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Este 2017 se cumplieron 30 años de existencia del museo, resultado de una tenaz investigación

Templo Mayor: cuatro décadas de la reconstrucción de la cultura mexica

Con la muestra Revolución y estabilidad se reconoce a Eduardo Matos Moctezuma, pues a él se debe el hallazgo de la Coyolxauhqui en 1978

La exposición permanecerá hasta junio próximo

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En Templo Mayor: revolución y estabilidad se exhiben piezas que nunca antes se habían presentado de manera pública, según la directora del museo, entre ellas cinco de los cráneos (imagen) que formaban el Huey TzompantliFoto María Luisa Severiano
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Viernes 29 de diciembre de 2017, p. 2

El Museo del Templo Mayor celebró 30 años de existencia este 2017 y para 2018 prepara los festejos por las cuatro décadas del proyecto que le dio origen. Con el fin de conmemorar ambas efemérides presenta estos días la exposición temporal Templo Mayor: revolución y estabilidad, que se mantendrá abierta hasta junio del año entrante.

La directora del recinto, Patricia Ledesma Bouchan, dijo que es una de las muestras más importantes que se han montado en ese emblemático espacio museístico, ubicado en lo que fue el corazón de la gran Tenochtitlán.

Merecíamos una celebración bonita, en particular porque se juntan esos dos aniversarios, añadió la especialista, quien destacó que con la exhibición se rinde también reconocimiento al arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma, pues a él se debe el descubrimiento del monumental monolito de la Coyolxauhqui, en 1978.

El hallazgo dio pie a uno de los proyectos más relevantes de la arqueología mexicana: el de investigación y rescate del Templo Mayor, así como a la creación del museo de sitio.

Queremos hacer un reconocimiento a la persona que ha dado su vida, toda su energía, para que surgiera un proyecto académico con una muy buena base administrativa que ha permitido llevarlo a cabo. Es un merecido homenaje a Eduardo Matos, continuó.

La muestra reúne los resultados de 40 años de investigación y conservación del edificio más importante de la antigua Tenochtitlán, realizados por 10 investigadores y sus respectivos equipos.

La arqueóloga Ximena Chávez estuvo a cargo del segmento del sacrificio humano; Adrián Velázquez, de los estudios de concha, y Emiliano Melgar, de la cuestión lapidaria, entre otros especialistas.

También se dedica una parte a la restauración emprendida por el Programa de Arqueología Urbana, encabezado por el arqueólogo Raúl Barrera, y los aportes que ha realizado, como el hallazgo en 2015 del gran Huey Tzompantli de la capital mexica, del que hasta el pasado junio se habían recuperado 350 cráneos.

Templo Mayor: revolución y estabilidad, cuya inauguración originalmente estaba planeada para el primero de octubre, pero debió posponerse por el sismo del pasado 19 de septiembre, está integrada por objetos icónicos de la cultura azteca, como el Guerrero Águila, la olla de Tláloc, la máscara de cráneo y ofrendas funerarias.

De igual manera, se exhiben piezas que nunca antes se han presentado de manera pública, según la directora del museo, entre ellas cinco de los cráneos que formaban el mencionado Huey Tzompantli y una serie de conchas espectaculares, muy bonitas, que se ha descubierto formaban parte de vestidos y seguían un patrón que aparece en códices.

La dualidad, presente

De acuerdo con Patricia Ledesma, la historia del proyecto y del museo de sitio toma forma similar al concepto dual del propio Templo Mayor, en el que unían opuestos y complementarios, de allí el título de la muestra.

En este caso, afirmó, se trata de una inédita estabilidad del proyecto arqueológico que ha arrojado información que ha provocado una revolución en el estudio y la divulgación del mundo mexica.

Para el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, la celebración de ese par de efemérides constituyen el marco ideal para aquilatar la oportuna secuencia de hallazgos que han permitido reconstruir buena parte del origen y el desarrollo del principal centro ceremonial de la antigua ciudad de México-Tenochtitlán.

Ambas ratifican, además, de manera fehaciente, la certera tenacidad de los especialistas interdisciplinarios que a lo largo de esos años, bajo la dirección de Eduardo Matos Moctezuma, han logrado recuperar, para admiración de propios y extraños, las piezas y artefactos que hoy día son referentes paradigmáticos de la investigación arqueológica y la museografía del México contemporáneo, apunta el antropólogo en el catálogo de la muestra.

El Proyecto Templo Mayor y su museo son ya un referente modelo a escalas nacional e internacional, que nos permite conocer día a día los resultados de la investigación y las piezas recuperadas por los equipos de arqueólogos, biólogos, conservadores, restauradores y toda la gama de profesionistas y técnicos especializados que después de 40 años continúan sorprendiéndonos.