18 de noviembre de 2017     Número 122

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Además, ¡controlan y
previenen la gastritis!

Irma Romero Álvarez y Erika Gómez Chang Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina, UNAM  irma@bq.unam.mx


Infección gástrica por Helicobacter pylori FOTOS: Irma Romero Álvarez

En México, la medicina tradicional no sólo implica el uso de plantas con fines terapéuticos, sino que está estrechamente ligada al conocimiento de las que crecen en la milpa, pues muchas de éstas, además de alimentarnos, también se emplean con fines medicinales.

Claro ejemplo son los quelites, los cuales, aparte de su valor nutricional, contienen diversos compuestos bioactivos, es decir, que tienen efectos capaces de modificar el funcionamiento del cuerpo humano y, por lo tanto, son de gran importancia para la salud.

Al analizar las tres especies de quelites investigadas en este proyecto, el alache, el chepil y la chaya, de acuerdo con el Atlas de las plantas de la medicina tradicional mexicana, existen algunas referencias sobre su uso para el tratamiento de diferentes enfermedades. Por ejemplo, el chepil, se usaba desde el siglo XVI en casos de descalabraduras de la cabeza infectadas, llagas de los oídos y contra la tos. En Aguascalientes se aprovecha para curar el empacho y en Oaxaca se aplica en problemas de la piel.

En cuanto al alache, en algunos estados del centro y sur del país se emplea en padecimientos relacionados con el aparato digestivo. Se recomienda en problemas respiratorios, como la tos y la tosferina.

El principal uso medicinal de la chaya en Morelos y Tabasco es aliviar el dolor de riñones. También se utiliza en casos de diabetes y para tratar problemas con el colesterol. Asimismo, se le atribuyen propiedades laxantes y diuréticas.

De los quelites mencionados, la chaya es la especie más estudiada. Como parte del proyecto, revisamos diversos estudios farmacológicos y químicos que han buscado probar los beneficios de usar esta planta como medicina y como alimento.

Respecto al alache, un reciente estudio farmacológico demostró que los compuestos obtenidos de la planta tienen eficacia preclínica como agentes antidiabéticos; es decir, que al evaluar de modo experimental su aplicación en seres humanos probaron su eficacia y seguridad en casos de diabetes.


Cultivo de la bacteria Helicobacter pylori, que infecta al estómago y causa gastritis crónica, úlcera gastroduodenal y adenocarcinoma gástrico

Como se comentó previamente, los quelites tienen principios activos que pueden favorecer nuestra salud, por lo que resulta de gran importancia estudiarlos de forma integral para apoyar su consumo con fines alimenticios y, en especial, para validar su uso medicinal.

En la Facultad de Medicina de la UNAM hemos sido pioneros en el estudio de la actividad de plantas medicinales mexicanas contra una bacteria que infecta al estómago y causa gastritis crónica, úlcera gastroduodenal y adenocarcinoma gástrico. En México la proporción de la población infectada por esta bacteria, llamada Helicobacter pylori, llega a 66%, por lo cual se considera un problema de salud pública a escala nacional.

Como parte de nuestra línea de investigación, recientemente nos planteamos determinar si los tres quelites analizados afectan el crecimiento de esta bacteria o algunos de los factores indispensables para provocar una infección. Para ello contamos con la ayuda de las estudiantes Maricruz Martínez y Vanessa Uribe Estanislao, a quienes se les encomendó este tema para desarrollar sus tesis de licenciatura en la carrera de Química de Alimentos.

Con el objetivo de estudiar la actividad de los quelites sobre la bacteria, se prepararon dos tipos de extractos a partir del material vegetal, y en el laboratorio se evaluó su capacidad de inhibir el crecimiento de la bacteria. De esta manera, se comprobó que uno de los extractos sí logró impedir la proliferación del microorganismo. Más aún, al comparar estos extractos de quelites con el efecto de uno de los antibióticos utilizados convencionalmente en la terapia contra esta bacteria (el metronidazol), se encontró que, bajo las condiciones experimentales in vitro utilizadas, el extracto del alache fue igual de eficiente que este antibiótico; el de la chaya, dos veces más eficiente, y el del chepil, cuatro veces más eficaz, logando detener 100% el crecimiento de la bacteria.

Puesto que para su consumo los quelites son calentados en su preparación, se pensó que posiblemente el calor al que se exponían las plantas modificaría el efecto sobre la actividad antibacteriana que se había observado. Contra tales suposiciones, los nuevos experimentos que realizamos permitieron establecer que luego de someterlos al calor, tal como sucede durante la preparación de alimentos (por ejemplo, al cocer un tamal de chepil, preparar un guisado de alache o escaldar la chaya), los extractos de quelites no perdieron su poder para reducir el crecimiento de la bacteria. Incluso se incrementó la actividad antimicrobiana en el caso del alache y del chepil.


Preparación de extracto de quelites en el laboratorio

En conclusión, los resultados obtenidos nos indican que estas especies de quelites tienen compuestos bioactivos que pueden ayudar al tratamiento de la infección por esta bacteria.

Para que ésta pueda provocar una infección y dañar al tejido celular o mucosa protectora que recubre el estómago (el epitelio gástrico), debe interactuar con las células del huésped en que se aloja la bacteria. Por esta razón, también se evaluó si los extractos de los quelites podían impedir que la bacteria se adhiriera a células de dicho tejido, en un modelo in vitro. En este caso, los dos tipos de extractos obtenidos consiguieron impedir que la bacteria se pegara a las células, efecto que varió entre 50 y 60% con los extractos que habían inhibido el crecimiento microbial en el experimento anterior y entre 20 y 40% con los otros extractos.

Estos resultados indican que, independientemente de la especie, todos los quelites estudiados en este proyecto tienen la capacidad de impedir parcialmente que la bacteria se adhiera a las células del estómago. Resultan datos muy alentadores, pues bloquear la unión de la bacteria a las células del estómago podría ser una vía importante para prevenir las enfermedades producidas por la infección de este microorganismo.

Los resultados alcanzados por esta investigación permiten concluir que el alache, el chepil y la chaya, cuando se consumen en su forma tradicional, tienen potencial para incidir sobre el control o la prevención de enfermedades ocasionadas por la bacteria H. pylori.

Eso quiere decir que, al comer estos quelites como parte de la dieta de la población mexicana, aparte de enriquecerla con sabor y nutrientes, podemos consumir un valor agregado muy apreciable ahora ya demostrado en favor de nuestra salud.

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