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Galería OMR aloja la primera muestra de Van Lieshout en el país

Autor holandés trae a México su relación odio/amor con el arte
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Martes 2 de mayo de 2017, p. 6

Cada vez más la vida transcurre con creciente velocidad, sin embargo, ¿eso es bueno?, inquiere el artista holandés Joep van Lieshout (Ravenstein, 1963).

¿Avanza con demasiada rapidez la economía o la ciencia? ¿Qué pensamos en realidad de la manipulación genética, los robots o de la inteligencia artificial? ¿Será la solución para salvarnos?

Guiado por esas ideas el escultor y enfant terrible, fundador en 1995 del Atelier Van Lieshout, titula Poly Pluto Pluri (Más más más) a su primera exhibición individual montada en la Galería OMR.

La muestra incluye obras de hace 25 años, como la pequeña mesa verde, obra funcional que transgrede las fronteras del arte. La pieza más reciente es un trozo de madera con una rotura violenta, define, que cuestiona si queremos cambiar las cosas de manera evolutiva o revolucionaria.

Para Van Lieshout eso embona con la idea de más más más. Aún no sabemos si podemos seguir viviendo así. Si deberíamos volvernos más sensibles o decir vamos a avanzar más rápido, aunque suceda un accidente a futuro; habrá un gran desastre, la mitad de la población morirá, entonces comenzaremos de nuevo. Su trabajo tiene que ver con romper con el pasado y el comienzo de algo nuevo.

Desde que el artista estaba en sus años formativos hacía objetos funcionales o empleaba ese lenguaje. Como el arte es único, auténtico y no funcional, entonces empezó a hacer muebles no sólo funcionales, sino que cualquier persona podía fabricar. Para seguir esta idea del no artista, fundó el atelier que lleva su nombre, compañía que los produce a la manera de una declaración anarquista contra el arte. Respecto de éste, dice tener una relación odio/amor.

La escultura reunida en Poly Pluto Pluri gira en torno del ser humano, el cuerpo y las cosas esenciales para la vida, como la comida, la bebida y el sexo. Sin embargo, también con las colaboraciones en el sentido de cómo las personas se organizan en los ámbitos social y económico.

Incluye varias esculturas en forma de urinarios y no es un homenaje a la famosa fuente de Marcel Duchamp, aclara; incluso Van Lieshout dice haber hecho unos 200 urinarios –de compost y biogás–. Tienen que ver con la digestión: alimento que entra, tiene que salir. Son muy orgánicos, parecen extensiones de los órganos de la persona y establecen un paralelismo con el consumo, de comprar cosas, usarlas y tirarlas.

El artista trabaja en una serie consistente en destruir máquinas –a la manera de una acción que graba– como una lavadora, cuyas partes son recicladas en otros proyectos. La relaciona con el movimiento futurista de hace un siglo, que también apostó por la renovación porque los artistas deseaban romper con el pasado, lo tradicional y crear un nuevo mundo.

“Creían que la ciencia, los coches, aviones, radios y el filme llevarían a una situación ideal. También creyeron que al añadir un poco de violencia este desarrollo se aceleraba. Querían irse a la lucha y muchos murieron en la Primera Guerra Mundial. Los que sobrevivieron apoyaron después a Mussolini, alguien muy racional, que quiso mejorar el país al abrazar la tecnología y, claro, había una segunda opción para los futuristas que era equivocada.

Hoy estamos en una etapa similar, porque tenemos muchos desarrollos tecnológicos, muchos cambios y mucho populismo y fascismo en ciernes.

La Galería OMR se ubica en Córdoba 100, colonia Roma. La exposición de Van Lieshou concluirá el 10 de junio.