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Parral conmemora al escritor, su hijo ilustre, quien hoy cumpliría 70 años

Hay muchas puertas para entrar y descubrir a Montemayor, dice su hija

Gozar su poesía y cuentos, el arrobo en su canto y la mirada cómplice de nuevos lectores forman parte de un legado vivo que hacen llevadera su ausencia, explica a La Jornada Victoria Montemayor

Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Martes 13 de junio de 2017, p. 5

El 13 de junio de hace 70 años nació en Hidalgo del Parral, Chihuahua, el humanista Carlos Montemayor, cuya obra, tan vigente en los días aciagos que atraviesa el país, es pieza fundamental para comprender la raíz y desarrollo de los movimientos armados en México.

Sobre todo, el escritor planteó herramientas para mirar a las guerrillas desde su perspectiva social y así proponer soluciones. Tesis, estudios, debates, análisis, pero también el goce de su poesía, el deleite en sus cuentos, el descubrimiento en sus traducciones, el arrobo en su canto, y la mirada cómplice de decenas de nuevos lectores, forman parte de un legado vivo que hacen llevadera la ausencia del autor, fallecido el 28 de febrero de 2010, considera su hija Victoria Montemayor.

En su natal Parral dieron inicio el pasado fin de semana las actividades para celebrar la fructífera vida intelectual de Montemayor, su hijo ilustre. La biblioteca y sala de lectura del teatro Hidalgo ahora lleva su nombre.

El recinto se ubica muy cerca de la iglesia de San José, donde reposan sus cenizas, y de Villa Blanquita, donde creció y donde ahora hay una placa que se lo recuerda a los visitantes.

La idea de los homenajes, una iniciativa de las autoridades municipales de Parral, es un acontecimiento emotivo para la familia del escritor, pues demuestra que el ensayista sí fue profeta en su tierra, dice Victoria en entrevista con La Jornada.

Entre amigos y jóvenes admiradores de su obra, narra que las charlas tuvieron como pretexto hablar del terruño que nunca dejó de estar presente en la poesía y la narrativa de Carlos Montemayor, para aterrizar, sobre todo, en la importancia de su pensamiento histórico, social y crítico.

La obra de don Carlos ha sido, es y seguirá siendo, “libro de cabecera de muchas generaciones. Hay quienes se acercan a Montemayor a través de sus cuentos, de Las llaves de Urgell por ejemplo, o quienes comienzan con Guerra en el paraíso, o con el ensayo Violencia de Estado en México: antes y después de 1968, o con la novela Las armas del alba.

“Son muchas las puertas de entrada para descubrirlo poco a poco, como lo hacen los chicos desde el bachillerato, que bien conocen también su faceta de traductor de lenguas indígenas, y alguno que otro hasta sabe que le gustaba cantar.

“Un profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh) está haciendo su doctorado acerca del discurso en Carlos Montemayor. Lo cual demuestra que estamos ante un pensamiento vigente, como su poema Las armas del viento en el que recorre pasajes de la historia del país, el problema de los ferrocarriles, de la minería. Ahí habla de la realidad política del México de los años 70 del siglo pasado, del desempleo, de la violencia, aspectos que desafortunadamente seguimos viviendo.”

Foto
Carlos Montemayor (Parral, 13 de junio de 1947-Ciudad de México, 28 de febrero de 2010) fue tenaz defensor de las lenguas indígenas. Sobre estas líneas, el autor de Las armas del alba, el 6 de agosto de 2006 durante una entrevista con La JornadaFoto Francisco Olvera

Obra de Montemayor, tema de tesis en la UNAM

Victoria Montemayor comenta que también en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la obra de su padre es tema de tesis, como la de Demian Pavón Hernández, que se tituló de licenciado en sociología con el tema Carlos Montemayor: literatura y dominación (2016); o Juan Tomás Martínez Gutiérrez, quien se doctoró en letras con la tesis La memoria y los lenguajes del poder en dos novelas políticas de finales del siglo XX: Pretexta, de Federico Campbell y Guerra en el paraíso, de Carlos Montemayor (2015).

En la UACh, la profesora Martha Estela Torres hizo su tesis de maestría sobre historia y guerrilla, enfocada en la novela Las armas del alba.

“Es mucho lo que tenemos que celebrar a 70 años del nacimiento de mi padre: su trabajo como promotor de las lenguas indígenas; él estuvo siempre detrás de los escritores, promoviéndolos, estudiándolos, haciendo las traducciones en colaboración con Donald Frischmann, lo cual provocó una apertura en la sociedad.

“Por su puesto, también hay que tener presente siempre su lucha social. Haber nacido y crecido en Parral le dio oportunidad de convivir con los mineros, fue parte de su formación.

“Cuando mi papá estudió derecho nos comentaba que conocer las leyes le serviría para comprender y poder hacer un análisis del aparato político.

“Han pasado siete años de su muerte, el dolor y la ausencia están ahí pero, al menos en mi caso, ha habido una evolución en esa visión gracias a las actividades y homenajes que cada año se organizan.

“Parral se ha convertido en un lugar de alegría, que se ve reflejada en las charlas, mesas de reflexión, debates, estudios y difusión en torno a la obra de Montemayor.

En particular, es muy confortante la emoción que miro en los ojos de quienes van descubriendo sus palabras, concluye Victoria Montemayor.