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Minería y gestión del agua: escenario grotesco

L

a gestión del agua no debe ser una decisión más del gobierno federal ni del estatal. Se decide sobre el elemento mismo de la vida. Resulta esencial eliminar una idea que hace mucho daño: creer que es un recurso renovable. Una fuente principal que hoy usamos son las aguas cámbricas, las cuales se almacenaron desde ese periodo geológico, y una vez extraídas, jamás regresarán. Las también llamadas aguas fósiles son reservas de vida. Pero ¿usar esas reservas vitales para asegurar las ganancias de capitales que, además, distribuirán su riqueza fuera de aquí? Suena grotesco.

Debemos cuestionar severamente la gestión del agua en Zacatecas. Por ejemplo, del mejor acuífero del estado (el Calera) se permite a Grupo Modelo extraer 11 millones de metros cúbicos al año, mientras del mismo acuífero se extraen 4 millones para consumo ordinario de la zona metropolitana. En una lógica igual de irregular, para extraer una libra de oro se pueden usar hasta 15 mil metros cúbicos de agua. Peñasquito prevé una ganancia neta de 24 mil 830 millones de dólares al término de sus operaciones (a dos décadas), pero estas empresas llevan sus ganancias fuera del territorio zacatecano. Aun cuando hubiera grandes utilidades para el estado, es injustificable usar el agua para sostener los ingresos de la minería.

Es necesario que el pueblo de Zacatecas discuta y determine sus prioridades para el uso del agua a su disposición. Es esencial que los diputados zacatecanos incluyan en su agenda legislativa la regulación del uso del agua de la entidad, aun cuando cruce con competencias federales. El tema no debe depender de coyunturas políticas; es no sólo estratégico, sino vital. Urge superar esta gestión grotesca del agua en Zacatecas.