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Institutos de salud de EU piden a músicos, terapeutas y neurólogos indagar ese fenómeno

Música para sanar, punta de un iceberg en creciente proceso de exploración
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de diciembre de 2017, p. 5

Washington/ Fráncfort.

Un violinista ejecuta una agradable melodía mientras bailarines alegran los pasillos de un hospital, donde los pacientes alzan la mirada sorprendidos y encantados. En otro piso, un violonchelista toca una canción folclórica irlandesa para deleitar a un enfermo que permanece en cuidados intensivos.

La música cada vez más se está convirtiendo en parte del cuidado médico, aunque siguen siendo poco comunes las escenas como la del Hospital Universitario MedStar, ubicado en Georgetown, donde trovadores van de pabellón en pabellón alegrando a los enfermos.

La música los lleva a otro lugar, aunque sea por unos minutos, uno donde no tienen que estar pensando en su situación, dijo la violonchelista Martha Vance, tras interpretar algunas melodías para un paciente aislado por una infección.

El reto es cómo usar la música para lograr más que un alivio temporal en una persona enferma. Los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) convocan a músicos, terapeutas y neurólogos para indagar en los circuitos del cerebro y tratar de averiguar qué efectos terapéuticos tiene el arte sonoro sobre el organismo.

A veces el cerebro es capaz de compensar algunos desperfectos usando la música como medio de comunicación, aseveró Francis Collins, director de los NIH.

Con la finalidad de lograr ese efecto terapéutico sería excelente averiguar qué partes del cerebro han quedado intactas y pueden responder a la música, acotó el también guitarrista.

No es un área totalmente nueva. Se sabe por ejemplo que tocar un instrumento desarrolla la capacidad auditiva e impulsa destrezas como la lectura y otras áreas de aprendizaje. Algunos sobrevivientes de infartos pueden cantar, aunque no hablar, y algunas víctimas del mal de Parkinson pueden caminar mejor si lo hacen con acompañamiento musical.

Esencial en el desempeño laboral

La música, en el ámbito laboral, comienza a ser parte esencial en el desempeño de los trabajadores.

En Alemania, Japón, Corea del Sur y Taiwán decenas de empresas cuentan con orquesta sinfónica propia. Unos 60 contadores, ingenieros, agentes de ventas y especialistas en computadoras llevan sus propios violines, chelos, oboes, trombones y durante los descansos interpretan algunas piezas de música clásica.

Los empleados que participan en esa iniciativa y algunos expertos en el tema aseguran que una orquesta sinfónica es una buena forma de alentar el trabajo en equipo.

No hay ninguna actividad en el mundo en la que haya que reaccionar tan rápidamente a lo que hacen otros y trabajar en forma mancomunada como en una orquesta, sostuvo Johanna Weitkamp, conductora de la sinfónica de SAP, firma de software.

Las centésimas de segundo cuentan. Tienes que escuchar a la otra persona, responderle, pasar la pelota a otro, dijo. Es un gran ejemplo de buena cooperación entre las personas.

Otras compañías que también cuentan con orquestas integradas por trabajadores son Siemens, fabricante de trenes y de escáners con fines médicos; las automotrices Daimler, BMW y Ford; Robert Bosch GmbH, industria de partes de autos y de artículos electrónicos, la aerolínea Lufthansa y la empresa química BASF.

La música permite desarrollar habilidades que se pueden aplicar en cualquier trabajo. Inculca la noción de los que se debe practicar para hacer las cosas bien. Enseña que no se puede dejar todo para el último minuto, se debe trabajar en algo todo el tiempo para tener éxito, explicó Anna Medina, traductora de SAP y violinista.

Las compañías tienen varias formas de apoyar a los integrantes de sus orquestas. Daimler y SAP aportan fondos, mientras a la orquesta de BASF la financian sus miembros. Algunas orquestas, como la de SAP, son semiprofesionales y otras, como Bosch y Lufthansa, son amateurs.

La música clásica es parte de la cultura nacional de Alemania y muchas personas aprenden a tocar instrumentos desde la niñez. Algo parecido sucede en Asia, donde ese género se ha vuelto muy popular en las recientes décadas y varias empresas de Japón, Corea del Sur y Taiwán tienen orquestas, dijo Alex van Bevereren, presidente de la Federación Mundial de Orquestas Amateurs, con sede en Bruselas.