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Laura Esquivel presentó Mi negro pasado
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 4 de diciembre de 2017, p. 6

Mi negro pasado, la novela más reciente de Laura Esquivel (Ciudad de México, 1950), completa la trilogía que en 1989 comenzó con la famosa Como agua para chocolate, en la cual la comida es de nuevo personaje imprescindible de la historia, y la protagonista, María, da a luz a un niño negro, ominosa prueba de infidelidad y certero desenlace a una saga que incluyó la segunda entrega, El diario de Tita.

La abuela Lucía le va a enseñar a su nieta que el negro pasado es la verdadera luz, el origen que permitirá a María ser libre y ser libre también para perdonar. La novela es un parteaguas en la vida artística y personal de Laura Esquivel, aunque haya producido una docena de libros más, dijo Víctor Manuel Medina, guionista, asesor literario y amigo de Esquivel.

El libro fue presentado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara ante un auditorio lleno.

La autora, quien recomendó a la audiencia checar el playlist de música que acompaña la novela para completar la lectura, dijo que la historia relata los problemas de María, presa de vicios, adicta a la comida, quien se desprecia debido a su gordura, que sufre su soledad y está llena de remordimientos por una infidelidad obvia para toda la familia.

Leyó el segundo capítulo de la novela; al final, la autora dijo que al paso de los años se siente contenta con la vida por haberle permitido lograr completar un ciclo literario, tras el enorme éxito de Como agua para chocolate, que ha sido traducida al menos a 30 idiomas.

Medina, quien también leyó algunos pasajes de la obra, señaló que el proceso de Esquivel es en cierta manera el mismo de la trilogía: fantasía, imaginación, libertad y resurrección, caldos sutiles, sexo, deleite, entrega y amor.

“El diario de Tita es su texto más íntimo y Mi negro pasado, es sobre la mujer madura con el valor de sacar a la luz su culpa y liberar a la familia de un pasado que los tenía estancados y separados. Ella ha sido la cara de tres mujeres, virgen, amazona y abuela, panorama cromático de las mujeres que trabajan y trabajan para encontrar el camino que nos permita destruir las culpas del pasado, todos los silencios que venimos cargando, no sólo los personajes, sino todos los que estamos aquí presentes”.

Nos invita a hablar, a denunciar, a sacar a la luz las inquinas para limpiar la casa; ser auténticamente nosotros, iniciar el camino del amor del bueno. Nos invita a no quedarnos callados perdiendo el tiempo en la aparente discusión de la red. Hay que enfrentar el negro pasado de la familia y del país para liberarnos de tanta injusticia y dolor.

Señaló por último que este fin de ciclo nos deja parados en un umbral, en un momento en el que hay que volver al mercado a escoger los ingredientes para un nuevo y sabroso platillo, que nos llenará de nutrición espiritual y física.