Opinión
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Un incinerador para nada amigable con el ambiente
Iván Restrepo

Para Francisco Toledo, en su cumpleaños

H

ace 5 años, el Parlamento Europeo aprobó por abrumadora mayoría, eliminar en 2020 los vertederos de residuos e incinerar los materiales reciclables. Fue otro paso para lograr en la Unión Europea, UE, el uso eficiente de los recursos naturales, proteger el medio ambiente y la salud pública. Sostienen que la energía generada en incineradoras y vertederos no es limpia ni renovable y contamina la atmósfera. En varias ciudades europeas ya no se autoriza la incineración al reciclar muy buena parte de la basura. En la UE cerca de 80 por ciento de los residuos son susceptibles de tal procedimiento. Por eso eliminan apoyos financieros y legales a la incineración y priorizan el reducir-reutilizar-reciclar, pues crea empleos, mayor crecimiento económico y un medio ambiente más limpio.

En Ciudad de México apenas hace 10 días se inició el programa para una mejor gestión de los residuos al obligar a los hogares y comercios a separarlos desde su origen. Una tarea nada fácil de cumplir pero que, de tener éxito, será fundamental para reutilizar, reciclar y fabricar una composta adecuada con los desechos generados por hogares y demás actores sociales.

Sin embargo, el 19 de abril pasado el gobierno local aprobó la construcción, operación y mantenimiento de una planta de incineración (termovalorización la llaman) en el Bordo Poniente de Xochiaca/Chimalhuacán. Estará a cargo de la empresa Proactiva Medio Ambiente, parte del grupo Veolia. Inicialmente se quemarán cada día 4 mil 500 toneladas de residuos sólidos, que generarán 990 toneladas diarias de escoria (22 por ciento), además de grandes cantidades de cenizas tóxicas. El contrato, por cerca de 11 mil millones de pesos, vence en 2050. Dicha planta debe generar 965 GWh de electricidad para el Metro citadino. El predio del Bordo Poniente se prestará gratuitamente durante la vigencia del contrato. Ante las críticas que despierta esta planta, las autoridades alegan que posee una tecnología muy moderna que producirá energía y no emitirá contaminantes (entre ellos C02), contribuyendo así a combatir el cambio climático; y que dejará cenizas inertes que servirán como material de construcción.

Se incinerarán principalmente los residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado o los no reciclables: sanitarios, pañuelos usados, papel de baño, preservativos, toallas sanitarias, cotonetes, curitas, pañales, plásticos de difícil aprovechamiento (poliestireno extendido-unicel), plásticos con aditivos degradantes (Oxo, foto, termo degradables). Es decir, se quemará la parte más contaminante de la basura.

La incineración podría evitarse si se prohíbe el uso de ciertos plásticos; si los hogares, restaurantes y escuelas, por ejemplo, recibieran por la red pública agua de buena calidad de tal forma que se reduzca el uso de la embotellada; si se aprueban medidas para disminuir empaques y embalajes y se alienta el re uso, el reciclaje y la fabricación de composta, entre otras políticas de gestión. El gobierno de la ciudad olvida impulsar soluciones que minimicen la generación basura.

Además, la mayor parte de los incineradores de basura ejemplificados por las autoridades para este proyecto, se encuentran a nivel del mar o en altitudes mucho menores a las de Ciudad de México, lo que permite una mejor combustión; la cuenca atmosférica del Valle de México es cerrada, lo que implicaría que no se dispersen los contaminantes dañando aún más la calidad del aire que, de por sí, deja tanto qué desear.

Cabe señalar que la trasnacional Veolia (ahora propietaria de la planta de desechos peligrosos Rimsa, ubicada en Nuevo León) que operará la planta de incineración, tiene un negro historial en varios países. Como Egipto y Lituania. Además, en la ciudad de París y en Michigan, Estados Unidos. No solamente por asuntos relacionados con la basura sino por el suministro de agua y por corrupción.

Mientras en el mundo se busca reducir la generación de basura en sus diversas presentaciones y eliminar las plantas de incineración, aquí tienen la mesa puesta. Y hasta 2050. No debemos caminar hacia atrás, como el cangrejo.