20 de enero de 2018     Número 124

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Ciudad de México

Los pueblos originarios celebran y resisten


Las fiestas de muertos FOTO: Juan Carlos Loza

Gisela Landázuri Benítez y Rigel Alfonso Zaragoza Álvarez

Aproximadamente 50% del territorio de la Ciudad de México es rural, es decir que está dedicado a actividades agrícolas, ganaderas y forestales o considerado suelo de conservación. En este espacio se insertan diversos pueblos originarios, en algunos casos se trata de núcleos agrarios formalmente reconocidos.

En su sobrevivencia y adaptación a las dinámicas urbanas, los pueblos originarios siguen reproduciendo prácticas y relaciones que los distinguen, protegiendo con ello su cultura e identidad. Una de estas prácticas es la fiesta.

Esto se pudo constatar a partir de una encuesta contestada por 60 miembros de alrededor de 25 núcleos agrarios de la Ciudad de México, en donde encontramos un fuerte vínculo entre las fiestas y el contexto rural de estos núcleos, a partir de los cultivos, de los cerros que prevalecen en la memoria colectiva o aparecen como reductos territoriales que se preservan para esas fiestas, algunas asociadas con antiguas celebraciones prehispánicas, en las que se entrelazan lugares otrora productivos, actualmente de encuentro y convivencia, en historias de las que forma parte la gente y las tradiciones festivas.

La primera pregunta buscaba identificar los lugares significativos y culturales. Para el 70% de las personas encuestadas esos lugares están ligados a la naturaleza, asociada directamente con las zonas rurales. El 28% de los encuestados identificaron como espacios públicos vinculados a celebraciones, entre ellas las fiestas patronales, la plaza cívica y la iglesia, lo que comprueba que, en esas localidades hasta hace poco rurales, una expresión de cohesión comunitaria sigue siendo la fiesta.


La fiesta patronal en Magdalena Contreras FOTOS: Gisela Landázuri Benítez

Ante la pregunta ¿qué eventos del pasado comparten en la memoria colectiva en su comunidad?, 42% respondieron que eventos religiosos y fiestas patronales; 30% que convivencias familiares y los usos y tradiciones. El 8% indicaron que los lugares de paso o lugares culturales, así como los eventos revolucionarios y 4% respondieron que la construcción de obras significativas y otros eventos, en tanto que 2% se refirieron a los trabajos comunitarios o no saben.

Sobre las fechas significativas en las que participan con la familia, vecinos o comunidad, 50% de los individuos contestaron que las fiestas patronales; 30% que las fiestas religiosas; 6% las actividades comunitarias; 4% las actividades culturales y 2% no respondió. Podríamos entonces decir para la mayoría de los encuestados las fiestas religiosas, entre ellas las patronales, son las más significativas en la vida familiar y comunitaria.

¿Qué fiestas celebran? 68% de los encuestados optaron por la respuesta de las fiestas religiosas; 20% por las populares; 6%, otras; 4%, familiares y 2%, cívicas .

La gastronomía está también asociada a las fiestas y tiene sabor a campo. ¿Cuáles son los platillos propios de estos lugares? Destacan los platillos nacionales (mole, pollo, arroz, frijoles, carnitas, barbacoa, pan de muerto), con 58%; todo lo derivado del maíz (pozole, tamales, atole, elotes, tortillas a mano, sopes, quesadillas, tlacoyos), con un 24%; vegetales de consumo popular (romeritos, quelites, hongos, calabacitas, flor de calabaza, brócoli, nopales), con un 8%, platillos locales (chilastle, chileatole, mixmole, pulque, mixiotes, pescado), con un 6%; otro tipo de platillos con un 2% y no hay respuesta en un 2%.

No hay por qué sorprenderse de que estas prácticas perduren en los núcleos agrarios de la Ciudad de México, pues las relaciones y experiencias comunitarias siguen estando presentes en la dinámica cotidiana. Lo que habría que reconocer es que a las manifestaciones rituales que explicaban las fiestas se pueden sumar otros sentidos, como los que están fortaleciendo la identidad y la pertenencia grupal, incluso la pervivencia misma de la comunidad o la continuidad de la resistencia frente a las sociedades que han tratado de transformar su cultura.


La fiesta patronal en Santiago Tepalcatlapan. FOTO: Gisela Landázuri Benítez

Las fiestas en Milpa Alta FOTO: Juan Carlos Loza

Nopales, hongos, aguacates y coliflores forman parte de las comidas para las fiestas

La iglesia tiene un rol destacado en estas celebraciones FOTOS: Gisela Landázuri Benítez

El siguiente mapa muestra la ubicación de los encuestados:

Delegaciones y localidades de las personas entrevistadas

1. Ajusco; 2. Barrio de los Reyes; 3. Cananea; 4. Xochimilco; 5. Comunidad agraria de San Mateo Tlaltenango; 6. Desierto de los Leones; 7. Ejido Santa Rosa Xochiac; 8. Ejido San Miguel Topilejo; 9. El Ocotal; 10. La Pila Pantano; 11. Los dinamos; 12. Milpa Alta; 13. Mixquic; 14. Pueblo San Mateo; 15. Pueblo Santiago Acahualtepec; 16. Pueblo Santiago Zapotitlán; 17. San Andrés Totoltepec; 18. San Lorenzo Acopilco; 19. San Mateo Tlaltenango; 20. San Miguel Xicalco; 21. San Pedro Cuajimalpa; 22. Santa Rosa Xochiac; 23. Santa Úrsula Coapa; 24. Santiago Tepalcatlalpan y 25 Tlaltenco. Fuente: elaboración propia, con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El mapa nos muestra que varios pueblos originarios están ubicados en la parte sur de la Ciudad de México y en la montaña.

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