cerebro, que le ayuda a luchar contra la gravedad que le impediría levantar la extremidad para que la mano pueda tomar el tenedor o la taza.

Investigaciones anteriores ya se basaban en elementos similares de neuroprótesis. El año pasado salió a la luz el caso de un joven estadunidense, Ian Burkhart, quien consiguió utilizar la mano gracias a una conexión cerebro-computadora. Pero, según los autores de este nuevo estudio, padecía una parálisis menos severa. En otros casos, varios participantes pudieron controlar un brazo robótico, utilizando las señales cerebrales.

Como en otras experiencias de este tipo, el paciente tiene que mirar su brazo para conocer su posición. Con la parálisis, no tiene la capacidad de saber, sin pensarlo, dónde están sus miembros.

Para alguien que está lesionado desde hace varios años y que no podía moverse, ser capaz de hacerlo, aunque sea muy poco, es impresionante, declaró Kochevar.

Este estudio es innovador; es la primera vez que se registra una persona que ejecuta movimientos funcionales, multiarticulaciones (mano, codo, hombro) con un miembro paralizado, gracias a una neuroprótesis motriz, señala Steve Perlmutter, de la Universidad de Washington, en un texto publicado con el artículo en The Lancet.

No obstante, este tratamiento no está listo para ser utilizado fuera del laboratorio, sigue. Sin la conexión cerebro-máquina, el paciente no podría efectuar movimientos útiles, añade.

Los movimientos son, sin embargo, lentos y aproximativos, escribe, señalando los múltiples obstáculos que quedan en materia de neuroprótesis, como la miniaturización de dispositivos, que deberán ser los suficientemente abordables y sólidos para poder ser accesibles al máximo número de pacientes.

Es, sin embargo, una demostración apasionante, añade Perlmutter, quien pronostica un futuro brillante a las neuroprótesis en el ámbito de la parálisis.

Para el doctor Ajiboye, este sistema tendrá que mejorar si se quiere aplicar en el día a día, principalmente respecto a la duración y la potencia de los implantes cerebrales, así como la posibilidad de eliminar los hilos para conseguir, al final, un sistema completamente implantable sin hilos ni dispositivos exteriores.