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El futuro del PRI

El texto final respeta la línea marcada por la directiva, pese a solicitudes de cambios

Crea el tricolor comisión de ética ante señalamientos por corrupción
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Viernes 11 de agosto de 2017, p. 13

Mazatlán, Sin.

¿Su partido tiene un grave problema porque la mayoría de la población lo identifica con la palabra corrupción? ¿El presidente de la República surgido de sus filas tiene el índice de desaprobación más alto de la historia reciente? ¿Los orgullos del nuevo PRI están prófugos, procesados o en prisión? ¿El Sistema Nacional Anticorrupción no tiene dientes ni fiscal?

No se preocupe: anuncie la creación de una comisión nacional de ética partidaria que se reproducirá en cada uno de los estados y listo. Diga entonces que, como siempre, el partido constructor de instituciones, la fuerza política a la que México debe su rostro actual, está nuevamente a la vanguardia y pone el ejemplo.

La creación de la comisión nacional y las estatales fue, podría decirse, el principal acuerdo de la mesa realizada en este puerto, con miras a la asamblea nacional del PRI.

La nueva instancia se encargará de velar por que todos sus militantes cumplan el código de ética que incluye deberes como los siguientes: Servir al interés general y no a intereses personales, familiares o de grupo; administrar los recursos públicos y los partidarios con honestidad y de manera racional, eficaz y eficiente; evitar que se produzca malversación de fondos, desvío de recursos o endeudamiento injustificado de los entes públicos.

La comisión nacional estará integrada por cinco militantes de reconocida honorabilidad y solvencia moral, que serán designados por el presidente del comité nacional y ratificados por el Consejo Político Nacional. El mismo modelo se empleará para integrar las comisiones estatales.

Los trabajos de la mesa iban bastante adelantados la noche del miércoles, pero se vieron interrumpidos por la llegada del presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, adalid de la lucha contra la corrupción, quien demoró largos minutos en llegar al templete porque militantes de todo el país, especialmente las mujeres, querían apapacharlo y tomarse fotos con él.

Ochoa llegó acompañado de quien llamó el primer priísta del estado, es decir, el gobernador Quirino Ordaz.

Una vez que Ochoa se marchó, los delegados continuaron con los trabajos, que concluirían al filo de la medianoche. Vamos a terminar, compañeros, para que mañana pueden disfrutar las bellezas de Mazatlán, dijeron desde la mesa, y los delegados aprobaron con una aclamación.

La mayor parte de las 13 horas que duraron las (es un decir) deliberaciones, los responsables de la mesa batallaron para explicar a muchos delegados que sus inquietudes y demandas ya están contempladas en los estatutos y otros documentos.

Un joven delegado, por ejemplo, insistió hasta el cansancio en que los aspirantes a puestos de elección popular autoricen al partido para que sean sometidos al escrutinio público.

–¿Usted ha sido candidato, compañero?

–No –respondió el joven.

–Ah, ¡pues los que lo hemos sido sabemos que siempre estamos más que expuestos al escrutinio público y de los medios! –soltó desde la mesa la diputada Martha Tamayo, y se ganó el aplauso general.

Las palmas casi fueron ovación cuando la misma Tamayo dijo, en referencia a las versiones de que Mario López Valdez quiere reingresar al PRI luego de haber sido gobernador por la alianza PAN-PRD, dijo: Los que quieran regresar que se formen a la cola.

En el arranque de los trabajos, sin mucha convicción, algunos delegados propusieron otros nombres para la mesa de los debates. Una planilla de unidad, que incluya a la que traen planchada, a la que viene con dedo, pidió un delegado.

Se votó por cuatro fórmulas y ganó, por amplia mayoría, la propuesta de la dirección nacional. Así ocurriría con todos y cada uno de los artículos del proyecto, salvo en los casos en que alguno de los capitanes de la mesa –los ex gobernadores Manuel Andrade y Fernando Moreno Peña, sobre todo– aceptaba alguna precisión o corrección de los delegados.

Uno de los títulos que desató mayor polémica fue el referido a la reafiliación de los prófugos y la recepción de ex miembros de otros partidos. El tema hizo sangrar las heridas y exhibió a una militancia lastimada que no confía en los órganos internos de justicia, que se siente marginada por las decisiones cupulares.

Un delegado de Michoacán propuso que no se acepte a quienes hayan ocupado cargos de elección por otras fuerzas, porque son mercenarios, buscachambas, oportunistas. La asamblea le regaló aplausos pero a la hora de la votación se impuso la línea y el texto quedó tal cual se había propuesto originalmente.

Alberto Loyo, secretario técnico del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (escuela de cuadros del PRI), quiso resumir: Salen vociferando que el PRI es corrupto, regresan y los tratan como reyes.

–¿No es una discusión inútil ahora que tendrán de candidato presidencial a un simpatizante?

–Bueno, eso no va a pasar necesariamente.

Ya en plan de catarsis, una delegada de Baja California tomó la palabra sólo para decir que a los primeros que hay que llamar a cuentas son a los de la comisión de honor y justicia. Como la apuraban a terminar sólo meneó tristemente la cabeza tras recordar que en su estado llevan 28 años al hilo sin ganar la gubernatura: “Pues… buen suerte para el 18”, cerró.

Y así concluyó la mesa de ética a cargo de la clase política que ha construido este país como dijo, modestia aparte, la senadora Graciela Ortiz.