Opinión
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La traición se paga, el valor se reconoce
Napoleón Gómez Urrutia
N

o podía cerrar el año 2017 sin que ocurrieran algunas acciones y decisiones muy importantes a nivel internacional que reflejan claramente lo que está sucediendo en México y muy en especial dentro del movimiento obrero.

Por un lado, la significativa suspensión y eventual expulsión de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) del organismo sindical más importante del mundo, la Confederación Sindical Internacional (CSI), con más de 170 millones de afiliados. Un caso sin precedente que daña o afecta aún más a estas asociaciones oficialistas de trabajadores, porque fueron acusadas de traición, tras aliarse con grupos conservadores, oportunistas y antisindicales que se contraponen a los objetivos y principios de la CSI. Su entreguismo y sometimiento a los gobiernos de cualquier ideología han sido desnudados a nivel mundial.

Por el otro lado, Los Mineros de México fueron distinguidos en octubre de 2017 con la admisión permanente y efusiva como el único representante de nuestra nación que forma parte de una agrupación sindical destacada, misma que se ha distinguido en la lucha en favor de la democracia, la libertad y la defensa de los derechos laborales y humanos, que es la organización Workers Uniting, que significa trabajadores unificándose, y que aglutina a los más poderosos sindicatos de Inglaterra, Escocia, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y ahora México a través de Los Mineros.

No es un símbolo o membrete más, es el poder sindical fortaleciéndose todos los días a través de la lucha permanente por la justicia, el respeto y la dignidad de todos desde una perspectiva y una actitud progresista y humanista.

Será mejor que dejemos a un lado el triste y vergonzoso papel de la CTM y de la CROC, que son las mismas confederaciones que la semana pasada propusieron al Senado de la República, a través de dos senadores, ambos miembros del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Tereso Medina, de la CTM, e Isaías González, líder nacional de la CROC; modificar el Artículo 123 Constitucional y reformar el proyecto de la nueva Ley Federal del Trabajo, con algunas propuestas que ni el más reaccionario empresario hubiera considerado, como es dar mano libre a las empresas para pactar con las compañías outsourcing o contratistas, sin ningún obstáculo y a cualquier nivel de empleo, lo cual implicaría dar manga ancha para que los empresarios pudieran ajustar libremente su personal o despedir a los trabajadores sin justificación y sin la necesidad de notificarles por escrito.

Es decir, una aberración y un retroceso totales, con lo cual ahora se entiende mejor por qué los expulsaron de la CSI, porque también destrozan la contratación colectiva, la libertad de asociación y prácticamente sugieren cancelar el derecho a la huelga, con el objeto de congraciarse y recibir premios o compensaciones por servir bien al sistema de corrupción que prevalece en México.

Workers Uniting (que nació en 2011), y a la cual se afiliaron ahora Los Mineros de México, en cambio, es una organización con una visión común de un sindicalismo progresista, basado en las luchas políticas y la experiencia acumulada durante más de 150 años de evolución del movimiento obrero. En el centro de esta visión se encuentra el principio de solidaridad y el entendimiento de que los trabajadores  tienen un lugar común en el sistema económico, en el conjunto de principios y valores y en la defensa de sus derechos, sin importar el género, la identificación sexual, de raza o étnica, el idioma o el origen nacional, la edad o las habilidades.

Esta reciente agrupación reúne a la verdadera clase trabajadora, la que tiene conciencia política, rechaza los argumentos de la derecha conservadora que ha pretendido desacreditar y dividir al sector laboral democrático de cualquier país y negar el derecho y la identidad común de los obreros, porque en el fondo de la mentalidad de las élites sociales minoritarias existe una fe ciega en el libre comercio y en los mercados sin controles, que tanto daño han generado para la clase trabajadora.

Workers Uniting reconoce que en la economía global no existen fronteras y que los políticos manejan sus agendas conforme a su conveniencia, ya sea en Londres, Ottawa, Dublin, Washington o México y que detrás de ellos están las grandes corporaciones, empresas multinacionales e instituciones financieras. Los miembros de Workers Uniting igual están conscientes de que todos esos intereses están estrechamente conectados y que ellos constituyen una parte central de la estrategia de la clase política para orquestar y dirigir los ataques globales contra las organizaciones libres y democráticas de trabajadores.

De ahí que sea importante y fundamental para los dirigentes, académicos e intelectuales, articular una alternativa creíble para unificar y fortalecer las acciones de toda la clase trabajadora, la que tiene una gran conciencia sobre la necesidad de un cambio de modelo y de rumbo que genere mayor igualdad, seguridad, democracia y justicia para toda la población.

Con esta visión compartida, Workers Uniting se ha comprometido a fortalecer esa solidaridad internacional en contra de la explotación, los abusos y las injusticias, basada en el principio de que una ofensa contra uno es una ofensa contra todos. La aceptación entusiasta de la membresía de Los Mineros proviene de nuestro prestigio en la lucha sindical, nuestra capacidad de organización y en la defensa de los derechos fundamentales de los trabajadores, que continuamente se violan en México, ignominia que ha sido apoyada por esa vergonzosa alianza de la CTM y la CROC con los enemigos de los obreros.