17 de junio de 2017     Número 117

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Suplemento Informativo de La Jornada

Mala noticia el acuerdo azucarero; revela debilidad de gobierno peñista ante renegociación del TLCAN


Wilbul Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos
FOTO: United States Patent and Trademark Office

E stados Unidos (EU) y México anunciaron este 5 de junio un nuevo acuerdo azucarero preliminar que recorta las posibilidades de nuestro país para exportar azúcar refinada al vecino del norte. El convenio fue interpretado por conocedores del sector agroalimentario como una mala señal en miras a las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pues beneficia a las grandes corporaciones (las empresas refresqueras y los poderosos productores y refinadores de azúcar de Estados Unidos) y a nadie más, esto es, mantiene la tónica que ya expresaba el TLCAN, y evidencia vulnerabilidad en el gobierno mexicano.

El acuerdo azucarero, signado por el secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, y el de Economía de México, Ildefonso Guajardo –y que aún espera “en cuestión de días” el visto bueno de los azucareros de EU “para tener una confirmación plena”, según Ross–, es una especie de refrendo del acuerdo de suspensión de medidas antidumping que estuvo en vigor entre octubre de 2014 y junio de 2016, pero ahora con más desventaja para México (para nuestra agroindustria azucarera), pues recorta las posibilidades de envíos del producto refinado, esto es con valor agregado.

Es importante recordar que cuando el TLCAN entró en vigor en 1994 el azúcar recibió un tratamiento especial –en medio de polémica y roces y definido por “cartas paralelas” al TLCAN muy cuestionadas– que impidió el acceso libre del producto de México a EU durante 14 años. A partir de 2008 se eliminaron esas trabas y nuestra azúcar logró entrar sin restricciones arancelarias a EU, en volúmenes de alrededor de un millón de toneladas (de los más de 6 millones de producción nacional).

Al mismo tiempo, se abrió el mercado mexicano a la fructosa estadounidense. Sin embargo, en 2013, dada una excelente zafra en nuestro país, las exportaciones de azúcar a EU se dispararon a más de dos millones de toneladas y en 2014 la industria de EU acusó a México de incurrir en dumping al exportar el endulzante a un precio más barato de lo que se vende en el mercado local.

Ello motivó que en agosto de ese año el Departamento de Comercio de EU determinara de manera preliminar aranceles de 2.99 a 17.01 por ciento para la importación del azúcar de México.

Ambos gobiernos entraron en negociación entonces y se acordó un convenio de suspensión de aranceles antidumping, que inició en octubre de 2014. Este acuerdo limitó la cantidad de azúcar que podía enviar México a EU y estableció que la refinada representaría 53% del total. Para 2016 México exportó 1.1 millones de toneladas.

La industria azucarera volvió a quejarse del dumping mexicano, y eso motivó el cese del acuerdo bilateral de 2014.

El acuerdo recién negociado mantiene los volúmenes permitidos de exportación azucarera de México a EU, pero determina que la refinada sólo puede representar 30 por ciento del total de esa exportación; el 70 por ciento debe ser azúcar cruda, a efecto de que la refinación (el valor agregado) sea realizada por refinadoras en territorio de EU.

Al término de la negociación, Idelfonso Guajardo destacó que el acuerdo implica que si Estados Unidos requiere en cierto momento más azúcar para su mercado interno, deberá dar prioridad a México en el abasto, y solamente podrá abrir cupos a terceros países en caso de que México no esté en condición de satisfacer la demanda.

En una entrevista dada a La Jornada, Víctor Suárez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productos del Campo (ANEC), subrayó que al aceptar un recorte en el porcentaje de azúcar refinada que se exporta a EU, las autoridades de nuestro país abrieron la puerta a nuevas presiones del mismo tipo en el futuro (10 de junio, Sección Sociedad de La Jornada, texto de Fernando Camacho).

“’Augura malas noticias para el sector agropecuario mexicano, porque tenemos el grave riesgo de que nos impongan cuotas, calendario, calidad y precios de exportación en otros productos, como el aguacate, el jitomate, las berries, la cerveza, el tequila y el café, o cualquier otro que a juicio de Washington le cause problemas en su balanza comercial”, señaló el diario citando a Suárez. Esto en vísperas de renegociaciones del TLCAN previstas para iniciar en agosto próximo.


Ildefonso Guajardo, secretario de Economía de México

“Estamos en el peor de los mundos, porque nos imponen restricciones a la exportación de productos agropecuarios, y por otro lado nos imponen la obligación de aceptar exportaciones dumping […]”, dijo Suárez en referencia a las denuncias que productores cañeros han hecho de que la fructosa de jarabe de maíz proveniente de Estados Unidos incurre en dumping, pues se exporta a México en 454.43 dólares por tonelada, en contraste con los 900 dólares por tonelada que es el precio en el mercado interno de EU.

La fructosa es un producto competidor directo del azúcar en varias manufacturas, como refrescos, pasteles y dulces. Y México consume 1.6 millones de toneladas de fructosa al año, sobre todo vía la industria refresquera. Así, Enrique Bojórquez, presidente de Sucroliq, empresa mexicana que refina azúcar líquida, afirmó al sitio especializado EconomíaHoy que los beneficiarios de este acuerdo serán las refresqueras trasnacionales Coca-Cola y Pepsi Cola establecidas en México, ya que son las grandes importadoras de fructuosa.

“Creo que la Secretaría de Economía trabaja más en defender los intereses de esas dos empresas que en los intereses de la gente que vive en el campo. Se debería actuar frenando el dumping de fructuosa en México, lo cual no se hizo porque no existe la voluntad”, dijo, según citó el portal (SinEmbargo.mx 7 de junio, texto de Dulce Olvera). (LER).

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