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El Departamento de Justicia nombra a Mueller fiscal especial para el caso de los rusos

Trump dice ser el político peor tratado en la historia de EU

Expertos en leyes consideran que en esta crisis política “ya estamos en territorio de impeachment”

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El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció ayer que Robert Mueller (en imagen de archivo) será el fiscal especial para la indagatoria sobre una posible colusión entre el equipo de campaña de Donald Trump y funcionarios del gobierno ruso durante el proceso electoral de 2016. Mueller fue director de la FBI de 2001 a 2013 y goza de amplia confianza entre demócratas y republicanosFoto Afp
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 18 de mayo de 2017, p. 30

Nueva York.

El comandante en jefe empezó a chillar: ningún político en la historia, y lo digo con gran seguridad, ha sido tratado peor o más injustamente, que él. Tal vez esto podrá ser confirmado por un nuevo fiscal especial nombrado este miércoles, que continuará la investigación encabezada por el director de la FBI hasta la semana pasada, antes de que lo despidiera el presidente, lo cual detonó una tormenta política que ha puesto en jaque a la Casa Blanca.

En medio de las múltiples controversias que ha detonado, el presidente Donald Trump insistió, en un discurso ante la Academia de la Guardacostas, en tono desafiante: no me eligieron para servir a los medios o los intereses especiales en Washington. Me eligieron para servir a los hombres y mujeres olvidados de nuestro país. Reiteró que seguirá luchando y resaltó sus grandes objetivos de reducir impuestos, la reforma al sistema de salud y la construcción del muro fronterizo. Culpó del maltrato, sobre todo, a los medios.

Pero con la revelación explosiva de que el presidente podría haber obstruido la justicia al solicitar en febrero al entonces director de la FBI James Comey frenar la investigación sobre su ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, y eso sólo un día después de que Washington fue sacudido por la noticia de que Trump había compartido información de inteligencia muy delicada con diplomáticos rusos en Washington, y todo esto sobre el insólito despido del director de la FBI la semana pasada, cada vez más políticos y expertos expresan que el ocupante de la Casa Blanca está al borde de llevar al país a una grave crisis política.

La tarde de este miércoles, el Departamento de Justicia anunció el nombramiento de Robert Mueller –director de la FBI entre 2001 a 2013, quien goza de amplia confianza bipartidista– como fiscal especial para encabezar la investigación sobre la posible colusión entre socios de Trump y funcionarios del gobierno ruso en el proceso electoral de 2016 y sus secuelas.

La decisión fue anunciada por el subprocurador general, Rod Rosenstein, en un comunicado ante un creciente coro bipartidista que exige una investigación independiente del asunto después de que el despido de Comey, el papel del propio Rosenstein en esa acción y el hecho de que el procurador general, Jeff Sessions, se viera obligado a recusarse de esta investigación por sus propios contactos con funcionarios rusos durante la elección (lo cual ocultó), puso en duda la credibilidad de cualquier indagatoria oficial.

Rosenstein enfatizó que esta decisión no implica que se haya determinado la comisión de delitos, sino que con base en las circunstancias actuales, únicas, el interés público requiere poner esta investigación bajo la autoridad de una persona que ejerza un grado de independencia en la cadena normal de mando. A la vez, indicó que Mueller está autorizado a fiscalizar delitos federales si son detectados en esta investigación.

Trump emitió una declaración en la cual afirma que la investigación confirmará que no hubo colusión entre su campaña y una entidad extranjera, y que espera que el asunto se resuelva lo antes posible. Aparentemente, la Casa Blanca no fue informada hasta poco antes del nombramiento del fiscal especial, reportó el sitio de noticias Politico.

Aunque el liderazgo republicano en el Congreso sigue expresando confianza en el presidente, entre sus filas cada vez hay más preocupación. El representante conservador Justin Amash fue el primer legislador federal republicano en declarar públicamente que si son ciertas las nuevas informaciones, el presidente podría ser sujeto al impeachment (juicio político), reportó The Hill.

Varios expertos en leyes ya están proponiendo el caso para un juicio político, y veteranos políticos, como David Gergen, quien fue asesor de varios presidentes de ambos partidos, comentó: “creo que estamos en territorio de impeachmnent”. Sin embargo, nadie cree que eso sea una posibilidad inminente, por ahora.

Varios senadores republicanos han expresado que las nuevas revelaciones son muy perturbadoras y anoche el influyente John McCain se atrevió a declarar que todas estas controversias en torno a Trump están alcanzado dimensiones “del tamaño y escala del Watergate”.

La noche del martes el presidente del Comité de Supervisión Gubernamental, el republicano Jason Chaffetz, solicitó a la FBI entregar toda documentación que Comey mantenía sobre sus reuniones con el presidente. Indicó que si la agencia no lo hacía voluntariamente, estaba dispuesto a emitir una orden legislativa para obligarlos.

Este miércoles, el Comité de Inteligencia del Senado se sumó a la solicitud de la FBI de compartir todo informe de Comey sobre sus reuniones con Trump. Más aún, invitó a Comey a presentarse ante el comité. Otros comités también están invitando al ex jefe de la agencia.

Comey apuntó los detalles, y hasta citas, de la reunión con Trump en febrero, donde el presidente le solicitó soltar a Flynn y dejar de investigarlo. El director de la FBI estaba en la Casa Blanca con el procurador general, Jeff Sessions, y el vicepresidente, Mike Pence, para una reunión con el presidente sobre medidas antiterroristas, y Trump pidió que se quedara un rato más después de que se fueron los demás. Espero que puedas soltar esto, dijo el presidente sobre la investigación de Flynn, según apuntes de Comey en un memorándum de dos cuartillas que escribió inmediatamente después de este encuentro, reveló el New York Times en su exclusiva.

De hecho, la conversación empezó con denuncias de Trump por las constantes filtraciones a los medios de información desde el gobierno, y comentó que Comey debería contemplar encarcelar a reporteros que publicaran información confidencial. Acto seguido, abordó el tema de Flynn, reportó el Times.

Comey interpretó esto como algo no sólo inapropiado, sino un intento para interferir en una investigación federal. Tan delicado era que no compartió los detalles con sus agentes a cargo de la indagatoria sobre los vínculos de la campaña de Trump con Rusia. Comey hacía un informe después de cada encuentro o conversación telefónica con Trump, reportó Politico citando a un amigo del ex director.

Por tanto, en los próximos días se espera no sólo que Comey se presente –tal vez la próxima semana– ante el Congreso para testificar por primera vez desde que fue despedido, sino que también se obtendrán los memorandos de sus conversaciones con Trump. Expertos en leyes señalan que ese tipo de apuntes de oficiales de la FBI son admisibles como pruebas en un proceso judicial.

La incertidumbre en la cúpula política empezó a afectar por primera vez a los mercados, con un desplome en las bolsas de valores.