Opinión
Ver día anteriorJueves 14 de septiembre de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad Perdida

El cuate de Dante

Monreal y el canto de MC

Escándalos como bandera

Miguel Ángel Velázquez
P

ocos días antes de que se diera a conocer la tan criticada consulta de Morena para tener seguridad en el nombre de quien podría llevar su bandera a la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Dante Delgado, líder del Partido Movimiento Ciudadano, llevó a Ricardo Monreal a un acto con sus bases en el que casi lo dio como candidato al gobierno de la capital.

Como que para ese entonces el delegado de Cuauhtémoc, que derrama lagrimas de cocodrilo por el dolor que dice sentir al dar la espalda a Morena, ya tenía idea, por los números en las encuestas reales, y no precisamente las que él mandó hacer, que la opinión de la gente, la que fuera, no le sería favorable, sobre todo porque en las últimas mediciones su nombre ya no encabezaba la lista.

La reunión de la que hablamos se celebró en las oficinas de Movimiento Ciudadano, en las calles de Luisiana, de la colonia Nápoles. Allí, a la izquierda de Dante, quien dice a quien quiere oírlo, y a quien no, que él es el cuate del alma de Monreal, estaba el zacatecano sonriente, seguramente halagado por las loas que en su favor tiró Delgado.

Para todos quedó claro que ese partido iría a ciegas en apoyo de Monreal. Total, en ese partido se hace lo que Dante manda y nada más. Para entonces Monreal ya era más naranja que moreno. La puerta de salida se había construido, precisamente allí, en las oficinas centrales de MC, y si eso no se ha declarado públicamente es porque la medición de los impactos mediáticos del me salgo, no me salgo de Morena le reditúa más, que anunciar su ingreso a la única organización que hasta ahora, se dice que no habrá otro, le abre la puerta para que alimente su ego, y al que, al final de cuentas, desprecia tanto que no se conforma con esa bandera y esperará al menos una semana más para tratar de convencer a otros partidos para que le den cobijo para la elección.

De cualquier forma, lo más interesante será que Monreal compita, y que se dé cuenta, por fin, de qué es esto que se llama Ciudad de México, pero debe tener en cuenta que aliarse con quien sea, para dar de comer al ego, no hará que la gente de la capital del país deje de preguntarse ¿y de qué se puede uno acordar del gobernador de Zacatecas que no sean escándalos, ciertos o falsos, pero escándalos al fin, y de qué se puede uno acordar del paso de Monreal por la Cuauhtémoc, que no sean escándalos?

El juego no ha terminado, aún faltan algunos episodios que por más reñidos que nos parezcan deberán tender a conciliar la política con la gente de la Ciudad de México. Así que ojalá que lo que venga, sea de donde sea, sirva para ir adelante. Nada más.

De pasadita

Entonces, las razones del frente que ayer se presentó en el INE podrían ser simples acuerdos, que con levantar la mano en las sesiones hubieran mostrado la conformidad de las partes, y es por ello que nos queda claro que tampoco se trata de que PRD, PAN y MC busquen unir la fuerza de sus bases para la contienda por la Presidencia de la República, porque no les alcanza, y entonces –¡qué barbaridad!– lo que está a la vista es que estos organismos tienen en mente juntar sus dineros –recursos públicos, muchos recursos públicos– para comprar la elección. Y eso que hoy sólo parece un peligro puede ser una realidad con resultados desastrosos para todo el país, por lo que nos parece que es urgente que a toda costa se impida esta práctica, que ya ha significado mucha desgracia para el país. Así es.