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Ídolos en la picota
Desde hace décadas los cárteles penetraron la estructura del fut
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Periódico La Jornada
Viernes 11 de agosto de 2017, p. 7

La acusación y sanción del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra el internacional mexicano Rafael Márquez como presunto testaferro de un capo del narcotráfico no es la primera en que se ve involucrado un futbolista de alto perfil.

La relación entre el mundo futbolístico y el del narcotráfico data de largo tiempo atrás. A continuación, un repaso de los casos más importantes.

El futbol colombiano, sobre todo en las décadas de los 80 y los 90, se benefició del dinero del narcotráfico, principalmente del cártel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, que financió los fichajes más importantes de la época para el Atlético Nacional, que de la mano de René Higuita consiguió la Copa Libertadores en 1989.

Conocí a Pablo Escobar y su corazón, con todas sus dificultades y sus inconvenientes, así como la parte humana, declaró Higuita en 2014 a la televisión colombiana.

Me preguntaron si era amigo de Pablo Escobar, y dije que sí. Se me vino el mundo encima. En esa época todos negaban a Escobar y el único que tenía acceso a él era yo. Y qué raro que el resto de la política nada tenía que ver con Escobar. Eso me costó el puesto de la selección, agregó.

El América de Cali, que formó un equipo de lujo a mediados de los 80 y llegó a tres finales consecutivas de la Libertadores, contó con el apoyo del cártel de Cali, que dirigían los hermanos Rodríguez Orejuela.

Fernando Rodríguez Mondragón, hijo del extraditado narcotraficante colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela, declaró en 2009 al diario El Universal que su tío, Miguel Rodríguez Orejuela, influyó en ciertos resultados cuando empezaron a pagarle a los árbitros dinero para que favorecieran al equipo.

Pero en 1995, el América de Cali fue condenado, como Rafael Márquez recientemente, a la Lista Clinton, así conocida en Colombia, es decir, la lista negra de la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC).

Sin patrocinadores ni inversionistas, los de Cali sobrevivieron algunos años más, incluso ganando algún título local, pero culminaron una serie de años desastrosos económicamente con su descenso en 2012 y regresaron a primera división en 2016.

El caso del delantero colombiano Albeiro Palomo Usuriaga también está relacionado con el narcotráfico, pero de una forma diferente a los anteriores.

Usuriaga pasó por el futbol colombiano, mexicano, brasileño, paraguayo y español, pero dejó un recuerdo imborrable en Argentina, donde jugó para el Independiente de Avellaneda, con quien ganó un par de títulos internacionales.

Pero Usuriaga dio positivo por consumo de cocaína y la Asociación del Futbol Argentino (AFA) lo suspendió dos años. Prácticamente retirado de las canchas, fue asesinado en 2004, a los 37 años de edad, por una banda de delincuentes que lo había relacionado con la ex pareja de su líder.

En México, el caso más sobresaliente de los años recientes tuvo que ver con Omar Gato Ortiz. El ex portero de Monterrey, Jaguares y Necaxa, entre otros, fue detenido en 2012 por ser parte de una banda secuestradora que tenía relación con el cártel del Golfo.

En el ámbito empresarial, el ex dueño de León, Carlos Ahumada, que fue procesado en la Ciudad de México por diversos actos ilícitos, así como Guillermo Lara, representantes de jugadores, recibieron supuestamente dinero proveniente del narcotráfico en 2004.

En 2012, Decio de María, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, aseguró que era muy difícil asegurar al ciento por ciento que no hay dinero del narcotráfico en el mundo futbolístico.

Nosotros seguimos al pie de la letra nuestros códigos, pero de ahí a asegurar que es un método imposible, simplemente no, agregó el dirigente.