20 de mayo de 2017     Número 116

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

La defensa campesina del maíz
nativo: recuento de una lucha

Milton Gabriel Hernández García Investigador titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)


FOTO: María Alejandra Elizabeth Olvera Carbajal

Tlaxcala es uno de los estados con mayor riqueza en variedades de maíz nativo o criollo. Entre 2008 y 2010, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) realizaron el estudio “Diversidad y distribución actual de los maíces nativos en Tlaxcala”. Por medio de colectas en 35 de los 60 municipios del estado, en este proyecto se identificaron 12 razas de maíz criollo, entre las que destacan chalqueño, cacahuacintle y cónico.

Sin embargo, las políticas destinadas a la modernización agropecuaria han tenido un fuerte impacto y amenazan la conservación de esta diversidad. Ante ello, desde hace más de tres décadas se han gestado acciones colectivas en las comunidades rurales, orientadas a la protección, conservación y defensa del patrimonio biocultural, particularmente del maíz y la milpa.

En este proceso, el Grupo Campesino Vicente Guerrero (GVG), surgido en el municipio Españita, se ha convertido en un referente estatal, nacional e internacional. Además del trabajo en las parcelas para propiciar la transición de la agricultura convencional hacia la agroecología, el GVG ha sido un dinamizador de la defensa política y jurídica de la milpa y del maíz criollo. Junto con otras organizaciones sociales, ha actuado y detenido hasta el momento la liberación y legalización del cultivo de maíces transgénicos con fines comerciales en Tlaxcala y en todo el país.

Aquí un poco de esta historia:

Ante lo que parecía una masiva e inminente liberalización de semillas transgénicas en el país, una de las primeras acciones políticas que organizó el GVG fue el Panel Estatal La Valoración y Defensa de las Variedades Nativas de Maíz en Tlaxcala: una Estrategia para la Soberanía Alimentaria, el 9 de junio de 2006. En este foro se analizaron las problemáticas asociadas a las semillas nativas o criollas de maíz, frijol, calabaza y otros cultivos frente a la amenaza de los transgénicos. Los participantes elaboraron cuatro planteamientos fundamentales: 1) El estado de Tlaxcala no está preparado para incorporar semillas transgénicas por los riesgos que representan. 2) Se debe hacer un registro inmediato de las variedades nativas de maíz y los cultivos tradicionales de Tlaxcala. 3) Los campesinos y las campesinas de Tlaxcala deben unirse para enfrentar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la entrada de semillas transgénicas. 4) Urge la elaboración de una propuesta de ley para proteger a Tlaxcala de la invasión de transgénicos.

El interés campesino por debatir se intensificó a nivel nacional e internacional, lo cual creó condiciones para que se multiplicaran los foros comunitarios y estatales. El 23 de septiembre de 2006, el GVG organizó en el Congreso del estado el Foro de Consulta Popular, que fue el primer ejercicio de esta naturaleza para impulsar la creación de una iniciativa de ley que declarara al estado de Tlaxcala lugar de origen del maíz. En el debate participaron campesinos, académicos, representantes de organizaciones sociales e incluso diputados. Se abordaron cuatro grandes temas: 1) reproducción y mejoramiento genético de maíces nativos, 2) importancia del flujo genético, 3) conservación in situ de los recursos genéticos de maíz y 4) deficiencias de la Ley de Bioseguridad. Se obtuvieron algunas conclusiones y propuestas importantes que definirían también la ruta política a seguir por las organizaciones sociales en los años ulteriores, como considerar al aspecto histórico del maíz como una tradición alimentaria y construir la apertura política para declarar a Tlaxcala zona protegida en relación con sus variedades de maíz, entre otras.

A partir de los acuerdos tomados en estos foros y del vínculo del GVG con otras organizaciones de México y de América Latina, se emprendió la campaña para promover declaratorias de ejidos libres de transgénicos en territorio tlaxcalteca. De esta manera se buscaba ejercer el derecho de los campesinos a conservar y proteger su agrobiodiversidad y sobre todo a decidir libremente sobre el futuro de sus semillas nativas, consideradas un patrimonio histórico heredado por sus ancestros. Uno de los debates que se dio dentro de los núcleos agrarios giraba en torno a la necesidad de que se obtuviera también una certificación de que el maíz nativo no estaba realmente contaminado. De esta manera, 13 ejidos de los municipios Españita, Calpulalpan, La Magdalena Tlatelulco, Tetla, Apizaco, San Juan Ixtenco, Zitlaltepec y Benito Juárez se declararon libres de maíz transgénico entre marzo de 2010 y septiembre de 2011 (Medina Díaz, María Lilia: 2016).

