15 de abril de 2017     Número 115

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Exóticas Invasoras

Leo Adalid Luna Aguilar Director ejecutivo de Fomento Ecológico y Social A.C.  adalidlun@hotmail.com


FOTO: J. N. Stuart

México es considerado un país megadiverso. Alberga al menos el diez por ciento de la diversidad mundial. Uno de los estados con mayor riqueza biológica en el país es Veracruz, pues posee cinco mil 472 especies de plantas vasculares, mil 361 de vertebrados y seis mil 272 especies de artrópodos. En la región central de la entidad se ubica la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas (RBLT), que fue decretada en noviembre de 1998 con una superficie total de 155 mil 122 hectáreas, en las cuales se presentan tres zonas núcleo. En esta Área Natural Protegida se alberga una vasta biodiversidad donde se estima la presencia de al menos cuatro mil 916 especies de las cuales 29 son endémicas.

Especie exótica invasora es un término poco común, pero que empieza a tomar auge, pues la problemática que conllevan estas especies es poco conocida. Para entender un poco mejor, partamos de algunas definiciones.

Una especie nativa es aquella que se encuentra dentro de su área de distribución natural. Una especie endémica es una especie cuya distribución se encuentra restringida a una región. Especie exótica se refiere a una especie que fue introducida a un área fuera de su distribución natural, y especie invasora es aquella que se desarrolla fuera de su hábitat natural y de forma inusual sin ayuda del ser humano, produciendo alteraciones en los ecosistemas.

La invasión de especies biológicas sucede cuando éstas son trasladadas a nuevas áreas donde se pueden desarrollar y se extienden. El movimiento se da en varios ámbitos como el transporte y la comercialización. La misma migración humana ha trasladado especies de un lugar a otro modificando los ecosistemas.

En México, a la llegada de los conquistadores se inició el intercambio de especies exóticas provenientes del viejo mundo y viceversa. Muchas de las que llegaron en los barcos con la tripulación, como las ratas, causaron alteraciones; hubo otras traídas intencionalmente para un uso específico, y algunas que hoy tenemos arraigadas incluso en nuestra dieta, tal es el caso de la albahaca, el cilantro, clavo de olor, trigo, entre otras. Actualmente las especies exóticas se siguen introduciendo a distintos ecosistemas debido a la comercialización, a la introducción de cultivos, al acuarismo y otras actividades.

A escala mundial, la pérdida histórica de biodiversidad y el creciente ritmo de extinción de especies no son aplicables a procesos naturales de extinción; son atribuibles al aumento de poblaciones humanas y a actividades que amenazan la biodiversidad. Se considera que el impacto por especies invasoras es la segunda causa principal de pérdida de biodiversidad sólo después de la destrucción del hábitat.


Ecosistema de manglar fragmentado por pastizal inducido para ganadería; se puede apreciar al fondo una línea de mangle negro (Avicennia germinans) como frontera entre el manglar y el pastizal. FOTO: L.A. Luna.

Cuando estas especies introducidas llegan a establecerse, compiten por espacio y alimento, pueden llegar a mezclarse e hibridar con especies nativas, alterando el ecosistema y destruyendo el hábitat. Estas especies pueden ser portadoras de enfermedades transmisibles, capaces de exterminar poblaciones nativas enteras. Las consecuencias pueden llegar a ser catastróficas y poner en peligro procesos ecológicos esenciales para los ecosistemas.

Lamentablemente, la RBLT enfrenta varias problemáticas que han repercutido en la calidad del ecosistema y en la pérdida de sus poblaciones biológicas. Una problemática principal es la introducción de especies exóticas invasoras, que son una amenaza ya que pueden afectar radicalmente a las especies nativas desplazándolas e incluso conducirlas a su extinción.

Datos recientes de la RBLT reportan la presencia de 109 especies exóticas invasoras, de las cuales 82 son plantas, un invertebrado, ocho peces, cinco aves, siete reptiles y seis mamíferos.

Dentro de las más importantes se tiene al llamado pez diablo (Pterygoplichthys spp.), que se ha instalado en cuerpos de agua como la Laguna de Sontecomapan y Laguna del Ostión; los pescadores empiezan a observar cómo esta especie incrementa su número disminuyendo las poblaciones de especies nativas. Otra especie de interés es una orquídea africana (Oceoclades maculata), que se ha esparcido en gran parte del área de reserva llegando con algunos ejemplares a las zonas núcleo.

Otro problema fuerte en esta reserva de la biosfera es la introducción de pastos para la ganadería, actividad que ha ganado mucho terreno a la selva; son pastos aparentemente más productivos para el ganado, que afectan y se expanden hacia la vegetación nativa y alteran el ecosistema; caso alarmante es el de la Laguna de Sontecomapan (decretada sitio RAMSAR –esto es de Humedales de Importancia Internacional--), cuyo manglar es muy importante para los procesos ecológicos del ecosistema, y se ve muy amenazado por la actividad ganadera que se da al margen de este cuerpo de agua y que avanza paulatinamente con pastizales que cercan y reducen el manglar.

El tema de las especies invasoras es transversal e incluye injerencia ecológica, socioeconómica e incluso ética y, por lo tanto, merece un trato especial, ya que las consecuencias de no atender este problema podrían ser devastadoras para algunos ecosistemas.

Hace falta mayor información e interés para el estudio de la repercusión de la presencia de las especies que ya se tienen identificadas como exóticas e invasoras, y mayor esfuerzo para conocer las que aún no se han identificado, así como el potencial invasor que podrían llegar a desarrollar. A la par, es necesario que haya comunicación interinstitucional a distintos niveles para poder abordar la problemática, pues algunas secretarías y gobiernos municipales promueven especies como tilapias y pastos forrajeros, sin preocuparse por el manejo, control y el lugar de introducción. Al instalarse estas especies, se altera el ecosistema con graves consecuencias para las especies nativas.

A partir de los compromisos adquiridos por México en el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Estrategia Nacional de Biodiversidad, en 2010 se emitió la Estrategia Nacional sobre Especies Invasoras en México. Se han hecho algunos esfuerzos para atender esta problemática, pero se esperan más y con mayor velocidad pues, aunque ya tengamos una estrategia, estas especies biológicas también tienen la suya.

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