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José Noé Mercado incursiona en el género de terror; publica novela en Ediciones B

Indaga periodista cómo el zombi se arroja al consumismo de productos e ideologías

La estructura del libro es semejante a la de los filmes hollywoodenses y las teleseries, dice

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“El zombi me parece fascinante porque es muy actual, porque es justamente el miedo a la colectividad. A diferencia de otros monstruos –aparte de que es netamente estadunidense–, funciona en la medida en que destruye la individualidad”, explica José Noé Mercado en entrevista con La JornadaFoto Luis Humberto González
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Jueves 20 de abril de 2017, p. 4

La novela más reciente de José Noé Mercado, Apocalipsis zombi: la pesadilla está por comenzar, puede clasificarse como una superproducción de bolsillo.

Ese trabajo marca la incursión del periodista y crítico musical en el género de terror.

Publicado por Ediciones B, esa obra, según su autor, no escatima en recursos, a la manera de los más espectaculares filmes hollywoodenses o las teleseries en boga, para atrapar al lector con una trama escalofriante de muertos vivientes en la que aflora la parte más oscura, pero también más refulgente de la naturaleza humana.

Es una historia polifónica protagonizada por un periodista mexicano que hará lo imposible por salvar a sus seres queridos de ser atacados por los muertos que han resucitado y que están hambrientos de carne viva.

Una historia que transcurre en una sola noche y que, no obstante, da al escritor suficiente material para desarrollarla en 425 páginas en las que se entremezclan suspenso, terror, crítica social, humor negro y gran cantidad de referencias literarias, musicales y cinematográficas.

Por no olvidarse del lector

Detrás de esta novela, explica José Noé Mercado en entrevista con La Jornada, no hay más motivación que la de hacer una literatura que realmente sea leída. Es decir, un tipo de historias que le gustaría leer y que no se hacen mucho en América Latina.

En su opinión, la literatura de zombis, además de ser una vertiente que proviene de otras latitudes, es un género cuyos hacedores no buscan necesariamente el respeto como creadores, sino simplemente llegar al lector.

Siento que, a veces, el intelectual mexicano o latinoamericano procura más el respeto y entonces, para lograrlo, busca escribir cosas formales, serias, y se olvida un tanto del lector, que es al final de cuentas el destinatario último, expresa.

Me tomé la libertad de explorar algo que quizá no se ha hecho mucho en la literatura mexicana. De repente el arte trata de recrear lo que nos da cierta identidad y, en este caso, me pareció interesante el contraste de destruir lo que desde ese punto de vista admitía serlo: una forma de putrefacción.

Explica que escribir esta historia le permitió advertir que es muy fácil derrumbar algunos pilares que aparentemente nos dan identidad como sociedad y, al mismo tiempo, ver cuáles son los que son firmes y logran subsistir, como el amor, la amistad, la empatía y ciertos gustos.

“Aunque hay escenas bastantes gore, existen también aspectos muy rescatables; son los que mantienen de pie a una sociedad o una urbe, en este caso Ciudad de México, pese a todas las amenazas y apocalipsis que viven.”

Otro de sus incentivos, dice, fue que la del zombi es una figura protagonista de las culturas pop y de nuestra época.

En ambas, detalla, se le toma como un personaje de terror, aunque también se le asigna el valor social simbólico de un ente alienado que pierde la individualidad y se arroja al consumismo, no sólo de productos, sino de marcas políticas e ideologías.

“El zombi me parece fascinante porque es muy actual, porque es justamente el miedo a la colectividad. A diferencia de otros monstruos –aparte de que es netamente estadunidense–, funciona en la medida en que destruye la individualidad.

Eso es terriblemente temido para la cultura, la sociedad, los gobiernos, las clases sociales. No hay nada peor que enfrentarte a una masa humana, porque ahí se diluye lo que se ha tratado de conseguir como individuo.

Mercado dice que concibió Apocalipsis zombi con una estructura semejante a la de las series de televisión, con episodios que se eslabonan mediante el suspenso y varias temporadas, aunque todas están integradas en el mismo volumen.

Cada capítulo tiene un tema musical de introducción o epígrafe con el que se resume la trama. Es un libro interactivo, porque ese tema musical puede ser visto o descargado de Internet, con teléfono celular, gracias a que cuenta con código Quick Response (QR).

Debo confesar la fascinación que tuve al escribir este libro, la cual fue jugar a tener un enorme presupuesto, para ofrecer un gran espectáculo, con muchas imágenes y efectos especiales. Algo así como ocurre en esas superproducciones cinematográficas en las que monstruos, alienígenas o catástrofes naturales destruyen grandes ciudades como Tokio, Los Ángeles o Nueva York.