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Las abejas de México y el mundo, en peligro
Iván Restrepo
U

na ciudadanía informada y alerta sobre los problemas que aquejan al medio ambiente es la mejor manera de evitar daños a la salud pública y a la naturaleza. Así sucede, por ejemplo, con la campaña internacional para advertir sobre los efectos nocivos que ocasiona un herbicida elaborado por Monsanto, la trasnacional más poderosa de transgénicos, semillas y agroquímicos. El herbicida se llama Dicamba y, según organizaciones ecologistas, su toxicidad, asociada a su volatilidad originará este año la muerte de 60 millones de mariposas en Estados Unidos. ¿Cuántas de ellas son Monarca? Igualmente las personas expuestas a dicho herbicida pueden sufrir malformaciones del feto, alteración del proceso de reproducción, pérdida del apetito, problemas musculares, visuales y respiratorios, incontinencia.

El Dicamba se agrega a uno no menos cuestionado, el glifosato, uno de cuyos nombres comerciales es Roundup, que la Organización Mundial de la Salud tibiamente advierte que puede ser carcinógeno. Monsanto lo aplica en las enormes plantaciones de soya transgénica que tiene en diversos países, como Brasil y Argentina, ¿y México?

En el número 246 del suplemento Ojarasca de La Jornada, de octubre del pasado año, Fernando Bejarano destaca los peligros del Dicamba, pues destruye todo lo que no sea la soya transgénica que lo contiene. No es una denuncia de grupos sociales amarillistas que se oponen a los organismos genéticamente modificados. El Washington Post en septiembre pasado publicó un extenso reportaje donde señala que, por su alta volatilidad, los efectos del Dicamba no se limitan al sitio donde se aplica, sino que afecta a las áreas de cultivo cercanas, causando múltiples daños a plantaciones de frutales, siembras de verduras y a especies animales de diverso tamaño. Destacada e inesperadamente (pues su objetivo son las malezas), a los insectos. Y entre ellos, especialmente a las abejas, fundamentales en el proceso de polinización de las plantas.

Dicamba está registrado en México por varias empresas, cada una con un nombre comercial; una de ellas es Syngenta. Y como es costumbre, Monsanto a través de sus canales de apoyo en la academia, los medios y algunas redes sociales sostiene que no es el monstruo que describen los defensores del ambiente y la salud pública. Sin embargo, algo muy diferente advierten destacados especialistas de Estados Unidos y los países que integran la Unión Europea, que llaman a la ciudadanía a dar la batalla contra el peligroso herbicida.

En referencia a las abejas, la máxima autoridad europea en seguridad alimentaria, acaba de confirmar que son afectadas por tres agroquímicos del grupo de los neonicotinoides: imidacloprid, clotianidina y tiametoxam. Su uso se encuentra restringido en los países de la Unión Europea desde hace cinco años en los cultivos que atraen a las abejas. Como el maíz, el girasol y la canola, pues son neurotóxicos y afectan el sistema nervioso de los insectos. Y muy especialmente a las abejas, los abejorros y otros más. Igualmente a los cultivos y a numerosas plantas que ellas polinizan.

Los agroquímicos citados los producen la trasnacional suiza Syngenta (hoy propiedad china) y la farmacéutica alemana Bayer (que en 2016 se fusionó con Monsanto), y ya apelaron la decisión tomada recientemente. Pero se duda que obtengan éxito, pues el mal que causan está probado científicamente por los centros de investigación más prestigiosos.

Desde hace años en México los agricultores de la península de Yucatán y diversas organizaciones defensoras de los recursos naturales libran una gran batalla legal y social para evitar que en esa región se establezcan siembras de soya, lo que traería el uso de los citados neonicotinoides y otros compuestos químicos, con los que se afectaría a las abejas y otros insectos. Debido al uso indiscriminado de agroquímicos, también crece la mortandad de abejas en Jalisco, Morelos, Oaxaca, estado de México, Veracruz y Michoacán, por ejempo.

¿Y las instancias encargadas de garantizar un ambiente sano y el buen estado del patrimonio natural? ¿En busca del voto por Yo mero?