Sociedad y Justicia
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En riesgo, el proyecto científico y tecnológico de México, advierte Enrique Cabrero

Preparan reforma al Conacyt con objetivos para tres décadas

Se busca dotar de autonomía al consejo y desligarlo de las políticas sexenales, dice el directivo

Propone una cláusula en el presupuesto destinado al sector para que siempre vaya hacia arriba

 
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de mayo de 2017, p. 31

Si desde ahora no se protege una política de ciencia y tecnología con objetivos claros, crecientes presupuestos y que sobre todo trascienda sexenios, México está en riesgo de que su proyecto en estos rubros quede atrapado en los vaivenes de la incipiente consolidación democrática.

Aseveró lo anterior el director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero, quien afirmó que junto con su equipo trabaja en una propuesta para reformar dicho organismo –cabeza del sector en el país– y dotarlo de mayor autonomía. Esto, con la idea de definir las bases de la política en la materia para las próximas tres décadas, la cual deberá contar con el aval de todos los sectores involucrados.

Cabrero participó en los paneles dedicados a ciencia, tecnología e innovación (CTI) en el contexto de los foros universitarios La UNAM y los desafíos de la nación, organizados por la casa de estudios, donde advirtió de los riesgos que representará no blindar la política para el sector: se necesita una política continua en la materia, que sepa exactamente adónde va y no se mueva durante los próximos 20 o 30 años.

Puede no ser complicado, a menos que ese tiempo se mida en sexenios. Visto así, no sabemos por dónde iríamos. Ahora podemos hacerlo a un lado, pero el próximo damos un volantazo, y en otro, uno más. Así no llegaremos a ningún lado.

Por ello, anunció que en lo que resta del actual gobierno promoverá una reforma que incluya dotar de mayor autonomía al Conacyt y lo desexenalice, que el director esté en el cargo por ocho años (no seis como hoy) y tenga un perfil científico, profesionalizar a su personal y que el consejo cuente con un plan para CTI de dos a tres décadas, el cual debe tener el apoyo de la academia, la sociedad, el sector privado, los gobiernos y el Congreso.

“Necesitamos blindar una política en ciencia, tecnología e innovación para que no dependa de los altibajos políticos. De no hacerlo, no podríamos alcanzar el nivel que el país requiere. No podemos tener giros absurdos a lo largo del tiempo, aunque sí ajustes. Debemos contar con una cláusula de gradualidad en el presupuesto para que vaya siempre hacia arriba (…) La transición política que vive México tardará todavía, nuestro proceso de maduración democrática tardará otros 20 o 30 años. O protegemos la política en CTI o tendremos la misma suerte de esa volatilidad política”.

Posición 56 en inversión

Hoy México, señaló, es atractivo en la industria manufacturera por su mano de obra (más barata aquí que en las sedes de las empresas). Pero en unos años, para 2033 o 2035, el costo de instalación de robots en sus países será el mismo para las compañías que el de abrir sucursales aquí para contratar mano de obra. Ese será un momento de alto riesgo para la nación, pues la inversión extranjera podría dejar de venir.

Raúl Rojas, investigador mexicano que trabaja en la Universidad Libre de Berlín, Alemania, dijo que para ser la economía 11 del mundo, México está muy lejos de lo que debería apostar por CTI, pues ocupa la posición 56 en inversión en el sector a escala internacional.

Es urgente, enfatizó, que el sector privado abra los ojos y comience a destinar más recursos para esas áreas, pues en otras naciones dos terceras partes de la inversión total provienen de empresas y el resto es pública.