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Presenta hoy su obra Rendición, ganadora del Premio Alfaguara de Novela

Ray Loriga brega contra la placidez de la nada; es mejor dudar para pensar

Soy un lector de escritores más que de temas, dice el narrador en entrevista con La Jornada

 
Periódico La Jornada
Jueves 22 de junio de 2017, p. 4

Quien sabe contar historias siempre tiene compañía, dice el protagonista de la novela Rendición.

Y si hay algo que no le faltará a Ray Loriga (Madrid, 1967), su autor, es compañía: después de obtener el Premio Alfaguara de Novela con este título comienza en México una gira que abarcará 12 países.

Muchas han sido ya las entrevistas en las que el tema es la distopía o el uso (y abuso) de las redes sociales, quedan fuera muchas de las capas que le dan forma a estas páginas: la familia, la protección, las dudas y si existe lugar para la rebeldía en una sociedad adormecida ya por una pastilla o por un maratón de Netflix.

Metáfora de las redes sociales

–¿Qué hay más allá del llevado y traído tema de la distopía y las redes sociales?

–Quizá en las entrevistas se habla mucho de la distopía, la metáfora de las redes sociales, y en realidad todos esos elementos pueden estar. Sin embargo, la base de mi trabajo, lo que realmente me importa, es la escritura, es la pura literatura. Parto siempre del estilo y luego busco o acoplo forma y fondo para conseguir el tono literario que me interesa escribir en cada novela, y curiosamente es de lo que menos se habla.

“Cuando haces promoción tienden a agarrar un tema y a mí los temas me pueden interesar y los desarrollo, pero la clave es la escritura. Soy un lector de escritores más que de temas, una vez que un escritor –digo escritor y escritora obviamente–, cuando me apasiona me dejo en sus manos. Es el sonido de su escritura lo que me lleva y a mí, ¿qué es lo que más me satisface de mis novelas?: el trabajo de la frase, el ritmo, porque eso es lo esencial, quizá por eso me tardo tanto en terminarlas.”

En esta historia enmarcada en una guerra de 10 años y la migración a una ciudad transparente el personaje principal habla en primera persona.

–Es un hombre de campo, de lenguaje sencillo, ¿qué es lo que le permitió explorar en su escritura?

–Me permitió curiosamente manejar formas incluso poéticas, aquí hablo de poesía como aspiración. Llegar por destilación y no por acumulación, no por enrevesado sino por ir al tuétano de lo que está sintiendo y cómo lo expresa. Me permitió ser muy preciso y añadir muy poco una vez que pensaba que está concebida la expresión. Ponerme en este tipo de voz, al ponerme esas reglas del juego, me ha permitido esa introspección en el tuétano de los asuntos emocionales, maritales, de paternidad, circunstanciales, de anhelo, pérdida, angustia, miedo, esperanza.”

–Al terminar de leer pareciera que no queda espacio para la rebeldía.

–Me gustaría pensar que toda la historia camina de rendición en rendición hacia una epifanía íntima, personal e intransferible del propio personaje, del narrador. Creo que tantas confesiones y tanto bancársela, como dicen los argentinos, al final le lleva a un acto de lucidez, y eso es lo que me interesaba. Pero no es una lucidez heroica, aunque existe cierto heroísmo al explicarse las cosas a sí mismo.

–Rendición es hablar de una sociedad adormecida por las drogas de receta.

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Buscamos los ansiolíticos para lograr una calma chicha, afirma Ray LorigaFoto Lisbeth Salas

–Este tema me interesa, porque el otro día, el filósofo Fernando Savater hablaba de esto, de que vivimos en una sociedad en la que no soportamos las aristas de la vida. No soportas el vuelco, el susto, el dolor, los cambios, los fracasos, entonces miras a las pantallas, los anuncios por las carreteras y parece ser que la sonrisa es obligatoria, esa especie de calma chicha, y eso se consigue con ansiolíticos, que son opiáceos.

“Ocurre que les hemos puesto mil nombres eufemísticos: relevantes musculares, antidepresivos, o decimos ‘me los recetó el médico’. Hay una expansión brutal de estas drogas, porque lo son, y tendemos a relacionar drogas con el lado peligroso de la vida, que decía Lou Reed, pero este lado medio adormilado de la existencia está socialmente aceptado.

“En cuanto una persona tiene un pequeño drama o un estado de mínima ansiedad las toma. Están tan expandidas en toda la sociedad occidental que genera para mí una sociedad bastante adormilada. Claro, hay que pensar que todo lo que te quita de ansiedad, de dolor y de angustia, te lo quita de punta de lanza intelectual, de arrojo, de desafío, de muchas otras cosas que son importantes.

El pensamiento nace de la inquietud, de la duda, cuando no tienes capacidad de esa inquietud porque estás plácidamente en esa especie de nada, sonriente a lo mejor y tranquila, es muy difícil creer que los procesos del pensamiento lleguen a donde debían llegar.

–Se puede decir lo mismo de Internet o la televisión.

–Claro, es una mezcla de todo esto. Digamos que las pastillas llegan en estado máximo de ansiedad; lo otro está en el mero entretenimiento: la sociedad del mero entretenimiento y esa calma lúdica de lo que no te cura una pastilla te lo cura un spa, un maratón de Netflix, o estar mirando en el móvil al pato que toca el piano, el osito, todas esas tonterías que ponen todos los días y que se manda la gente todo el rato.

Necesidad de las palabras

–¿Y en esta sociedad para qué nos sirve la literatura?

–Un libro en concreto para nada especial. Si hubiera que escoger al mejor de nosotros, a Tolstoi, Kafka, Chéjov y quitarlo del mundo, éste no se tambalearía, pero si los quitases todos junto sí: no seríamos quienes somos, no podríamos contarnos a nosotros mismos y no podríamos elaborar nuestro pensamiento como lo elaboramos. A veces nos cuesta entender nuestros propios sentimientos y todos tenemos ese rumor en la cabeza que intenta explicarnos a nosotros mismos estas cuestiones de amor, desamor, pérdida, todo lo que realmente marca nuestras vidas.

Hay una voz constante hablándonos, y esa voz es la nuestra y está formulada con palabras, y cuantas más palabras leamos, cuantas más nos acompañen en ese viaje, más armas tenemos para formularnos a nosotros mismos. Ese es el fundamento, la razón de ser, de la escritura.

Rendición se presenta hoy a las 19:30 horas en El Lunario con el autor, Guillermo Arriaga y Guillermo Fadanelli, así como la lectura de Susana Zabaleta y la participación especial en video de Gael García Bernal.