16 de diciembre de 2017     Número 123

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Sur de Jalisco

Del meyolote a su jarro:
La lucha por el maguey y el pulque

Lizeth Sevilla y Alejandro Macías Macías Universidad de Guadalajara, Centro Universitario del Sur y Centro de Investigaciones en Territorio y Ruralidad. lizeth.sevilla@cusur.udg.mx   alejandrom@cusur.udg.mx


El meyolote es el corazón del maguey, de donde brota el aguamiel

Hace aproximadamente ocho años, en este mismo espacio compartíamos la felicidad por el resurgimiento de una práctica milenaria no solamente en el centro del país, sino también en el sur de Jalisco: la producción y consumo de los derivados del maguey, entre ellos el pulque. Fue real aquella sentencia de que el sur de Jalisco era un territorio heterogéneo en su cultura y en su biodiversidad, con microclimas que favorecieron durante décadas la producción diversificada de cultivos para el autoconsumo o los mercados locales. Esta condición era también propicia para la proliferación de maguey, para el aprovechamiento del mismo por productores de pulque locales, que se aseguraban de cultivar los hijuelos de la planta para evitar escasez y alteración del círculo de vida que representa “el árbol de las maravillas”, no solamente para las personas, sino también para otros seres vivos.

Sin embargo, la fuerza que ha tomado la agroindustria en esta región no solamente ha afectado la sobrevivencia de otras especies de plantas, animales e insectos –entre ellos las abejas-, sino también del maguey. Las tierras se rentan para producción de diversos monocultivos que utilizan de forma exorbitante insumos químicos para su proceso productivo. Una vez rentadas, se desaparece todo lo que en ese espacio tiene vida. En lo que va del 2012 a la fecha han derribado y quemado aproximadamente de 8,000 a 20,000 plantas de maguey que crecían en las periferias de parcelas, así como de terrenos forestales que fueron afectados por quemazones agrícolas.

El problema había estado ahí, junto a las plantas que crecían, echaban quiote, alimentaban ardillas, murciélagos, ratones…y nos daban aguamiel y luego pulque, pero el problema creció, el Estado proporcionó programas de reconversión productiva que en sus bases no tenían como prioridad el cuidado y respeto de formas de producción tradicional sustentable y mucho menos de la biodiversidad. Así, en forma de saqueo fueron llenando de plásticos y aguacates los saberes ancestrales, las tierras del maíz y las familias del pulque que se quedaban sin sus magueyes para seguir compartiendo el legado que les fue heredado.

Hace más de seis meses que los pulqueros de la región sur de Jalisco no han encontrado maguey: ni para plantar los hijuelos, ni para producir pulque.

Hace más de seis meses que recorren kilómetros y kilómetros a través de la Sierra del Tigre, del Llano Grande de Rulfo, de la Sierra de Tapalpa en busca de Maguey, en búsqueda de otro pulquero que pueda avivar la esperanza, sea con pulque, sea con planta: no hay.

Los pulqueros se rehúsan a dejar que esta práctica cultural milenaria, que también a ellos les fue heredada por sus madres y padres, se pierda, no solamente en la tierra, sino en la memoria de todos los que crecieron con el Neutle.


Hace más de seis meses que los pulqueros del sur de Jalisco no han encontrado maguey Foto: Pablo Leautaud

Frente a esta situación, el Centro de Investigaciones en Territorio y Ruralidad de la Universidad de Guadalajara y algunas familias de pulqueros crearon un programa de Protección al Maguey Pulquero a partir de estrategias agroecológicas, con lo que se han rescatado 300 especies de maguey cenizo para plantarse en una parcela comunitaria, y aunque se están realizando esfuerzos, son mínimos con respecto al creciente y brutal exterminio de la biodiversidad en el sur de Jalisco: contaminación de agua, contaminación de la tierra, exterminio de especies endémicas de plantas y animales.

Nos quedamos sin maguey, nos quedamos sin pulque, sin abejas, sin murciélagos. Lo que queda es hacer difusión de esta importante labor que hacen las familias de pulqueros del sur de Jalisco, formar parte de los programas de protección, hacer labor de educación ambiental –ojalá las instituciones tomaran alguno de los talleres que se imparten desde abajo, en lo local, más allá de la burocratización del conocimiento y la naturaleza.

Este es un llamado para todos los pulqueros de los diversos territorios de Jalisco, para que se sumen al trabajo de rescate de maguey en sus tierras, en sus comunidades, para que esta práctica nuestra no se pierda. Desde el sur de Jalisco compartimos las estrategias que estamos realizando para aminorar esta pérdida y aceptamos apoyo de quienes han realizado ya labores de rescate. Salud y buen vivir.

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