17 de junio de 2017     Número 117

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Trabajadores de EU,
precarizados por el TLCAN,
se solidarizan con migrantes


FOTOS: Edgardo Mendoza / ANEC

Durante los 23 años que suma el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la clase trabajadora en Estados Unidos (EU) ha tendido hacia la precarización; el 40 por ciento de la fuerza laboral del país está en una situación inestable, no regular, con trabajo no fijo y podría estar siendo denominada con un eufemismo como “trabajadores independientes”, afirmó Brian Finnegan, coordinador de Derechos Globales de los Trabajadores de la American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO).

“Hay muchas formas para distanciar al empleador respecto del trabajador, por medio de la subcontratación, la terciarización u otros conceptos ficción, como eso de ser trabajador independiente o trabajador a pedido como Uber. En realidad no hay vínculos laborales, no hay seguridad social, no hay seguro de desempleo para esas personas”.

Y esto evidentemente ha propiciado una baja en la densidad sindical, esto significa que es cada vez menor el porcentaje de la fuerza laboral que tiene un sindicato con un contrato colectivo. El porcentaje actual es de 11, y en el sector privado específicamente es de siete por ciento. Esta tendencia a la baja ocurre desde los años 60’s del siglo pasado pero se aceleró a partir de los 80’s.

El debilitamiento de los trabajadores en Estados Unidos tiene que ver por supuesto con el aumento del poder de las corporaciones y la concentración de la riqueza cada vez en menos manos, a lo cual el TLCAN ha contribuido. “Hace 30 o 40 años la proporción de ingreso entre un trabajador común y corriente en EU y un alto ejecutivo empresarial era de un dólar contra 40, ahora es de uno contra 325, y sé que en Canadá hay también ese ensanchamiento de la brecha pero las cifras no son tan horribles”.

Es indispensable la unión de esfuerzos entre los trabajadores y en general los diversos sectores de la sociedad de México, EU y Canadá que se han visto afectados por el TLCAN, pues la unión hace la fuerza. Es un hecho que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación (TPP, por sus siglas en inglés) fue frenado en el Congreso de EU gracias al cabildeo y los esfuerzos que hicieron sindicatos y diversos conglomerados, “y eso ocurrió en Estados Unidos pero también en varios países”. Además, la unión de fuerzas permite difundir situaciones tales como la amenaza que representan los tribunales privados establecidos en el marco del libre comercio para dirimir controversias entre Estados e inversionistas. Esos tribunales favorecen absolutamente a las grandes trasnacionales.

“Pienso, dijo Finnegan, que hacer un bloque conjunto de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil ante la futura renegociación del TLCAN permitirá que hagamos propuestas claras, contundentes y exigentes. Y sólo si vemos que no hay voluntad de nuestros gobiernos [para atender recomendaciones de la sociedad], iríamos a la movilización para decir ‘no’”.

Respecto de las amenaza del presidente Donald Trump contra los migrantes mexicanos, Finnegan consideró que éstas no se refieren directamente a los trabajadores agrícolas. “Habla de otros”. Mucho más de la mitad de los trabajadores en la agricultura de EU carecen de documentos; en su mayoría son mexicanos y de Centroamérica. Entonces, las empresas mismas, gente con granjas grandes, las multinacionales, no quieren perder esa fuerza laboral, pues no pagan suficiente como para atraer trabajadores migrantes con documentación y ciudadanos estadounidenses”.


Brian Finnegan FOTO: Lourdes E. Rudiño

Pero sí es un hecho, dijo, que esos migrantes carentes de documentos viven hoy día una situación constante de temor, que se agudizó con la llegada de Trump al poder. No acuden ni siquiera a la justicia cuando tienen problemas. Tienen miedo, dejan a los hijos en la casa; muchas veces no los llevan a la escuela, para poder así evadir a la migra.

Brian Finnegan lamentó que México esté haciendo el trabajo sucio para frenar a los migrantes que llegan desde Centroamérica. Esto ya venía desde el gobierno de Barak Obama, pero se está consolidando, y toma cada vez más una definición bélica. “Ni siquiera se hace esfuerzo para mantener la apariencia diplomática”. Y es claro que el tema de los derechos humanos brilla por su ausencia. El gobierno de Trump ha dejado bien claro que esto no es prioridad.

Como AFL-CIO, dijo, “desde hace años tenemos una posición clara pro migrantes, para decir que los derechos humanos laborales de ellos deben ser iguales a los de cualquier otra persona que trabaje en el país, ciudadanos, residentes, con o sin documentos. La AFL-CIO realiza esfuerzos para ayudar en el momento de redadas, en las comunidades, casas o lugares de trabajo y dando consejos. Pero también la agrupación sindical, la más importante de EU, trabajó durante los cinco o seis años recientes buscando reformas en las leyes de migración, si bien esto no tuvo buen final. “Nuestra intención siempre ha sido mejorar la situación de las personas, regularizar su ciudadanía. Y hoy estamos con este tema del TLCAN y vamos incluyendo cada vez más claramente el tema de los migrantes, para defender sus derechos. Los migrantes de cualquier país deben tener los mismos derechos de los trabajadores de EU” (LER).

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