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Ante un auditorio repleto, el escritor y guionista ofreció la charla Los huesos de Poe

Auster recibe la Medalla Carlos Fuentes en la FIL Guadalajara

Autores franceses de la época percibían al narrador de Baltimore como genio enfrentado a las restricciones de su sociedad, apuntó

El rector de la UNAM se pronunció contra los muros y el pensamiento anticientífico, como parte de una declaratoria conjunta con su homólogo de la UdeG

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La periodista Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, al entregar la presea al autor estadunidenseFoto Arturo Campos Cedillo
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La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, saluda al escritor Fernando del Paso en la inauguración de la FIL, el sábado pasadoFoto Arturo Campos Cedillo
Reyes Martínez Torrijos y Juan Carlos G. Partida
Enviado y Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 27 de noviembre de 2017, p. 6

Guadalajara, Jal.

La atracción que sintieron los poetas franceses por el estadunidense Edgar Allan Poe, igual que la producida por Walt Whitman en autores posteriores, se originó en su enfrentamiento con su lugar de origen, dijo ayer el narrador Paul Auster, durante la apertura del Salón Literario de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Ante un auditorio repleto desde minutos antes de su lectura, Auster dictó la conferencia Los huesos de Poe: charla sobre los viajes de la poesía y su regreso final, antes de recibir la Medalla Carlos Fuentes de manos de Silvia Lemus.

El autor de La trilogía de Nueva York se refirió a los últimos y tristes años de la vida de Poe, la muerte de ese escritor en 1849 y la ceremonia inaugural del sepulcro de Poe, en 1875, en Baltimore, al que sólo asistió el poeta Whitman.

Auster recordó que otros autores franceses se interesaron en el narrador de historias de terror: Stéphane Mallarmé y Charles Baudelaire; para éste, Poe era una figura enteramente heroica, el más puro ejemplo de escritor contemporáneo, el escritor como paria, el genio enfrentado a las restricciones de su sociedad.

Semejantes opiniones le adosaron al poeta de Baltimore la connotación de que no era realmente un escritor estadunidense, sino un autor francés que escribía en inglés. Al fin y al cabo, la mayor parte de sus célebres cuentos se desarrollaba en un entorno europeo. No encajaba en los esquemas concebidos por los historiadores de la literatura sobre los comienzos de la literatura estadunidense.

Sin embargo, años más tarde, el también poeta estadunidense William Carlos Williams lo describió como un genio íntimamente conformado por su tiempo y su ámbito. Por guardar las apariencias le hemos dado fama de loco a un escritor a cuyo rigor clásico no hemos sabido escapar de otro modo.

Siguiendo esta línea, Auster afirmó que cuando un poeta busca inspiración en un creador de otro país, es porque busca algo que de inmediato no encuentra en su lengua o literatura, porque pretende liberarse de los confines de su cultura. Todo artista original siempre ha de estar alerta a lo que hacen otros artistas (nadie puede trabajar en el vacío).

Así, Poe y Whitman son escritores diferentes, pero intrínsecamente estadunidenses, por ende, nadie que no fuese estadunidense podría haber escrito la obra de Poe, lo mismo que Baudelaire y Mallarmé no podrían haber sido de otro sitio que no fuera Francia.

Y concluyó: Baudelaire sentía tanto entusiasmo por Poe porque estaba enfrentado con su territorio. Pero también por eso atrajo a Whitman y a tantos poetas franceses de épocas más tardías: porque los inició en el mito del aire libre.

Coloquio y manifiesto

En el segundo día de actividades de la FIL, al término del coloquio internacional Los acosos a la civilización: de muro a muro, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, dijo, como parte de una declaratoria conjunta con su homólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Tonatiuh Bravo Padilla: Rechazamos todos aquellos muros, tanto materiales como simbólicos, que buscan impedir el diálogo y la solidaridad. Entre ellos, la desigualdad social, económica y de género. Asimismo, el desafío que plantea el cambio climático exige que la toma de decisiones de los gobiernos se base en evidencia científica y produzca políticas ambientales informadas y responsables, al margen de intereses económicos y de la proliferación de discursos anticientíficos.