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El maratonista asegura que superó el fantasma de los calambres

A Barranquilla voy con todas las canicas por la revancha: Vargas
 
Periódico La Jornada
Sábado 30 de diciembre de 2017, p. 9

Durante nueve meses Daniel Vargas entrenó en medio del tráfico y toreó autos en las avenidas de León para tener la preparación idónea con la que llegó a Mexicali a ganar el boleto a los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018.

El maratonista tiene la herida abierta y promete que para el siguiente año voy con todas las canicas en busca de esa gran revancha contra el cubano (Richer Pérez) y el guatemalteco (Amado García), que le impidieron hace tres años subir a lo más alto del podio en Veracruz y quedarse con la medalla de bronce.

A sus 33 años de edad asume que para este ciclo cuenta con la madurez deportiva y para afrontar los retos que tiene planeados, porque siempre se le identificó como el maratonista que no terminaba las pruebas o quedaba rezagado debido a los calambres o contracturas, malestar que superó además del fantasma como estigma, porque nadie le creía.

Problema de fuerza

Los calambres no eran por falta de potasio, explica el corredor, quien se realizó varios exámenes en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero fue en su natal Guanajuato donde le dijeron que su dolencia era un problema de fuerza y tenía que fortalecer los femorales, además de un padecimiento en el pie. Ese diagnóstico fue vital para Daniel, pues no sólo se recuperó físicamente, su autoestima se elevó y le inyectó confianza sin sufrir apoyos de su entidad y algunos patrocinadores. Atrás habían quedado Londres 2012 y Río de Janeiro 2016 y ni se diga de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, todo en picada.

Cuando se enteró que el maratón de Mexicali sería el único selectivo para ir a la justa regional colombiana y el crono de 2:25 horas, Vargas, se centró con ese objetivo con la idea de ganar y mejorando la marca que le pedían. Lo cumplió y estableció récord del certamen con 2:14.45, en una competencia que era de dominio africano.

Tras la medalla de oro

De extracción humilde en la que él y Gualberto, su hermano mayor, se han distinguido en las carreras de fondo para sostener a la familia, Daniel estaba tan seguro que ganaría en Mexicali porque me sentía fuerte física y emocionalmente.

Considera que para Barranquilla tiene una deuda pendiente y la vida trae revanchas, porque el año que viene es de grandes retos y el mío es la medalla de oro para continuar el ciclo a Panamericanos Lima 2019 y la justa de Tokio 2020, que lo convertirían en el primer mexicano con tres participaciones olímpicas.

Vargas añora el atletismo de la época de Andrés Espinosa, Dionicio Cerón, Germán Silva, Isidro Rico, y aduce que se debe porque los atletas tienen grandes sueños y espero alcanzarlos para hacer mi propia historia.