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Bajo la lupa

Ciberguerra: el orden digital global de EU/Rusia/China

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Durante la Cumbre Brics en Xiamen, China, el presidente ruso Vladimir Putin (izquierda) y su homólogo chino, Xi Jinping (derecha)Foto Ap
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ohn Thornhill del Financial Times (controlado por los Rothschild mediante el Grupo Pearson), expone que con la ciberguerra el campo de batalla se encuentra por doquier en la era digital cuyo nuevo orden significa que China y Rusia pueden subvertir la fuerza militar de Occidente (https://goo.gl/ApQiUZ).

Expone el aterrador equipo militar B-2 Spirit, bombardero furtivo de Northrop Grumman, que puede volar varios miles de kilómetros sin ser detectado para lanzar una bomba termonuclear (sic) prácticamente sobre cualquier sitio del planeta.

Northtrop Grumman es la quinta vendedora de armas del mundo con 20 mil 60 millones de dólares.

Según la Oficina de Contabilidad General de EU, el costo de un B-2, desde su desarrollo hasta su despliegue, es de 2 mil 100 millones de dólares y que muy pocos países, de los hoy 193 miembros de la ONU, podrían financiar, sin contar que la aplastante mayoría carece el conocimiento tecnológico para inventar tales sistemas de armas.

John Thornhill alega que son pocas las ocasiones que ese tipo de armas letales pueden ser usadas cuando EU sigue siendo el poder dominante en lo que se conoce como la “primera y segunda estrategia de compensación (offset)” : la clara (sic) supremacía en armas nucleares y misiles guiados con precisión que sirven para compensar los desafíos de las potencias rivales, pero que ya no son suficientes en el veloz mundo cambiante.

En el mundo digital, la capacidad militar gira velozmente de lo visible a lo invisible, del hardware al software, de los átomos a los bits, lo que trastoca drásticamente la ecuación de los costos, posibilidades y vulnerabilidades para el despliegue de una fuerza”.

Los gastos de la cada vez más obsoleta OTAN son muy caros y han quedado rezagados por la era digital.

La realidad cambiante de la era digital llevó a que EU en 2014 lanzara su tercera estrategia de compensación con el fin de conservar su supremacía en las tecnologías de la próxima generación: la robótica y la Inteligencia Artificial (IA), donde China se ha convertido en su principal competidor.

Hoy los hackers , terroristas per se o apadrinados por un Estado, pueden infligir estragos periódicos en el sistema bancario o en la infraestructura del transporte del país atacado a un costo insignificante frente al colosal gasto de un bombardero furtivo B-2.

Pero la tercera estrategia de compensación de EU sólo contrarresta parte de la amenaza en la era del conflicto asimétrico (sic) ya que en el mundo virtual (sic) existen pocas reglas de juego, poca manera de evaluar las intenciones y capacidades del oponente, y sin pruebas reales (sic) de sí se está ganando o perdiendo. ¡Uf!

Tal turbiedad (sic) es perfecta para quienes sean entusiastas (sic) en subvertir la fuerza militar de Occidente, a juicio de John Thornhill, quien alega que China y Rusia parecen entender este nuevo desorden mundial mejor que otros y se adaptan en revirar las propias vulnerabilidades de Occidente en su contra.

Del lado chino, dos estrategas militares del Ejército de Liberación del Pueblo, los coroneles Qiao Liang y Wang Xiangsui, plantearon en 1999 el mapa del nuevo terreno en su ensayo Guerra Sin Restricciones, donde han superado el nivel de reconocimiento, los tres elementos hardware indispensables en cualquier guerra: soldados, armas y campo de batalla. Sus soldados incluyen hoy a hackers, financieros (sic) y terroristas; sus armas van desde las aeronaves civiles (sic), pasando por navegadores de Internet, hasta virus de computadoras; y el campo de batalla se encuentra en todos lados (https://goo.gl/usG9xU).

Los dos coroneles chinos proponen tácticas para compensar la inferioridad militar de China frente a EU durante una “guerra high-tec” donde resalta la adopción de una multitud de medios, militares y, particularmente, no-militares, para golpear a EU durante tiempos de conflicto: el “hackeo y terrorismo (sic) de los portales de Internet con objetivo en las instituciones financieras (sic) usando los multimedia, y conduciendo una guerra urbana”.

Según los coroneles chinos, la primera regla de la guerra sin restricciones es que no existen reglas, con nada prohibido ya que los países poderosos que hacen las reglas no usarán el mismo abordaje contra los países más débiles que las rompen y explotan las rendijas legales: EU rompe las reglas de la ONU y elabora nuevas cuando las vigentes no les conviene.

Los coroneles chinos concluyen que en las futuras guerras habrá más hostilidades del tipo de las guerras financieras (sic) donde un país es subyugado sin derramar una gota de sangre.

¿Será el caso flagrante de México?

Del lado ruso, sus estrategas también han ampliado sus concepto de la fuerza.

John Thornhill asevera que Rusia ha intensificado sus operaciones de desinformación creadas por la añeja KGB y que forma parte del “armamentismo (weaponisation) de la información”, y cita a Dmitry Kiselyov, comentarista de la TV rusa y presunto propagandista del Kremlin, que las guerras de información hoy son el principal tipo de guerras, en lo que concuerda con la visión del Pentágono.

John Thornhill aduce que Moscú usó un hardware militar tradicional en los recientes conflictos de Georgia y Ucrania. ¿Acaso necesita(ba) más que eso en esas dos guerras híbridas?

Thornhill acusa que Rusia lanzó ciberataques contra Georgia, Ucrania y Estonia. Lo más grave: afirma, sin pruebas, que Rusia hackeó la elección presidencial en EU en favor de Trump.

John Thornhill cita a Rosa Brooks, anterior funcionaria del Pentágono, quien alega que el Ejército de EU se encuentra todavía lejos de la organización ideal para responder a la multiplicidad de desafíos de la ciberguerra, por lo que propone que la “defensa de las sociedades civiles y la proyección del poder blando (soft power) necesitan ser repensadas como un propósito nacional colectivo” con un servicio universal de uno a dos años en un trabajo que promueva la seguridad nacional y global.

Según John Thornhill en el reino de la “guerra de memes (memetic war), el Kremlin parece haber ganado, y da pie, sin prueba alguna, a la intervención electoral rusa en EU donde Trump sigue instalado en un hardware militar pasado de moda.

Antes de que se jacte Rusia de su triunfo en la “guerra de los memes”, su desventaja subyace en un poder autoritario y/o individual frente a la democracia plural de las instituciones de EU, según John Thornhill, quien sentencia, de nuevo sin pruebas, que los estados autoritarios están perdiendo velozmente su propio monopolio sobre el armamentismo de la información, pese a ser versados en su práctica.

Una grave horadación en el juicio de John Thornhill es que no toma en cuenta la guerra de la desinformación con herramientas cibernéticas en EU con sus atroces fake news en la fase de post-verdad en la que se encuentra inmerso Occidente (whatever that means).

El problema de Occidente es que fustiga la ciberguerra de China y Rusia a partir de su propio arsenal de propaganda negra que tantos dividendos bélicos le ha redituado.

Hoy es el mundo de las guerras híbridas y las zonas grises de la geopolítica donde se despliega la ciberguerra furtiva de la era digital.

AlfredoJalife.com

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