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El escritor habla con La Jornada de Inframundo, cuarta entrega de la saga Casasola

Ciudad de México, epicentro de terror en la ficción de Esquinca

La gran obsesión de su narrativa es la capital del país, pero declina ser cronista de su era

Estoy permeado, como cualquiera, de las cosas terribles de nuestra realidad, dice

La novela está inspirada en un libro de adivinaciones que perteneció al nigromante Blas Botello

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Es inevitable que en mi escritura se deslicen críticas hacia cosas con las cuales no estoy de acuerdo, considera Bernardo Esquinca en entrevistaFoto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de diciembre de 2017, p. 2

La Ciudad de México representa un epicentro de terror y oscuridad en el mapa de las ficciones de Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972), quien reafirma tal condición en su más reciente novela, Inframundo, la cuarta entrega de la saga protagonizada por el reportero de nota roja Casasola.

En esta ocasión, las circunstancias llevan a ese singular personaje el siglo XVIII, a la época de la Inquisición, desde donde establece alianzas entre mundos y tiempos para tratar de contrarrestar el mal que amenaza desbordarse.

Tal viaje es posible gracias a un portal que une el pasado con el presente, el cual se encuentra oculto en una vieja casona ubicada en pleno corazón del Centro Histórico.

Publicada por Almadía, Inframundo es una novela inspirada en un hecho real: un libro de adivinaciones que perteneció al nigromante Blas Botello, uno de los soldados del conquistador Hernán Cortés, quien lo perdió al perecer en la llamada batalla de la Noche Triste.

A partir de ese episodio, la imaginación del escritor confiere un poder maléfico a ese volumen y lo ubica como el causante de las desgracias de diversos personajes a lo largo de diferentes épocas, desde la Colonia hasta nuestros días.

Con esta nueva entrega de su serie, Bernardo Esquinca refrenda su interés por la confluencia de géneros al mezclar la literatura policiaca con el terror y lo fantástico, e inclusio en esta ocasión hace un guiño a la ciencia ficción con el tema del portal y las paradojas de tiempo creadas con el viaje al pasado.

Me gustan estos cocteles. Busco que mi narrativa tenga ese atractivo, que pueda enganchar a distintos lectores y leerse en las distintas capas y perspectivas que ofrece la mezcla de géneros, explica el autor en entrevista, durante la cual reafirma a la Ciudad de México como una de las obsesiones de su literatura.

Mi gran obsesión es la Ciudad de México; la saga Casasola rinde tributo a este espacio que me ha acogido. Tengo 13 años viviendo aquí y mi narrativa ha cambiado radicalmente desde entonces. Es un lugar que se ha convertido en el personaje principal tanto de mis cuentos como de mis novelas, precisa.

Aunque la saga Casasola es particularmente un homenaje a la capital del país, el autor destaca que este nuevo capítulo tiene también un ángulo crítico hacia ella, a partir de la consideración de que parte de amar esta urbe no sólo es abrazarla, sino ver también las cosas que están mal.

Galardonado hace unos días con el Premio Nacional de Novela Negra Una Vuelta de Tuerca, Bernardo Esquinca aclara que si bien en Inframundo trata algunos de los aspectos que definen hoy día a la capital del país, no le interesa ser cronista de su tiempo.

No es algo deliberado, supongo que estoy permeado, como cualquier ciudadano, de todas estas cosas terribles que están en nuestra realidad, la violencia, por ejemplo, y terminan siendo reflejadas, aunque no es un objetivo primordial. Es inevitable que en mi escritura se deslicen críticas hacia cosas con las cuales no estoy de acuerdo, agrega.

“De hecho, la mayoría de mi mirada se va hacia el pasado. De la anterior novela, Carne de ataúd, que refiere todo al porfiriato, mucha gente me dijo que estaba haciendo un comentario crítico a la época actual, porque hablaba de feminicidios, de represión a la prensa, de corrupción; es muy curioso, porque no me propuse eso, pero al parecer no hemos cambiado mucho en 100 años”.

Respecto del personaje Casasola, quien es su compañero de ruta desde 2009, con su aparición en La octava plaga, el primer título de la saga, y al cual considera su alter ego, aseguró que le resta todavía un largo destino. En principio, debe protagonizar el quinto título de la serie, que el autor comenzará a escribir en breve.

Él me dirá cuánto tiempo más estará viviendo conmigo. Creo mucho en eso: somos más creaciones de nuestros personajes que ellos de nosotros. Por el momento Casasola y yo tenemos un feliz matrimonio que continuará no sé por cuánto tiempo más, agregó.

“En este momento de la saga y de mi carrera literaria sería hasta como una traición que yo decidiera dejarlo de lado. Si pienso en una nueva novela, en la Ciudad de México, en nota roja, el género policiaco, pues necesariamente es él. Sin duda, después me iré moviendo a otras cosas; en ese momento, nos sentaremos a platicar, tomaremos una cerveza y un caldo de gallina, que nos encanta a ambos, para decidir.”