Espectáculos
Ver día anteriorLunes 5 de febrero de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Willie Colón regresa a México para ofrecer conciertos en Mambo Café y en el Metropólitan

Para mí la salsa es una forma de reconciliar a la gente que amo

La ambición era crear una propuesta musical y lírica; ahora no es posible, afirma

El rey del trombón festeja sus más de 50 años de trayectoria, parece que han sido 15 minutos, expresa

Foto
Willie Colón durante una de sus presentacionesFoto cortesía del músico
Ana Mónica Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Lunes 5 de febrero de 2018, p. a10

El salsero Willie Colón (Nueva York, 1950) prefiere que se le llame El chico malo del Bronx. Aunque a estas alturas ya no es tan preciso, admitió el intérprete, quien ya se asume como ateo de la política.

Compositor, arreglista, productor y activista social, El rey del trombón creció en ese barrio latino en Nueva York. Referente de los ritmos caribeños, a propósito de sus más de 50 años de trayectoria, expresó a La Jornada: “(parece que) pasaron como 15 minutos.

Estoy muy contento y agradecido por todo lo que hecho en estos años y todavía sigo vigente en mi carrera. Soy dichoso. Además, he tenido la suerte de trabajar con talentos como Héctor Lavoe, Rubén Blades, Soledad Bravo y Celia Cruz.

Tampoco, agregó, sé que me depare el futuro, pero lo cierto es que nuestro repertorio es tan extenso y bueno, que a veces tardamos en seleccionar lo que vamos a tocar, porque son unas joyas todas las melodías.

Y es que Colón regresa a México para poner a vibrar y bailar a sus seguidores este 8 y 9 de febrero en conciertos donde ofrecerá lo mejor de sus éxitos con la orquesta que lo acompaña, integrada por monstruos de la música.

En este medio siglo de trayectoria, explicó Colón, he participado de manera activa en asuntos sociales y políticos, porque siempre he pensado que se puede lograr un cambio. He trabajado con grupos en diversas obras y proyectos. De hecho, me siento un cínico con la política actual.

Agregó: Mi música refleja esas temáticas; por ejemplo, nuestro primer disco, aunque no explícitamente, era una forma de desobediencia civil. En esa época empezaban a sonar los rumbones y las personas que no eran latinas llamaban a la policía debido a los sonidos africanos y locos que alteraban la paz. Era, en esencia, algo que hacíamos contra el sistema.

La salsa, rememoró, “se formó en una atmósfera de cambio, violencia y disonancia, ya con el paso del tiempo, mientras nos íbamos desarrollando, se retomó la academia y los aspectos intelectuales; por esta razón las letras de las canciones fueron más específicas y de carácter social. Mi música –sintetizó–, siempre ha tenido ese ingrediente socio-político”.

El intérprete de Idilio y El gran varón admitió que siempre pensó que la salsa no era un ritmo, sino un concepto de reconciliación entre todos los que amo, porque me crié en una ciudad donde había personas de todas las nacionalidades.

Pero, sí, afirmó, este género  ha cambiado, porque ahora es más simple, no con tanto detalle; en nuestros tiempos teníamos la ambición de crear una propuesta musical y lírica, lo cual ahora no se puede debido a la rapidez que implica hacer los arreglos y producir un disco; además, debido al escaso presupuesto con el que se cuenta, tampoco las radiodifusoras quieren melodías de más de cuatro minutos de duración.

Retirarse aún está fuera de su lista de prioridades, prepara un libro con sus memorias y produce grupos emergentes de salsa.

Nieto de migrantes puertorriqueños, estudió trompeta y clarinete; su admiración por Mon Rivera lo llevó a estudiar trombón, su pasión, a los 14 años, y dos más tarde, en 1966, grabó su primer disco con el título de El Malo.

Editado al año siguiente por la firma Fania, en ese primer trabajo contó con la voz de Lavoe e introdujo elementos del folclor puertorriqueño, en especial la bomba, mezclado con los ritmos hirientes y ásperos propios del trombón, de lo que fueron buenos ejemplos temas tan exitosos como Jazzy y I Wish I Had Watermelon.

Estrellas de Fania

Junto a otros músicos de origen caribeño, como Ray Barretto, Bobby Valentín, Reynaldo Jorge o Lavoe, participó en 1971 en la grabación del Concierto de las Estrellas de Fania, considerado el acto que lanzó el movimiento de la salsa en Nueva York.

Con el sello de Fania y junto con Lavoe grabó más de una docena de discos (hasta 1975), entre los que destacaron Guisando, Cosa nostra, El juicio, Asaltos navideños y The Good, the Bad, the Ugly, todos ellos muestras de la salsa urbana o de lo que se denominó sonidos del barrio, el sentir del migrante puertorriqueño en Nueva York.

A finales de los años 70 su espíritu rebelde lo llevó a desarrollar, junto al cantante panameño Rubén Blades, lo que se conoció como salsa conciencia, canciones que denunciaban la situación política y social de América Latina. En 2013 interpretó el tema Mentira fresca, en el que hace alusión a la situación sociopolítica que imperaba en Venezuela tras el fallecimiento del presidente Hugo Chávez.

Quiero agradecer a México por tantas oportunidades que me ha dado, por su cariño y apoyo de siempre, puntualizó.

Colón, quien prepara el encuentro sobre la rumba del siglo con la participación de invitados especiales para el último trimestre del año, llegará con sus joyas musicales este 8 de febrero a Mambo Café, localizado en Insurgentes Sur 644, colonia Del Valle, y el 9 de febrero al teatro Metropólitan, ubicado en avenida Independencia 90, Centro Histórico, a las 20 horas.

Btn rs