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Desde octubre, la finca del cantante en Minnesota es un museo que pueden visitar los fans

Hace un año murió Prince; queda Paisley Park para recordarlo

En la residencia de 6 mil metros cuadrados construyó su paraíso musical y ahí también se declaró su deceso

Los restos del artista yacen custodiados tras los blancos muros del inmueble

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Cinco días antes de morir Prince pasó por la tienda de discos Electric Fetus. Tenía el aspecto de una estrella de rock, de una estrella de rock de 57 años, recuerda el dueño del local. Arriba, grafiti en una calle de MinneápolisFoto Ap
Dpa
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de abril de 2017, p. 9

Minneápolis.

Los restos de Prince están doblemente custodiados tras los blancos muros de Paisley Park. Un modelo en miniatura de la finca, adornado con el símbolo lila que durante mucho tiempo el cantante utilizó como seudónimo, se yerge dentro de una caja de cristal mate, adosada a una pared pasando el pórtico del edificio. Dentro están sus cenizas.

Prince pasó mucho tiempo en esta sala, aquí se sentía muy bien, afirma el guía Mitch mientras conduce por el lugar a un grupo de visitantes. Por eso, su familia pensó que era un buen sitio para colocar su urna.

Mitch aprovecha para señalar dos mesas auxiliares con pañuelos de papel y explica que para muchas personas, este momento del recorrido es muy emotivo.

Paisley Park era el refugio de Prince, su sala de juegos, vivienda y lugar de trabajo. Por fuera, el complejo construido en 1987 a las afueras de Minneápolis, en Minnesota, parece un edificio funcional y casi sin ventanas. Pero tras sus gruesos muros y en sus alrededor de 6 mil metros cuadrados Prince acumuló todas sus pertenencias, dibujos, trajes e instrumentos.

Montaña rusa de emociones

Aquí construyó su paraíso musical, con varios estudios de grabación, escenarios y salas de producción. Y aquí fue también donde el 21 de abril del año pasado fue hallado inconsciente y, poco después, declarado muerto.

La autopsia reveló que falleció por sobredosis de opioides, aunque las circunstancias exactas aún se desconocen. Tenía 57 años.

Ha sido un año agridulce, un gran reto, pero también hemos tenido momentos divertidos. Ha sido una montaña rusa de emociones, afirma Aaron Meyerring desde el despacho de su tienda de discos Electric Fetus, a 20 minutos en coche de Paisley Park. Él fue una de las últimas personas que vio con vida a Prince, pues cinco días antes de morir el artista pasó por su tienda.

Según Meyerring, de 33 años, no tenía mal aspecto. “Tenía el aspecto de Prince, sencillamente cool. Tenía el aspecto de una estrella de rock, de una estrella de rock de 57 años”.

Prince compró seis discos, entre otros de Stevie Wonder y Santana, y después le dio las gracias a través de Twitter. El tuit adorna hoy las camisetas y tazas que Electric Fetus vende como souvenirs.

Desde que falleció, el rincón de Prince se ha convertido en una especie de altar en la tienda de discos. Una vez, un fan depositó una flor lila junto a los álbumes que con éxitos como Kiss, Purple Rain o 1999 se convirtieron en clásicos mundiales. A petición de la clientela, el dueño ofrece numerosos recuerdos de Prince y otros souvenirs también en lila, el color favorito del cantante. Cuatro de los cinco discos que más vende son de Prince.

Paisley Park es desde octubre un museo gestionado por la misma compañía que administra el Graceland de Elvis. Por unos 40 dólares, los fanáticos pueden disfrutar de una visita guiada por la finca que pasa por un interminable collage de fotos, recuerdos, velas, muebles tapizados en lila y los más modernos estudios de música.

Las salas pertenecientes a la vivienda no forman parte del recorrido, pero cada tanto en la visita se cuela algún rayo fugaz que alumbra la vida de este misterioso artista: una foto enmarcada de su padre, una mesa de ping-pong en el estudio de grabación o una vela perfumada en la mesa de montaje.

Un misterio para todos

Era muy reservado, nunca hemos hablado. Nos comunicábamos mentalmente, afirma Julius, quien durante años veló por la seguridad de Prince y actualmente vigila el museo.

Pero aquí lo controlaba todo. Cuando daba una fiesta, nos hacía una señal de cuándo tenían que bajar del vehículo los visitantes. Según sostiene, nadie conoció realmente a Prince. Era un misterio para todos.

En el primer aniversario de su muerte, tanto Paisley Park como la tienda de discos Electric Fetus y el club First Avenue –en el centro de Minneápolis– que Prince visitaba a menudo, planean diversos actos.

Además, la asociación de historia de Minnesota expondrá varios de sus trajes y la empresa Waconiaville Tours afirma que las visitas temáticas sobre Prince tienen todas las plazas agotadas.

Aquí nadie podrá ocupar el lugar que dejó, afirma Meyerring. Es una leyenda local. Esta será siempre su casa, eso nos quedará siempre. Dentro de su música, Prince y Minnesota están especialmente vinculados por una balada: Sometimes it Snows in April (en ocasiones nieva en abril), algo que no es infrecuente en este estado.

Al fallecer en abril, esta canción hacía que se saltaran las lágrimas.