18 de noviembre de 2017     Número 122

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Plantas maravillosas

Entre los estudios previos sobre la chaya se encuentra un pequeño libro editado en 1974 por José Díaz-Bolio, un defensor de la cultura maya: La chaya: una planta maravillosa alimenticia y tradicional. Ahí menciona que en una entrevista, el químico Eugenio Paloma le hizo saber que el contenido de proteínas de la hoja de chaya era mayor que el de la alfalfa y el ramón.

También recoge conocimientos de trasmisión oral: que la chaya da fuerza a quien la consume de manera constante, que estimula la función del hígado y es un laxante suave, que mejora la circulación sanguínea y la digestión estomacal. Díaz Bolio informa que consumirla por un tiempo le mejoró notablemente la visión.

Otros informantes le reportaron el uso de la chaya como diurético, para reducir el colesterol y como galactógena (producción de leche materna); también mencionan el uso de su resina, para curar verrugas y forúnculos. Cita el libro Plantas alimenticias y plantas de condimento que viven en Yucatán, de Narciso Souza Novelo, publicado entre 1950 y 1951, que da cuenta de que los análisis químicos realizados entonces indican el alto contenido de calcio, fósforo y hierro de la chaya; también su alto contenido de vitamina C. El estudio original –titulado Valor nutritivo de las plantas comestibles de Yucatán, de René O. Cravioto, G, Massieu, J. Guzmán y José Calvo, todos del Instituto Nacional de Nutriología de la SSA– puede consultarse.

En un artículo publicado en Ciencia y Desarrollo, sus autores hacen una revisión de artículos científicos publicados en 2009, donde se menciona el uso de la chaya para el tratamiento de diabetes, así como su poder como antioxidante e incluso en relación con el tratamiento de algunos tumores cancerosos. Véase.

Respecto al alache (Anoda cristata), la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana señala que está presente entre la flora medicinal mixteca de Chinango, Oaxaca, donde se le conoce como yuatayoo. Sobre su uso medicinal, afirma que sirve para el estómago en el caso de la disentería, tomando las hojas y tallos como té en ayunas; se le puede incluir en la comida como quelite para su restablecimiento. En caso de inflamación del estómago, se recomienda comer las hojas y los tallos como quelite. Véase.

Vale aclarar que la chaya es un arbusto y no se cultiva en la milpa sino en el huerto familiar, que es otra unidad de cultivo múltiple o biodiverso realizado en muchas regiones del país, en especial en la zona maya. La chaya se consume en varios estados del país. Además de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, se encuentra en Tabasco y Chiapas. En 1999 me dieron agua de chaya en una casa en Xalitla, Guerrero (cerca de Iguala en el municipio de Tepecoacuilco). Ahí lo recomendaban como refresco y para desinflamar la próstata.

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