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El taller comenzó a trabajar con una prensa del primer Estado socialista de la historia

TGP 80 años, reflejo de las luchas sociales en México

Se equivocan quienes creen que las galerías y los museos son todo el arte que se produce, dice Alberto Híjar

La calle, la plaza, entonces como ahora, son el universo de experimentación

Foto
Grabado de Pablo O’Higgins que fue reproducido en una manta usada durante la expropiación petrolera para informar al pueblo. Es una de las 121 piezas que forman parte de la exposición TGP 80 años: Taller de Grafica PopularFoto cortesía del Museo Nacional de la Revolución
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de diciembre de 2017, p. 2

El trabajo del Taller de Gráfica Popular a lo largo de ocho décadas y su relación con la historia del país y de movimientos sociales en diferentes partes del mundo, como la revolución cubana o contra las dictaduras en Centroamérica y América del Sur, es lo que se presenta en la exposición TGP 80 años: Taller de Grafica Popular, en el Museo Nacional de la Revolución.

El historiador y crítico de arte Alberto Híjar fue el encargado de curar esta muestra conformada por 121 piezas originales, entre documentos, grabados, carteles, dos placas litográficas y pósters. Se enfoca en la primera etapa del taller que nació como respuesta a la convocatoria de la Internacional Comunista para oponerse al fascismo y al nazismo, para defender a la Unión Soviética, que era el único socialismo existente, amenazado por todas las potencias de uno y otro lado, para propiciar la paz, por supuesto con organizaciones de frente amplio en que participara cualquier gente de buena voluntad que estuviera contra la guerra y propiciar gobiernos de frente popular, que eran gobiernos con una influencia importante del movimiento obrero y campesino.

El antecedente fue Lucha Intelectual Proletaria, creado en 1934, que después se convirtió en el TGP. El taller comenzó a trabajar en 1937 con una prensa que, cuenta la leyenda, fue donada por compañeros europeos comunistas y había estado en la Comuna de París, el primer Estado socialista de la historia, que duró dos meses, o el Asalto al Cielo, como lo llama Marx.

Su declaración de principios tenía sólo seis puntos: esta gráfica es para la lucha popular, nos sostenemos con la lana que ellos nos dan, estamos a sus órdenes, vengan encárguennos, etcétera. Así de concreto, recordó Híjar. Esos principios pueden leerse en inglés y español en esta exposición.

Quiero insistir, añadió, “aunque sin muchas esperanzas para los atrasados profesores de estética y peores investigadores estéticos de la UNAM y de todas partes que están encerrados en su cubículos y creen que las galerías y los museos son todo el arte que se produce y no es así: la calle, la plaza, entonces como ahora, son el universo de experimentación técnica, formal, performática de integración de todas las artes, todo esto que desde hace 80 años hizo el taller de gráfica popular.

“Esto tiene que ver con el desarrollo de las vanguardias como agrupaciones de artistas a los que Walter Benjamin, que por fortuna ahora es muy leído por los especialistas universitarios, identifica contra el aura artística. Es decir esta idea de que el arte y los artistas son seres sublimes, así como la Viren de Guadalupe, con un aura luminosa, ellos se lo creen y caminan viendo hacia el cielo y tienen esposas sumisas que les cumplen todos sus caprichos, hasta ahora.

Contra el aura artística las vanguardias empiezan en la comuna de París, siguen en Europa y en las vanguardias ruso-soviéticas. Es decir, al demonio con el arte para los privilegiados, al demonio con los artistas como seres sublimes dotados de ese poder de la creación y viva el arte para ganar espacios públicos, para alimentar la agitación y propaganda necesarias para las luchas populares, para la investigación técnica de integración de todas las artes.

En esta muestra, que termina en marzo próximo, se encuentra el trabajo de artistas como Pablo O’Higgins, Mariana Yampolsky, Fanny Rabel, Mari Martín, Arturo García Bustos, Adolfo Mexiac y su grabado Libertad de expresión, uno de los más reproducidos en todo el mundo; también obras de Luis Arenal, Adolfo Quinteros, Leopoldo Méndez, así como instrumentos de trabajo y dos placas litográficas.

El Museo Nacional de la Revolución se encuentra en la Plaza de la República, en la colonia Tabacalera, Está abierto al público de martes a viernes de 9 a 17 horas y sábado y domingo de 9:30 a 18:30 horas.