A raíz de las acciones locales y estatales en defensa del maíz nativo, el GVG y otras organizaciones campesinas establecieron contacto con legisladores locales para buscar mecanismos jurídicos que permitieran la protección a sus maíces, sobre todo por la presencia masiva de importaciones de maíces transgénicos procedentes de Estados Unidos.

Después de un proceso legislativo de tres años, el 13 de enero de 2011 se aprobó en el Congreso estatal la Ley de Fomento y Protección al Maíz como Patrimonio Originario, en Diversificación Constante y Alimentario para el Estado de Tlaxcala, la cual fue objeto de una acalorada polémica entre académicos y organizaciones sociales debido a que no prohíbe expresamente la introducción de maíz transgénico. Sin embargo, sí declara al maíz criollo tlaxcalteca Patrimonio Alimentario del estado, y señala el fomento del desarrollo sustentable del maíz y la promoción de la productividad, competitividad y biodiversidad del maíz criollo.

Una de las acciones que acordaron las organizaciones que promovieron la ley fue la creación de la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC) en Defensa y Preservación del Maíz Nativo del Estado de Tlaxcala, la cual se constituyó legalmente el 13 de marzo de 2010. Don Genaro García Torres fue designado su primer presidente: “Desde hace dos años aquí me empecé a preparar como promotor de la organización; la función real es defender los maíces criollos del estado; para eso se creó la organización que yo represento. Decirles a los campesinos: no siembres maíz híbrido que es el que está ahorita de uso común, que promueve el estado y promueve el gobierno federal; tenemos que dar alternativas en el sentido de enseñarles a cultivar en forma tradicional como lo hacían nuestros abuelos, con semillas criollas y además con abonos naturales, porque aquí el problema más grave es la contaminación que estamos ocasionando a la tierra y al medio ambiente, por eso hay tanto desequilibrio últimamente”.

Otro importante bastión de lucha comunitaria y regional han sido las ferias del maíz, que cada vez ganan mayor presencia. Este año, por ejemplo, se han realizado ya cuatro en diferentes latitudes del estado; arrancó con la Primera Feria de la Biodiversidad Indígena, en la comunidad de San Felipe Cuauhtenco, del municipio de Contla de Juan Cuamatzi, el 11 de febrero. El 11 de marzo, el GVG realizó la edición 20 de la Feria del Maíz y Otras Semillas Nativas, en el municipio Españita. El día 25 de ese mismo mes, campesinos del municipio de Tepetitla organizaron la Quinta Feria Campesina Agroecológica. El 7 y 8 de abril se realizó la Feria del Maíz, en el municipio otomí de Ixtenco. Estos eventos festivos convocan sobre todo a productores de maíz de la región, que acuden para intercambiar semillas y exponer su repertorio de variedades de maíz criollo.

El GVG ha participado activamente en la Demanda Colectiva Maíz, que es la red de organizaciones sociales y académicos que han logrado, por mandato judicial, la suspensión de la siembra de maíz transgénico desde septiembre de 2013, a pesar de las impugnaciones de las corporaciones trasnacionales. Aun con este triunfo histórico para el pueblo mexicano y particularmente para los campesinos maiceros, el GVG no ha cesado en su importante lucha, pues tiene claro que la amenaza no se ha cancelado. Apenas el 26 de enero pasado, el Grupo Local de Incidencia Tlaxcallan, el GVG, la ARIC mencionada e integrantes del Mercado Alternativo Agroecológico de Tlaxcala, organizaron el Foro El Campo Tlaxcalteca ante la Crisis Energética y Tratados Comerciales, en el que se abordó el impacto del TLCAN y las expectativas por el Tratado de Asociación Transpacífico (TTP) en el campo tlaxcalteca, la crisis energética en el marco del TLCAN, así como las acciones que han realizado las organizaciones sociales en defensa del maíz a partir de la ley tlaxcalteca y la Demanda Colectiva. La lucha del GVG nos recuerda que defender el maíz criollo es defender la vida y que los pueblos campesinos son los herederos de la tradición combativa que hace de la tierra nuestro sustento.

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