17 de febrero de 2018     Número 125

Directora General: Carmen Lira Saade
Director Fundador: Carlos Payán Velver
Suplemento Informativo de La Jornada

MADREADAS
“Entre el metate y el petate”

 

Voltear la tortilla:
reflexiones en torno
al género y el maíz

La metáfora

En la acción de voltear la tortilla se busca la posibilidad de una nueva realidad, de relaciones inéditas listas para descubrir atributos insospechados de la realidad explicada hasta ahora, porque sin esa quimera, ¿hacia dónde dirigimos nuestro andar, actuar reflexionar, proponer, cuestionar, interpretar, razonar, confundir? La relación de miles de mujeres indígenas y rurales con el maíz presenta las condiciones idóneas no sólo para comprender la metáfora “voltear la tortilla”, si no, sobre todo, para elaborar esquemas de pensamiento para el cambio sutil de la conciencia total de la humanidad (cuerpo, mente y espíritu) que se busca.

 

La multipresencia femenina
en torno al maíz

Ellas aportan su fuerza de trabajo invisible en las labores agrarias como extensión del trabajo doméstico que se les asigna por ser mujeres. Su trabajo alrededor del maíz, es poco o nada valorado, a pesar de su evidente importancia para la supervivencia. Para decirlo de manera simple, si no hay tortillas, no hay qué comer y si no hay qué comer, no hay vida. La molienda y la elaboración de tortillas forman un eslabón fundamental en esta cadena de prácticas en torno al maíz que, a la vez que forma parte de la subordinación histórica de las mujeres.

El maíz en los rituales políticos
de mujeres indígenas

El maíz se agradece a la Madre Tierra y al maíz se le agradecen sus bondades. El maíz está presente en el ritual a través de las mazorcas, los granos, las tortillas, los tamales. Las mujeres participan en su producción, cosecha y distribución para satisfacer las necesidades de autoconsumo, de preparación de la nueva siembra y de su transformación en los alimentos que, además de garantizar la vida, constituyen la base de una cultura alimentaria ancestral.

 

Una historia femenina mazahua amasada con cuidado

Soy mazahua, con todo lo que esto implica. Mi cordón umbilical fue enterrado en la casa donde nací, tradición que denota la primera y más importante asignación femenina: el mantenimiento y cuidado de la unidad familiar. Una fuerte responsabilidad caía sobre mí con tan solo horas de nacida.

Flor, la migrante que sobrevive
gracias a su relación con el maíz

Los saberes aprendidos de tantos años en México le habían salvado la existencia. Saber comprar la harina (a falta de nixtamal), amasar la masa, preparar el guisado, rellenar la hoja de tamal y ponerlos a cocer fue su salvación. Con sus redes latinas de apoyo logró vender tamales en el centro de la ciudad y en diversos suburbios. Su menú se amplió, y a los tamales se le agregaron las tortillas hechas a mano para acompañar los deliciosos chiles rellenos, pancita y pozole que también prepara. La venta de tamales, tortillas y comida, en la que el maíz es el principal elemento, le ha ayudado a mantener a flote a su familia.

 

Cuerpos, saberes y sabores de
maíz en el Istmo de Tehuantepec

El maíz se imbrica en la vida cotidiana de las mujeres, y aunque la conexión cocina-mujeres es paradójica, en la práctica ha traspasado la reducción de lo doméstico fluyendo hacia lo público, de manera tal que contribuye a dar forma a una economía de mujeres para mujeres, en donde las cocineras tradicionales articulan redes de producción y de comercio en donde ellas son las protagonistas, contribuyendo incluso a la creación de la idea de una sociedad matriarcal. Esta economía encarnada de mujeres es a su vez una fuente de conocimiento y autonomía que se desarrolla en la práctica y en la interacción comunitaria.

Mujeres matlatzincas: la dieta
de milpa-monte-traspatio

Las mujeres matlatzincas expresan sentimientos encontrados relacionados con una de las actividades principales asignadas al género femenino: la preparación de la comida para los demás, pues de acuerdo con su estado de ánimo perciben esta tarea: si están contentas les da gusto, dan gracias a Dios por tener comida y cocinan con amor. Si están enojadas dicen que lo hacen porque es la obligación que tienen que cumplir por el hecho de ser mujeres.

 

Mujeres y hombres en la milpa
de una comunidad triqui alta

Las mujeres casadas participan en el deshierbe, fertilización y cosecha, dependiendo de la presencia o no de fuerza de trabajo masculina suficiente. Ellas identifican su aporte en el trabajo productivo de la milpa, donde la toma de decisiones es de los hombres. Son conocedoras de los ciclos productivos, participan en las cosechas y selección de semillas, aún cuando no se les da reconocimiento explícito por este trabajo, hecho que se refleja incluso en el pago de jornales.

