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Fanatismo al alza
Manifestación supremacista blanca deviene tragedia en EU

Auto embiste a grupo antirracista: un muerto y 34 heridos

Otras 2 personas perecieron al estrellarse un helicóptero

Trump condena los hechos sin mencionar a la derecha radical, que marchó armada

El gobernador de Virginia declara emergencia en el estado

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El parque general Robert E. Lee, en Charlottesville, Virginia, fue uno de los escenarios de las protestas que degeneraron ayer en enfrentamientos entre supremacistas blancos y antifascistas. En las imágenes de arriba, radicales de derecha apostados a la entrada del jardín, mientras contramanifestantes arriban al lugar. Abajo, un antirracista lanza un cajón de periódicos a extremistas de derecha. Por último, primeros auxilios a una de las personas heridas tras la embestida de un auto contra una multitud de no racistasFoto Afp y Ap
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Manifestantes antirracistas reclaman a ultraderechistas, ayer en el parque LeeFoto Afp
Afp, Ap, Reuters y The Independent
 
Periódico La Jornada
Domingo 13 de agosto de 2017, p. 4

Charlottesville.

Una polémica manifestación organizada este sábado por grupos de extrema derecha, supremacistas blancos y miembros del Ku Klux Klan en Virginia se transformó en un drama luego de que un automóvil embistió a una multitud de contramanifestantes antirracistas, dejando al menos una mujer muerta y 34 personas heridas. El gobernador de Virgina, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia en la entidad.

Otras dos personas murieron en un helicóptero policial que se estrelló en un área boscosa a unos 15 kilómetros de donde ocurrieron los enfrentamientos, en un incidente que las autoridades vincularon con las refriegas y que aún está bajo investigación, dijeron medios de prensa estadunidenses.

Tenemos gente que vino a causar caos y problemas que resultaron en tres casos fatales aquí en la ciudad de Charlottesville, dijo el director de la municipalidad, Maurice Jones, en conferencia de prensa. El arrollamiento ocurrió poco después de que se prohibió la manifestación.

El presidente Donald Trump condenó los hechos, pero sin responsabilizar a la derecha radical, y recalcó que este problema existe desde hace mucho tiempo, desde el gobierno de Barack Obama y que no es resultado de su actual gestión. En las horas que siguieron, cientos de personas manifestaron en Twitter su enojo porque el presidente se negó a mencionar a los supremacistas blancos.

Un video publicado en redes sociales muestra el auto que golpea a otro vehículo por detrás y luego retrocede velozmente en medio de los manifestantes. El impacto arrojó a varios individuos por el aire. Los que quedaron de pie corrieron en busca de refugio. El conductor del vehículo fue arrestado, según la municipalidad.

Veinte personas fueron trasladadas a hospitales, señaló el centro médico de la Universidad de Virginia. Una mujer de 32 años falleció víctima del atropellamiento, informó el diario The Washington Post. El alcalde de Charlottesville, Mike Signer, confirmó la muerte de una manifestante arrollada. Tengo el corazón destrozado porque se peridó una vida aquí, escribió en Twitter.

Las víctimas eran contramanifestantes antirracistas que llegaron a Charlottesville para denunciar la presencia de los grupos de la derecha radical. Otro video muestra el cofre y el parabrisas del vehículo que embistió a los manifestantes manchados de sangre.

Estos hechos obligaron al gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, a declarar el estado de emergencia y a la policía a prohibir más manifestaciones. La medida permite a las autoridades estatales movilizar a una mayor cantidad de medios policiales.

En medio de nubes de gas lacrimógeno, los enfrentamientos a golpes entre manifestantes de la derecha radical y contramanifestantes se multiplicaban aún antes de comenzar la movilización, con riñas, arrojándose proyectiles e intercambiando golpes con palos, según periodistas en el lugar.

El clima sumaba tensión porque los manifestantes portaban armas a la vista, algo que permite la ley de Virginia.

Los grupos de la derecha radical querían denunciar y oponerse en forma unitaria al proyecto de Charlottesville de retirar de un espacio municipal la estatua del general confederado Robert E. Lee, quien luchó en favor de la esclavitud durante la Guerra Civil estadunidense.

En conferencia de prensa improvisada desde su lugar de vacaciones en Bedminster, Nueva Jersey, el presidente Trump condenó en los términos más firmes posibles esta exhibición atroz de odio, fanatismo y violencia procedente de varios lados.

El odio y la división deben detenerse ahora, agregó. Tenemos que unirnos como estadunidenses con amor a nuestra nación. Agregó que las diferencias entre las partes existen en Estados Unidos desde hace largo tiempo, que existían en el anterior gobierno. Analistas sostienen que la derecha radical blanca de Estados Unidos se ha envalentonado gracias al actual gobierno.

El reverendo Jesse Jackson destacó que, durante años, Trump cuestionó de manera pública la nacionalidad de Obama. En este momento estamos en un lugar muy peligroso, indicó.

Algunos supremacistas blancos llegaron a esta localidad de Virginia enarbolando banderas confederadas, símbolo considerado racista por buena parte de los estadunidenses.

El gobernador McAuliffe había exhortado el viernes a los habitantes de la ciudad a que no asistieran a la manifestación programada para este sábado.

Las numerosas personas esperadas en Charlottesville quieren expresar ideas consideradas abyectas por mucha gente, incluido yo mismo. Mientras lo hagan pacíficamente, están en su derecho”, señaló el gobernador, quien ordenó a las fuerzas del orden actuar rápidamente y de forma decisiva en caso de que hubiera violencia.

Este evento podría ser una vitrina histórica de odio, reuniendo en un solo lugar un número de extremistas inédito desde hace al menos una década, había advertido Oren Segal, director del Centro sobre extremismo de la Liga Antidifamación, asociación que lucha contra el antisemitismo. El 8 de julio, algunas decenas de miembros del Ku Klux Klan ya se habían reunido en este tranquilo pueblo, muy superados en número por los manifestantes ­antirracistas.

Esta vez, la derecha nacionalista esperaba atraer a más seguidores, gracias a la presencia de varios integrantes del movimiento Alt-Right (Derecha Alternativa), que apoyó a Donald Trump durante su campaña.

Por su parte, Paul Ryan, el líder republicano en el Congreso, denunció el viernes que esta reunión de la extrema derecha sería un espectáculo repugnante, basado en una intolerancia vil.

Marcha con antorchas

La noche del viernes, antes de los enfrentamientos de este sábado, cientos de manifestantes de ultraderecha con antorchas se enfrentaron brevemente con detractores en el campus de la Universidad de Virginia en Charlottesville.

Tanto la violenta manifestación del sábado como el acto previo del viernes destacaron el persistente debate en el sur de Estados Unidos sobre el despliegue de la bandera confederada de batalla y otros símbolos del lado rebelde de la Guerra Civil desatada por la esclavitud en el país. Los presidentes fascistas alemán e italiano, Adolf Hitler y Benito Mussolini, eran famosos por realizar ceremonias nocturnas en las que sus ejércitos marchaban con ­antorchas.

Las redes sociales se mofaron de los manifestantes de derecha en Charlottesville, pues en la marcha del viernes portaban lo que se conoce como antorchas tikki, de origen asiático, que están disponibles en los supermercados y se usan para alumbrar festejos de jardín y campamentos.

Los manifestantes corearon consignas en su marcha a través del campus desde Nameless Field hacia la estatua de Thomas Jefferson de la escuela, donde se encontraron con contramanifestantes. Los grupos chocaron hasta que la policía llegó y dispersó a ambos contingentes.