Opinión
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México SA

Cambios en el gabinete

Fichas muy quemadas

Lozano, lumpen político

Carlos Fernández-Vega
E

l inquilino de Los Pinos anunció ayer cambios en su gabinetazo, y para ello recurrió a tres fichas quemadas, aunque, eso sí, priístas de toda la vida: Alfonso Navarrete Prida, Eviel Pérez Magaña y Roberto Campa Cifrián, quienes ahora despachan como secretarios de Gobernación, Desarrollo Social y Trabajo, respectivamente.

A Miguel Ángel Osorio Chong le dieron su premio de consolación (un escaño en la próxima legislatura del Senado de la República) y en su lugar el inquilino de Los Pinos puso a Alfonso Navarrete Prida, personaje con severos problemas visuales, pues como procurador mexiquense de Justicia (nombrado por el predecesor de Enrique Peña Nieto en el gobierno de esa entidad y ratificado por éste) no encontró elementos para encarcelar a Arturo Montiel por enriquecimiento ilícito. Algo similar a la paz laboral que tanto presumió como secretario peñanietista del Trabajo.

Como procurador mexiquense se encargó personalmente –según dijo– de la investigación por el asesinato de Enrique Salinas de Gortari (primeros días de diciembre de 2004), hermano del innombrable, y se comprometió a esclarecer el caso lo más pronto posible, pues, presumía, existen evidencias sólidas y se hará justicia. Pues bien, poco más de 13 años después el crimen se mantiene impune, nadie le dio seguimiento y oficialmente no hay culpables.

A partir de ayer despacha en Bucareli, y Peña Nieto le encargó fortalecer la gobernabilidad democrática en todo el país (lo que ello quiera decir), reforzar las labores que realice el gabinete de seguridad para combatir el crimen organizado, ampliar y fortalecer las acciones contra el robo de combustible y los ataques a la seguridad en las carreteras, y velar por el correcto desarrollo de los procesos electorales. Así, en un país con extrema violencia, a Navarrete Prida se le presenta una oportunidad similar a la del caso de Arturo Montiel: no hacer nada ni ver nada.

Otro que causó baja fue el folclórico Luis Miranda, compadre de Peña Nieto, quien dejó la oficina principal de la Secretaría de Desarrollo Social para protegerse con el fuero que le garantizará una curul en San Lázaro (plurinominal, desde luego). En su lugar el inquilino de Los Pinos designó a Eviel Pérez Magaña –hasta ayer subsecretario del ramo–, uno de los entenados del inenarrable ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz, quien en 2010 lo hizo candidato a ese mismo cargo, pero perdió la elección ante otra lacra, Gabino Cué, priísta disfrazado de opositor y respaldado por PAN, PRD, Convergencia y PT.

Por cierto, aprovechando la salida de Miranda, el momento actual resulta por demás adecuado para deshacerse de otra joya de la alta burocracia; el oficial mayor de la Sedesol, Rodrigo Alejandro Nieto Enríquez, quien, además de presumirse falsamente como tío de Enrique Peña Nieto, registra un rosario de anomalías.

La denuncia que la lectoría hizo llegar a la redacción de México SA dice así: “¡cuidado con el ‘pariente’ del Presidente de la República! Hay un personaje en la Secretaría de Desarrollo Social, Rodrigo Alejandro Nieto Enríquez, que ha provocado diversos y cuantiosos desmanes en la institución; entre ellos, tiene representantes personales en todo el país, todas ellas jóvenes mujeres a su servicio, al tiempo que hace licitaciones en lo oscurito, concede adjudicaciones directas a sus amigos y se jacta de ser terrateniente en su estado (de México) por todas las propiedades que tiene, que son muchas, y serán más si lo dejan en el puesto. Todo ello, oficialmente, con el raquítico sueldo que gana. Ver para creer. ¿Sabe alguien dónde está la Secretaría de la Función Pública? ¿Dónde el Órgano Interno de Control? (allí les hablan, Arely Gómez y Jacobo Mischne Bass, respectivamente). Por el bien de la institución, ni siquiera se les ocurra ratificarlo; por el contrario, la lupa debe estar encima de él”.

Otra ficha quemada, Roberto Campa Cifrián (priísta, después aliancista y a estas alturas quién sabe), fue premiado con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a pesar de su ineficiencia y falta de resultados en el cargo que hasta ayer ocupó, es decir, subsecretario de Derechos Humanos en Gobernación. Y ostentaba el puesto en un país en el que la violación de los derechos humanos avanza contundentemente y ya es cosa de todos los días, al igual que la violencia en contra de las mujeres –feminicidios incluidos– y la persecución y asesinato de periodistas (39 en el transcurso del sexenio peñanietista). ¿Y dónde estaba el hoy titular de la STPS? (quien, como José Antonio Meade, también sirvió en el gobierno de Felipe Calderón, en el Sistema Nacional de Seguridad Pública).

Por cierto, si se consideran las repetidas cuan nutridas ovaciones de despedida que en distintos actos públicos le brindaron al ex inquilino de Bucareli, todo parece confirmar que la clase política esperaba otro candidato al hueso mayor, pero el chino no tuvo un Videgaray que lo destapara a tiempo.

Y si de adquisiciones y fichas quemadas se trata, allí está la incorporación del salvaje y doble tránsfuga Javier Lozano Alarcón (otro que sirve al patrón que le pague, sin distingos de bandera política) al equipo de campaña de José Antonio Meade, en el que se desempeñará como vicecoordinador de mensaje de la precampaña y uno de los voceros oficiales.

Así, el equipo de campaña de Meade se ha convertido en una promiscua relación de fichas quemadas del priísmo y el panismo, que refleja cómo están el candidato y su campaña: no da una, no levanta, no convence, no articula un discurso medianamente atractivo. ¿A quién se le ocurrió tan brillante idea? Por ejemplo, ¿qué hace, aparte de cobrar, Alejandra Sota; no recuerdan sus turbias historias en la Presidencia calderonista (contratos para los cuates) y el escándalo de su maestría en Harvard?

De chile, de dulce y de manteca en el equipo del candidato tricolor, que no es tricolor. Y por si hubiera dudas, ahora carga con Javier Lozano Alarcón, un lumpen político que ahora se presume como senador independiente. Van bien, no cabe duda.

Sólo falta que Meade contrate a Zhenli Ye Gon para que maneje las finanzas de la campaña, y si no acepta hay que amenazarlo con Javier Lozano: “copelas o cuello”.

Las rebanadas del pastel

Y si la fiesta estaba aburrida, se ha filtrado (agencia Reuters) que otro salvaje, el de la Casa Blanca, en breve anunciaría que su país se va del TLCAN.

Twitter: @cafevega