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El desafío catalán

Similitudes entre el caso catalán y el de la provincia de Quebec

En la fuga de empresas hay chantaje político o económico: académico
Afp
 
Periódico La Jornada
Jueves 12 de octubre de 2017, p. 25

Montreal.

La fuga de grandes empresas de Cataluña por miedo a quedar fuera de la Unión Europea si la región concreta su separación de España, se asemeja a lo que vivió la provincia canadiense de Quebec tras la llegada al poder de independentistas en 1976.

Hay similitudes, la clase empresarial raramente es favorable a este tipo de separación. En parte está vinculada a decisiones de empresas, pero también está el chantaje político o económico, según Mario Polése, profesor del Instituto Nacional de Investigación Científica de Quebec.

La victoria electoral del Partido Quebequense (PQ) en las elecciones provinciales del 15 de noviembre de 1976 preocupó vivamente a la comunidad anglófona, minoritaria pero al frente de la economía de la provincia desde la caída de Nueva Francia, en 1760.

Para los anglófonos fue un choque enorme ver cómo un pequeño partido, que siete años antes no existía electoralmente, tomaba el poder y prometía la independencia de Quebec, explicó Polése a la agencia Afp.

El PQ prometió no solamente un referendo sobre la independencia, sino que a partir de 1977 reforzó la ley que convertía al francés en la única lengua oficial de la provincia. También se convierte en la lengua de trabajo de casi todas las grandes empresas y la de escolarización de los nuevos inmigrantes.

Abrumados por el pánico, cerca de 200 mil anglófonos abandonaron la provincia en los 15 años siguientes, llevándose consigo muchas sedes sociales de las empresas que controlaban.

Entre enero de 1977 y noviembre de 1978, Montreal ve la partida de 263 sedes sociales de empresas, según datos del Consejo de Patronales de Quebec.

En enero de 1978 la emblemática aseguradora Sun Life anunció igualmente su partida y la de sus cerca de 800 empleados de Montreal, su ciudad natal, a Toronto, con el argumento de las nuevas normas lingüísticas.

Otros, como el Banco de Montreal, si bien conservaron su sede social en la ciudad, transfirieron parte de sus actividades a Toronto.

La derrota sin atenuantes de los independentistas en el referendo sobre la independencia del 20 mayo de 1980 no cambió la situación: Toronto había destronado a Montreal como metrópoli económica de Canadá convirtiéndose incluso en la mayor ciudad del país en el censo de 1981.

Montreal comienza un largo descenso a los infiernos en el terreno económico. El reciente capítulo se da en 1997: la Bolsa de Montreal cede a la de Toronto los intercambios de acciones de empresas. Diez años más tarde, ambas plazas bursátiles se fusionan.

La situación era muy diferente de la de Cataluña, en aquella época había en Quebec una situación semicolonial, estima Polése.

A pesar de que dos tercios de la población de Montreal eran francófonos, no se sabía que estábamos en una ciudad francófona, la mayoría de los carteles públicos estaban en inglés, la lengua de los negocios era el inglés y toda la economía estaba ampliamente dominada por la minoría anglófona, explica.

La gran diferencia entre Cataluña y Quebec es que aquí, incluso en los peores momentos, jamás una empresa francófona pensó en irse de la provincia, a pesar de que la mayor parte de sus directivos eran hostiles a la independencia.

Pero ese fue el caso en 1995, cuando se organizó el segundo referendo, perdido por muy poco por los independentistas quebequenses. Entre uno y otro, una nueva clase de empresarios francófona tomó las riendas de la economía de la provincia.

Después de eso, la economía de la provincia rebotó y hoy el crecimiento de Quebec está entre los mejores de Canadá, su tasa de desempleo está en índices mínimos y muchas de sus compañías se han convertido en multinacionales. También se ha convertido en centro de poder cultural y político en el país.