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En el séptimo juego, los Astros vencen 5-1 a Dodgers; Springer, héroe del partido

Houston gana su primera Serie Mundial
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Los jugadores de los Astros estallaron en júbilo al caer el último out del séptimo y definitivo juego de la Serie Mundial, en el que se impusieron de forma contundente a los Dodgers, que se vieron sorprendidos desde la primera entrada y nunca lograron remontarFoto Afp
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George Springer, de Houston, celebra el jonrón que conectó en la segunda entrada; fue nombrado el jugador más valioso de la serieFoto Ap
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de noviembre de 2017, p. a35

Los Ángeles.

Fue histórico para los Astros de Houston, en el séptimo juego vencieron a los Dodgers en su casa por pizarra de 5 a 1 para conquistar por primera vez la Serie Mundial. Una victoria que se consiguió sin las cargas de adrenalina que se vivieron en los seis partidos previos, sin volteretas en el marcador ni entradas extra o feria de jonrones en un Clásico de Otoño en el se pegaron 25 bambinazos, una marca inolvidable. Sólo aprovecharon las concesiones que les otorgó la novena de Los Ángeles.

Este duelo se fraguó no por la precisión de los lanzadores en un duelo crucial, sino en dos entradas en las que el serpentinero Yu Darvish, de Dodgers, arruinó desde el principio un partido que prometía más. Nadie entendía por qué el entrenador Dave Roberts se guardó a su pítcher más confiable, Clayton Kershaw, para meterlo como relevo.

Darvish se quebró pronto por la presión. En el primer lanzamiento George Springer le conectó un doble, que anticipaba el drama angelino. Un error después del primera base permitió la primera anotación de Springer, un adelanto también de la siguiente carrera de Alex Bregman. Dos carreras en la primera entrada para empezar un séptimo juego se convirtieron en el infierno en que nadie quería estar.

Tampoco es que Astros estuviera con el montículo con todo bajo control. Lance McCullers Jr también pasó aprietos en el inicio del partido, al golpear a dos bateadores y aceptar un imparable. Si Dodgers no aprovechó fue quizá por la descarga sorpresiva de empezar perdiendo.

Darvish ya había perdido por completo el control. En la segunda entrada terminó la obra trágica; ahí dejaron escapar el título sin remedio. Al primero que encaró, Brian McCann, le regaló un pasaporte por bolas malas; Marwin González, entonces, lo avanzó a tercera con un doble. McCullers Jr finalmente empujó la carrera de McCann con rodada a segunda. En ese momento apareció Springer, el responsable de la primera anotación, y agregó un jonrón más para que esta Serie Mundial alcanzara la cifra de 25 bambinazos e impulsó la anotación de González para ponerse en la pizarra 5 a 0.

Héroe indiscutible, Springer no sólo consiguió su quinto vuelacercas, que lo igualó a la marca de Reggie Jackson e igualó Chase Utley, sino –aún sin intuirlo– aseguraba la victoria de su equipo.

Entonces, de manera inexplicable para un lanzador con trazos de abridor y adecuado para circunstancias difíciles, entró Kershaw para intentar salvar un partido que parecía al borde del precipicio para los Dodgers. Poco pudo hacer ya con la desventaja, apenas logró mantener a raya a los Astros.

Después de cinco entradas irregulares en el montículo, Astros envió en el sexto capítulo al lanzador Charlie Morton para mantener la ventaja, lo que consiguió con muchos esfuerzos. En ese rollo, Dodgers lo puso a prueba con un sencillo remolcador de Andre Either; Joc Penderson anotó la única carrera de la novena de Los Ángeles. Pero parecía que era demasiado tarde y muy poco para sacudir el ánimo de los locales.

No llegó la voltereta delirante ni otra fiesta de jonrones para revertir el marcador. Dodgers se veía desdibujado para ese entonces y Morton avanzó con su equipo hasta el episodio final.

La última entrada fue un conteo regresivo. Primero, Morton ponchó a Chase Utley y dejó a los Astros a dos outs de la historia. Después llegó el primer bate de los Dodgers, Chris Taylor, un malencarado toletero con buenos antecedentes en el plato, pero tampoco pudo. Faltaba uno. Sólo uno más para conseguir lo que nunca habían podido. Corey Seager pegó una rola y entonces llegó: el segunda base José Altuve atrapó la pelota en los linderos del jardín derecho y Astros venció a los Dodgers por 5 a 1 en siete juegos y consiguió su primera Serie Mundial.

Charlie Morton, cuarto relevista de Astros, se anotó así el decisivo éxito, y el abridor japonés de los esquivadores, Yu Darvish, soportó el descalabro.

Recordados hasta ahora por su viejo Astrodome de la era espacial, sus uniformes con los colores del arco iris y sus dolorosas derrotas, los Astros se ganan un lugar en la memoria como monarcas, al fin, en su temporada 56.

También se les recordará por llevar en el uniforme la leyenda H Fuerte, para dar aliento a los damnificados en Houston.

George Springer fue reconocido de manera merecida como el jugador más valioso de la Serie Mundial, recibió el trofeo conmovido, pero recordó que nunca como esta noche la victoria fue una obra colectiva. Lo que no quiso olvidar era que este triunfo tenía la impronta de una deuda con los habitantes de Houston, quienes sufrieron el paso del huracán.

Era importante para nuestra comunidad en Houston, dijo Springer; una deuda y eso nos estimuló para venir a buscar el triunfo. La idea era atacar temprano y después no fallar. Lo hicimos y ahora regresamos como campeones.