Cultura
Ver día anteriorDomingo 1º de octubre de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Los sueños de la serpiente es la novela más reciente del escritor

Ruy Sánchez cuenta la historia de una víctima de las ilusiones del siglo XX
Foto
El autor de Quinteto de Mogador en entrevista con La JornadaFoto Luis Humberto González
 
Periódico La Jornada
Domingo 1º de octubre de 2017, p. 5

La locura de creer que es válido matar y morir por construir una nueva sociedad es la materia de Alberto Ruy Sánchez en Los sueños de la serpiente, su libro más reciente, publicado por Alfaguara.

En medio de días derruidos, conversa con La Jornada sobre las 300 páginas que abordan la pérdida de la identidad y la memoria. “Es un libro escrito desde la locura, pero que es social e histórica.

La novela relata la recuperación de un hombre, que no es héroe; seguramente hizo cosas muy malas, pero también es víctima de las ilusiones del siglo XX, dice el autor nacido en 1951 en la ciudad de México.

“Después de la búsqueda de la forma exacta para contar una historia desgarradora, está toda una investigación que me llevó a encontrar a un mexicano que emigra a Estados Unidos, se convierte en sindicalista, se enamora de una mujer que no le hace caso y luego se va a vivir a la Unión Soviética –como 600 obreros izquierdistas– con la fábrica que Ford le vende a Stalin.”

Collages disímbolos

Un viaje al fondo de lo más oscuro del siglo XX. Así razona una de las voces narrativas, la que se confunde con la propia biografía de Ruy Sánchez, y nos presenta los indicios deshilados de un mensajero misterioso hasta desembocar en el asesinato en México del líder revolucionario León Trotsky. Su secretaria, Sylvia Ageloff, seducida por el asesino Ramón Mercader para lograr su misión, es personaje clave.

Los collages elaborados por reclusas en Santa Martha Acatitla, hormigas zombis devoradas por una espora, los casos del neurólogo Oliver Sacks y representantes del arte marginal (art brut) son sólo algunas de las esquinas de esta literatura que, como las piedras piritas, en su perfección geométrica son un elogio a la digresión.

El autor, fundido con quien habla en el relato, construye muros dentro de otra construcción y arma las cuatro paredes desde el delirio de un vagabundo de los recuerdos, quien recupera un palacio de la memoria: el río de las ilusiones del siglo que saben convertirse en algo amargo.

La estructura del relato, velada entre ensayo y autobiografía, con homenajes al periodismo de fondo, es una reividincación de la forma de la novela, que se volvió necesaria en el proyecto. El autor del Quinteto de Mogador señala que había que mostrar el descontrol. La literatura, como el arte, hacen sentir la dimensión profunda del alma humana.

Este género literario admite mucho más que lo comercial y hay libros que están hechos de todas las sustancias posibles. La novela se ha convertido en una película de suspenso. Cuando no es necesariamente lo único que puede conmovernos. De alguna forma es un collage que se entrega al azar, la vida está llena de movimientos fallidos.

Dividida en tres capítulos, los dos primeros muy extensos, Ruy Sánchez comenta al respecto que la primera son los intentos fallidos por saber quién es esta voz delirante, que sueña con la serpiente, explorando posibilidades. La segunda parte es la reconstrucción del espacio, de las cuatro paredes del encierro.

Las páginas que aparecen ahora impresas comenzaron su disgregado camino desde hace ocho años en la escritura. Sin embargo, el tema reluce en la tesis de estudiante de cine de Ruy Sánchez sobre Sergei Eisenstein, más tarde siguió trabajando sobre las relaciones entre el poder y el arte y la Unión Soviética. Incluso estudié un poco de ruso, revela, aunque no lo suficiente, no lo hablo.

En su libro de ensayos Con la literatura en el cuerpo aborda a varios escritores soviéticos que lucharon contra el poder.

Una investigación pendiente, así estuvo latente por años sumergirse en las relaciones de poder y la manipulación de los intelectuales occidentales que se solidarizaban con Stalin. Y entonces, se pregunta: ¿Qué lleva a las personas a abdicar de la razón para creer en un partido y en contra de otro? Los mecanismos están implícitos aquí, en Los sueños de la serpiente.