Conocimientos y saberes en
la producción de maíz nativo

Las mujeres son poseedoras de amplio saber y generadoras de conocimiento: desde niñas aprenden a sembrar, a seleccionar las semillas y conservarlas; están familiarizadas con el proceso completo. En ausencia de los varones se hacen cargo del cultivo con resultados satisfactorios, sin negar que esto implica una sobrecarga de trabajo, pues se suma a la de por sí larga jornada derivada del tejido de palma y el trabajo doméstico cotidiano.

 

El Grupo Vicente Guerrero:
la lucha por el trabajo compartido

El hecho de que las mujeres rurales se reúnan y organicen trastoca relaciones de poder y permite identificar tanto necesidades colectivas, en este caso de campesinos y campesinas, como específicas de género. Algo que faltaba en el colectivo no sólo de mujeres si no del GVG, era su participación más activa, el reconocimiento de esta participación y, como dicen ellas, el trabajo compartido tanto en las tareas del hogar como en las de la organización.

Del maíz a la horchata:
experiencia de las mujeres mayas

Un distintivo de la nueva ruralidad es la nincorporación de las mujeres al espacio laboral, y a la prevalencia del multiempleo como estrategia económica, lo que conlleva a nuevos problemas y desafíos que exacerban ciertos riesgos, pero que al mismo tiempo ofrece un cimiento para que las mujeres repiensen sus propias identidades.

 

La otra cara de la dieta escolar
en San Francisco Oxtotilpan

Por ahora las tortillas se siguen comiendo en casa, en los almuerzos escolares, en las fiestas y rituales. Lo que debería ser preocupación es que se sustituyan por alimentos con altos contenidos de hidratos de carbono, azúcares y grasas.

Masa con o sin nixtamal: respuestas femeninas ante los programas sociales

 

Hablando de tacos: masculinidades y relaciones de género en las taquerías

En estas taquerías los roles están bien definidos. Las mujeres son las encargadas de preparar las salsas, picar la verdura, comprar las tortillas y alistar todo lo necesario para la venta de tacos. La elaboración del chorizo, el fuego, la cocción y la imagen exterior corresponden a los hombres.

El futuro de la tortilla es
también nuestro futuro

El maíz y la tortilla se perciben ausentes en los modelos educativos de las familias, escuelas y universidades de nuestro país. La carencia de información y apreciación de la tortilla está teniendo efectos serios en la calidad, sabor y nutrientes del producto, los cuales se han venido deteriorando con la industrialización y nuevos esquemas de comercialización que hoy en día tienen las nuevas “tortillas”.

 

De chile, de dulce y de manteca

El secreto de la milpa

De chile, de dulce y de manteca

La agricultura campesina desde
la perspectiva de Michel Piel

 

De chile, de dulce y de manteca

El ordenamiento de Cuetzalan, una herramienta de defensa comunitaria

 
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PORTADA: La tortillera, Diego Rivera  
 

Un poema a las tortillas

Los desafíos de las palmeadoras
de Tlaxiaco

Durante el proceso de elaboración de la tortilla, las mujeres se exponen a cambios permanentes de temperatura y a los contaminantes contenidos en el humo que sale de sus fogones. Las estufas sin chimenea que utilizan afectan de manera negativa sus vías respiratorias, vista y piel. La posición que toman para tortear también daña su columna vertebral a lo largo del tiempo. Muchas de ellas reportan dolores de huesos y la inmensa mayoría sabe que trabajar con leña representa un problema grave para su salud.

Sobre la energía que cocina las tortillas

Una “tortilla sostenible” debería incluir al menos tres soberanías: la alimentaria, fundada en los maíces nativos; la energética, apoyada en el uso descentralizado, autónomo y ético de las fuentes de energía renovable; y la propia soberanía de las mujeres, basada en la reapropiación del uso de su tiempo y energía vital.

Acambay, del nixtamal
a la harina

Las despensas y los comedores instalados por el gobierno se han convertido en el principal vehículo para el arribo de alimentos altamente procesados como la soya deshidratada, el huevo en polvo, la machaca, el pollo deshidratado, todo tipo de enlatados y la harina de maíz, entre otros, insumos todos que se van integrando paulatinamente a la mesa campesina en la que las mujeres toman decisiones importantes. Frente al dilema de tomar o rechazar los apoyos gubernamentales, generalmente ellas optan por utilizar la harina de maíz en la elaboración de tortillas, desplazando paulatinamente el maíz nixtamalizado.

La percepción del consumidor de tortillas

La tortilla de maíz continúa siendo la convergencia de los signos y símbolos de nuestra alimentación milenaria, lo que nos nutre, lo que nos alimenta, es por ello que en nuestro imaginario tiene un fuerte vínculo con la imagen femenina y materna.

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