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México, medio siglo después

Cincuenta años de rezago

¿Dónde quedó la potencia?

Carlos Fernández-Vega
M

edio siglo atrás la comunidad de naciones valoraba a México como una gran potencia mundial en ciernes, mientras los gobiernos tricolores se regodeaban por tal evaluación y prometían a sus presuntos gobernados el ya clásico futuro promisorio, porque el país –decían– tiene todo para sobresalir y desarrollarse.

Sin embargo, todo quedó en el discurso y con el correr de los años en México sólo se profundizó el deterioro económico y social de la población, y nuestro país comenzó a destacar, sí, pero entre las naciones más de-siguales del planeta.

Pero como aquí la memoria es un artículo de lujo, 50 años después de la citada evaluación y la respectiva promesa, un candidato que no es tricolor, pero participa con la bandera priísta, ofrece… llevar a México al lugar de potencia mundial que le corresponde. Qué creativo, sobre todo por venir de uno de los tecnócratas que ha contribuido al estancamiento económico y al deterioro social.

Tiempo atrás en este espacio publicamos que en los años 50 y 60 México se codeaba con los países de mayor empuje y aceleración económica, pero ahora, cuando bien va, crece a un ritmo cuatro veces inferior al reportado en aquellos años, cuando el potencial económico mexicano se equiparaba con el de países como Corea del Sur, Japón, Irlanda, Portugal, España y Chile.

Todas las naciones citadas repuntaron –algunas más, otras no tanto–, pero México se estancó y se mantuvo en el sótano, especialmente a partir del cambio de modelo con el arribo de la tecnocracia a Los Pinos. Y de allí para el real, porque cuando marchan bien las cosas la economía crece 2 por ciento, aunque el desarrollo se mantenga prófugo.

Bien, sirva lo anterior para dar contexto a un análisis del Pew Research Center (Las condiciones económicas actuales son un factor clave en la evaluación del progreso, bajo la firma de Jacob Poushter, investigador senior), en el que México resulta ser, junto con Venezuela, el gran perdedor en ese medio siglo de potencia en ciernes y promesas de un futuro promisorio.

Resulta que el Pew Research Center encuestó a 43 mil personas de 38 países, a quienes preguntó si el actual nivel de bienestar en sus respectivas naciones es mejor o peor que hace 50 años, y para el caso mexicano el resultado es escalofriante: 68 por ciento de los mexicanos consultados respondió que actualmente es peor que medio siglo atrás, y sólo 13 por ciento consideró lo contrario (el promedio entre todos los encuestados es de 38 por ciento para la respuesta negativa y 43 por ciento para la afirmativa).

Así, para efectos de la encuesta y el análisis del Pew Research Center, México se mantiene en la lona, pues se ubica en el escalón número 37 de 38 posibles (éste último lo ocupa Venezuela), mientras que los países que medio siglo atrás potencialmente se equiparaban con el nuestro ahora ocupan las primeras posiciones (Corea se coloca en el peldaño número tres y Japón en el cuarto) o, en el peor de los casos, las intermedias (España escalón 10 y Chile el 17; Irlanda y Portugal no fueron considerados).

El estudio del Pew Research Center reseña que algunas de las evaluaciones más positivas del progreso en los pasados 50 años se encuentran en Vietnam (88 por ciento de los encuestados dice que la vida es mejor hoy), India (69) y Corea del Sur (68), todas las sociedades que han visto transformaciones económicas dramáticas desde finales de la década de 1960, por no mencionar el fin del conflicto armado en el caso de Vietnam.

Una mayoría en Turquía (65 por ciento dice que mejor) también comparte una sensación de progreso en las últimas cinco décadas. En algunos de los países más desarrollados, los habitantes también respondieron que la vida es mejor hoy (65 por ciento en Japón y Alemania; 64 por ciento en los Países Bajos y Suecia).

Pero no todos están convencidos de que la vida de hoy sea mejor que en el pasado. Los estadunidenses están divididos sobre este tema: el 41 por ciento dice que la vida es peor, mientras que el 37 por ciento dice que es mejor. Mientras tanto, la mitad o más en países que van desde Italia (50) y Grecia (53) a Nigeria (54) y Kenia (53), y de allí a Venezuela (72) y México (68) dicen que la vida es peor hoy.

Los eventos únicos en la historia de los países, apunta Jacob Poushter, no pueden ignorarse cuando se considera por qué los habitantes son más positivos o negativos respecto de cómo se compara el presente con 50 años atrás. Sin embargo, nuestro análisis también indica que las opiniones de la economía actual son un fuerte indicador de si las personas consideran que hoy es mejor que hace 50 años, incluso cuando se controlan los factores demográficos de ingresos, educación, género y edad.

Los latinoamericanos destacan por su evaluación negativa generalizada del progreso en el último medio siglo. Los venezolanos y los mexicanos (72 y 68 por ciento, respectivamente, respondieron que hoy la vida es peor que medio siglo atrás) son los más pesimistas, pero en ninguna parte de la región más de la mitad dice que la vida ha mejorado para personas como ellos.

En América del Norte, 55 por ciento de los canadienses reconoce un gran progreso en el último medio siglo, mientras que en el caso de los estadunidenses la proporción se reduce a 37 por ciento). En Estados Unidos los republicanos son más propensos a decir que la vida es mejor hoy en día, en comparación con los demócratas, cambio de actitud a raíz de la elección de Donald Trump.

En Medio Oriente y el norte de África las visiones de la vida hoy en comparación con hace 50 años varían sustancialmente según el país. Turquía reporta el mayor progreso en la región, con 65 por ciento de respuestas favorables, seguido por Israel, donde 52 por ciento dice lo mismo de su país. Tunecinos, jordanos y libaneses tienden a decir que la vida ha empeorado para personas como ellos, y los primeros expresan el rechazo más extendido de la zona (60 por ciento).

En Europa el promedio de respuestas positivas es de 53 por ciento. Las naciones más optimistas son Alemania (65 por ciento), los Países Bajos (64), Suecia (64), Polonia (62) y España (60). Griegos (53 por ciento) e italianos (50) son los menos satisfechos.

Las rebanadas del pastel

Emilio Lozoya Austin ya tiene en qué entretenerse, porque el caso Odebrecht retoma nivel con la videodenuncia de Luis Meneses Weyll, ex director de la trasnacional brasileña en México. Y el asunto ya toca las puertas de Los Pinos.

Twitter: @cafevega