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El colombiano Héctor Forero estrenará Mi marido tiene familia, producida por Juan Osorio

La telenovela no intenta cambiar el mundo; es netamente comercial

Se sigue haciendo porque “conecta con el público, con temas como La Cenicienta, pues todas las personas llevamos una en el alma”, señala el escritor que ha creado 40 de esas series

Se le desdeña por una doble moral; los intelectuales creen ofenderla llamándola culebrón

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Soy guadalupano; me relacioné con ello por la televisión, pues veía que todos los personajes se encomendaban a la señora de las telenovelas, que se llamaba Guadalupe, comenta en entrevistaFoto Rumania Olivares
 
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de mayo de 2017, p. 8

Héctor Forero es un niño de casi 50 años que juega a crear historias.

Cuando tenía nueve y asistía a una primaria en su tierra natal, Colombia, llenaba sus cuadernos no de tareas, sino de resúmenes de las telenovelas colombianas y mexicanas que veía por la tele. Imaginaba lo qué pasaba con los personajes luego de terminada la emisión.

Un día, su mamá se dio cuenta y le dio una tunda. Terminó estudiando leyes y ahora es abogado, pero su vocación siempre estuvo en el mundo de la fantasía que ofrece la televisión.

Forero (Bucaramanga, 1968) empezó escribiendo series. También ha hecho teatro y, tras haber padecido cáncer, escribió un libro enfocado en la parte emocional de esos pacientes: Las nueve estaciones.

Su opera prima es Cómo hacerse un buen libretista de televisión. Su existencia está en las telenovelas, con las que puede traducir lo que para él es la vida: Un espectáculo audiovisual... un sueño.

Forero ha escrito alrededor de 40 telenovelas en las que ha plasmado su esencia. Es decir, no puede haber lágrimas en la historia si por su escritorio no corrieron algunas. No hay médico si antes él no visitó a uno.

En 2006 vino a México a dar cursos y se enamoró del país. Se quedó.

Estrenará el próximo lunes su reciente creación: Mi marido tiene familia, telenovela producida por Juan Osorio para Televisa, que cuenta con las actuaciones de Silvia Pinal, Diana Bracho, Zuria Vega, Daniel Arenas y Regina Orozco, entre otros.

No es un melodrama clásico. Es una historia de familia muy cotidiana; diría que su fuerza es la cotidianidad, o sea que no tienes que esperar a que pase algo importante porque todos los hechos lo son. Los golpes, las intrigas y los antagonistas no existen. Sólo la ternura..., dice Forero a La Jornada en una charla de café.

Se olvida su origen

Se le comenta al jefe de escritores de esta nueva serie que en México a las telenovelas se les ha visto con prejuicio.

Las telenovelas no son para educar, revira.

El asunto es que se olvida su origen. Fueron concebidas como un producto para vender cosas, como jabones. Si olvidamos eso, empezamos a buscar literatura o teatro donde no lo hay... La telenovela fue hecha para entretener a amas de casa. Es netamente comercial, considera.

Forero es consciente de lo que defiende: La televisión es una plataforma comercial que exige productos como las telenovelas, que son las estrellas por cómo se hacen, por su tiempo de estadía en el aire o por lo que son capaces de vender en comerciales o en productos integrados: los que se muestran de manera discreta en las escenas. Nunca han tenido el interés de transformar al mundo.

Lo que es una realidad, asegura, es que se siguen haciendo porque “conectan con el público; por ejemplo, con el tema de La Cenicienta, el más importante en ellas. Ciento por ciento de los seres humanos llevamos un Ceniciento en el alma, que es cuando nos enamoramos, idealizamos y queremos vencer los obstáculos”.

–¿Por qué se les desdeña?

–La gente es doblemoralista, le gusta decir que no las ve y es despectiva con ellas, pero es porque no acepta al Ceniciento que lleva dentro. Hay críticos que hablan de la telenovela como culebrón. Lo hacen en tono despectivo... pero en verdad sí lo es y no saben porqué.

Explica: Los escritores de telenovelas generamos golpes dramáticos, que se llaman puntos de giro: anillos que se unen con otros y hacen ese efecto de enlace (eslabón) para que avance la historia, pero los intelectuales pretenden ofenderlas al calificarlo de culebrón.

Forero, maestro que imparte el diplomado de guionismo en la escuela de Televisa, revela: “Para mí, era un sueño hacer la telenovela mexicana. Ahora me sueltan una que no tiene que ver con lo que hice antes. Realicé una serie en Colombia que rompió en la televisión de allá, porque era una historia de familia (Padres e hijos), y la gente que la vio en ese momento le decía agua bendita en la franja maldita, era blanca.

Es un escritor orgánico que más que escuchar al ejecutivo se mete a ver qué es lo que la audiencia quiere. Si eres mi productor tienes que estar preparado para pedirme algo, porque siempre pienso en no fallar al público, no traicionarlo, y eso, me ha mantenido 28 años. Hay una responsabilidad social, que es diferente a educar. Si ves que un personaje estuvo llorando lo más seguro es que estuve llorando...

En su sensibilidad para contar historias, encontró, dice, el complemento perfecto con Juan Osorio para desarrollar los libretos de Mi marido tiene familia, que es una adaptación de una serie coreana.

En la telenovela verás a tu mamá, a tus primas a tus hermanos. Rompe el esquema de la historia de amor. Por ejemplo, los protagonistas ya viven juntos; no hay cenicientas. Es una mujer cotidiana que se junta con un hombre solo, que se alejó de su familia hace 30 años. Luego la busca, pero llega a vivir enfrente por casualidad. Tiene tintes de humor muy delicados, por lo mismo de lo cotidiano. Está diseñada para que sea espejo de mucha gente.

Forero y su equipo de escritores producen 40 páginas diarias estructuradas. Tengo que ir al gimnasio para cuidarme los brazos y que no se me tensen, confiesa.

Dice que tiene una relación curiosa con México. No soy religioso, pero sí soy guadalupano. Creo en ese fenómeno desde niño. Me conecté con él por la televisión, porque veía que todos los personajes se encomendaban a la señora de las telenovelas, que se llamaba Guadalupe.