Opinión
Ver día anteriorMiércoles 17 de mayo de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
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El vaso lleno
Q

uizá se deba a la proximidad de una crucial elección estatal, preñada de consecuencias futuras, la apabullante difusión de trampas, impunidades y delitos. O quizá sea porque los noticieros de televisión abierta (y la cerrada también) en su fiera competencia por el rating y con fruición inaudita, se tapicen de notas rojas. O a lo mejor sea por el ruidoso acompañamiento que hace el aparato radiofónico. Es también notable que los diarios llamados nacionales apenas logran alzar cabeza del enorme charco de crímenes que plagan el horizonte noticioso. O sea porque, en verdad, el país ha caído, de lleno, en una realidad tétrica, sangrante, desesperada. Tal vez estos factores arriba descritos conspiren para amedrentar a todos cada uno de los ciudadanos de esta, que ya es, una aterrada sociedad. Encontrar, con sano criterio, un haz de opciones para doblegar tan opresora circunstancia, se torna,entonces, tarea de héroes y titanes. Discernir entre el griterío la ruta para la propia tranquilidad y la confianza en los demás, implica remontar infinidad de peliagudos obstáculos.

No bien sacuden a las audiencias videos de un asesinato a sangre fría cuando, minutos después, llega la noticia de que, un respetado periodista (corresponsal de este diario) fue baleado en plena calle y a la luz del mediodía sinaloense. La fila de periodistas asesinados forma ya un pelotón sin que sus criminales sean castigados. Qué pensar cuando se nos cuenta y recuenta la historia de flagrantes abusos presupuestales (robos) tanto de presidentes municipales, como de gobernadores sin que haya habido acciones preventivas que los evitaran. Sólo ahora se descubren masivos depósitos, en cuentas externas (a nombre de cercanos familiares del que fue gobernador de Coahuila y presidente del PRI), aunque él retoce intocado como aspirante a diputado local. Buena parte de los cuantiosos recursos (28 mil millones de pesos) destinados a la protección de las instalaciones petroleras, ahora se sabe, se emplearon para comparar aviones de lujo y helicópteros usados para fines totalmente ajenos. Y mientras esto sucede, el robo de los combustibles y otras trapacerías, sigue su veloz ruta ascendente. La denuncia de millonarias mordidas a funcionarios mexicanos hechas por la constructora brasileña Odebrecht, publicada en el exterior, se cubrió con densa bruma que, según anuncio oficial, se podrá despejar pasados cinco años. No sin asombro, pueden leerse, en publicación de un diario español (El País) las andanzas de un ex diputado priísta, ascendido a secretario de Finanzas estatal, que deposita 16.8 millones de dólares en Suiza y Andorra y, aquí, el aparato informativo casi entero guarda cómplice silencio. ¡Ah! Pero eso sí, el medio millón de pesos, dado a trasmano a una diputada con licencia y aspirante a presidenta municipal por Morena, es placeada, con sobados detalles y sin contemplación alguna, en cada rincón disponible en la República. ¿Cuál fue el delito cometido por esta persona? Eso no es importante, lo indispensable es que el presidente del PAN y del PRI se regodeen acusando a AMLO de ave de rapiña y otras linduras: ¡Al ladrón, al ladrón! se desgañitan.

Y, así, se podría citar, con abundantes casos, lirones de esta historia patria actual, un sinfín de atropellos al incipiente estado de derecho. La asfixiante repetición de tropiezos, costosos errores de juicio, acusaciones sin sustento o con ello, dolorosos delitos, crímenes a mansalva y fraudes cotidianos que nos abofetean sin cesar donde duele: la dignidad. Lo cierto es la evidencia, bien sustentada, de amplias zonas del Estado que han sido capturadas por los criminales de toda laya. La incapacidad o el desinterés gubernamental –en sus tres niveles– para responder al básico derecho a la seguridad ciudadana se trasluce ya sin tapujos. El modelo de convivencia y gobierno vigente hace agua por todos lados. Se ha llegado al final del proceso y no hay más horizonte por delante que un cambio drástico.