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Aumenta a 17 el número de muertos durante amotinamiento en el reclusorio de Cadereyta

Ordenar penales antes que buscar la Presidencia, exigen a El Bronco

En la administración de Rodríguez Calderón han perecido en disturbios 73 personas y 75 han resultado lesionadas

Crisis estructural del sistema carcelario: Consejo Cívico de las Instituciones

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Desesperada por no tener informes de su familiar, una mujer intenta romper la valla policiaca para ingresar al penal de Cadereyta, Nuevo León, donde al menos 17 personas perecieron en un motínFoto Xinhua
Érick Muñiz
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 12 de octubre de 2017, p. 28

Monterrey, NL.

La crisis de los penales en Nuevo León persiste, y controlarla debería ser más importante que recabar firmas para buscar la Presidencia de la República, señalaron organizaciones no gubernamentales (ONG) al mandatario estatal, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco.

El número de muertos durante el motín del martes en el reclusorio de Cadereyta aumentó de 13 a 17, y hay al menos 23 heridos.

El motín más mortífero durante el gobierno de El Bronco ocurrió en la cárcel de Topo Chico el 11 de febrero de 2016; allí perecieron 49 personas. En los dos años de su administración han ocurrido nueve disturbios en ese y en los otros dos penales (Apodaca y Cadereyta), que dejaron un saldo de 73 muertes y 75 heridos.

Para el Consejo Cívico de las Instituciones, que agrupa a organizaciones civiles, de la iniciativa privada y universidades, la actitud de El Bronco es preocupante. “Nuevo León enfrenta retos importantes como éste, que requieren de la total atención del gobernador y su gabinete.

Las autoridades no deberían estar dedicando su tiempo a una campaña de recolección de firmas mientras estalla esta crisis, señala en un documento publicado la tarde de ayer.

Lo sucedido el 10 de octubre en Cadereyta hace evidentes la crisis penitenciaria y el problema estructural que enfrenta Nuevo León, y se suma a cuatro sucesos más ocurridos en los tres penales de la entidad durante los dos años recientes, expuso el Consejo Cívico.

Agrega: Son preocupantes el uso de la fuerza para intervenir en momentos críticos, la tardía intervención en una jornada violenta que se prolongó durante más de 17 horas y el deficiente protocolo para atender a los familiares de los internos, quienes exigían información.

Mauro Guerra, dirigente estatal del Partido Acción Nacional, atribuyó el problema al vacío de autoridad que padece el estado ante la distracción del gobernador Jaime Rodríguez.

Contrario a su costumbre de hacer declaraciones de propia voz o en sus redes sociales, esta vez Rodríguez Calderón no se ha referido al motín en Cadereyta. El vocero de seguridad, Aldo Fasci, ha presentado la información oficial.

El primer enfrentamiento ocurrió alrededor de las 22 horas del lunes; el segundo, el martes a las 9:30 horas, cuando unos 250 internos secuestraron a tres custodios y provocaron dos incendios.

A mediodía hubo versiones de una persona muerta. Los dos grupos rivales seguían negociando con la policía y cerca de las 16 horas intervino Fuerza Civil, según explicó Fasci Zuazua.

Entre cuatro y cinco de la tarde se tuvo que hacer uso de la fuerza letal para impedir que asesinaran a los custodios y a otros internos, dijo en una rueda de prensa realizada en el palacio de gobierno a las ocho de la noche, es decir, 22 horas después del primer choque. Antes nadie informó a las familias que se concentraron a la puerta del penal qué sucedía.

La tarde de ayer, parientes de los reclusos insistieron en que les permitieran pasar a verlos, porque no confían en la información de las autoridades.

Aunque ya conocen la lista de muertos, los solicitantes se desesperaron y lanzaron piedras y tablas a la reja del penal, por lo que fueron repelidos con gases lacrimógenos por policías antimotines.

También la tarde del martes, exaltados por no tener noticias de sus familiares, dañaron varios autos que estaban cerca del penal, abrieron ambulancias para verificar si llevaban heridos y zarandearon al procurador general de Justicia del estado, Bernardo González.