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Publica obra con el sello del FCE dedicada a 25 cuentistas mexicanos del siglo XX

La crítica literaria precisa del asombro: Geney Beltrán

Incluye a los reconocidos: Rulfo, Fuentes, Arreola y Pacheco; también, a fantasmas como Nellie Campobello y Efrén Hernández, adelanta el escritor a La Jornada

Apuesta por autores que han sido marginales, poco leídos o editados y que merecen mejor fortuna ante los lectores

 
Periódico La Jornada
Jueves 15 de marzo de 2018, p. a10

Con Asombro y desaliento, la obra más reciente de Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976), el escritor postula que la crítica literaria también es una forma de hacer el bien.

El autor dedica esas páginas a 25 cuentistas mexicanos del siglo XX, desde los más reconocidos como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Juan José Arreola o José Emilio Pacheco hasta otros que aparecen como fantasmas entre ejemplares enmohecidos de los anaqueles, como la bailarina Nellie Campobello o el poeta Efrén Hernández.

En una librería, en la colonia Condesa, a unos pasos de su oficina, Geney Beltrán acude en su faceta de autor, no de funcionario, profesor, editor o traductor. Las sociedades y los lectores, en general las personas interesadas en el campo cultural, hasta los que nunca leen nada, se benefician de una crítica exigente, informada, con argumentos, a pesar de todo el estigma que tiene la figura del crítico como un francotirador, un envidioso o un escritor frustrado, explica en entrevista con La Jornada.

Abrirse a nuevas parcelas, no cerrar los caminos

La lista de autores disímbolos, dispersos en el tiempo, exposición y reconocimiento se inicia con Nellie Campobello y termina con Eduardo Antonio Parra, en las casi 300 páginas del libro coeditado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Secretaría de Cultura federal, que recogen una muy sucinta guía bibliográfica y un personal epílogo en el que narra la epifanía de verse reconocido en el padre, mientras salía por las escaleras de la estación Coyoacán del Metro.

Lo que identifico en los autores es una postura compleja ante la realidad, sobre todo la mexicana. Es crítica, de incomodidad, perplejidad, a veces incluso de un contradictorio escapismo. Y esto me parece muy sintomático de la literatura mexicana, y en general de la latinoamericana del siglo XX, es muy retada por los dilemas morales y sociales.

Dos palabras de acepción contrastante describen el alma de está búsqueda en las letras. El asombro de una apuesta por autores que han sido marginales, poco leídos o editados y que merecen mejor fortuna ante los lectores. La función de la crítica es permitirse el asombro, abrirse a nuevas parcelas, no cerrar los caminos.

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Identifico en los autores una postura compleja ante la realidad, sobre todo la mexicana. Es crítica, de incomodidad, perplejidad, a veces incluso de un contradictorio escapismo, explica Geney Beltrán Félix (Culiacán, 1976) en la entrevista con La Jornada Foto Carlos Ramos Mamahua

Por otra parte, está el desaliento de un autor que se dice marcado por una generación que nació y creció en un entorno de crisis económica e inflación. Mentiría al lector si no aclaro que esa suerte de educación intelectual y generacional no está presente en la forma como leo, sobre todo ficción mexicana. Por eso la palabra desaliento es tan importante para estos creadores desde mi perspectiva: no formo parte de una generación optimista.

En principio, el conjunto de ensayos es resultado de una imposición personal que enfrenta una dispersión como escritor, comenta Geney Beltrán, sinaloense con más de 25 años de vivir en la Ciudad de México. Esa dispersión se manifestaba en mis colaboraciones en revistas y suplementos; me planteé el reto de dar forma a una colección de ensayos en torno a un género y una literatura que me interesaba.

También, la impresión de 5 mil 200 ejemplares por el FCE se inscribe en la colección Biblioteca Mexicana, coordinada por el historiador Enrique Florescano.

Versión final de textos dotados de mayor aliento

Esos textos que Geney Beltrán publicó en revistas o suplementos culturales son recuperados y dotados de mayor aliento, resultó en una primera versión en 2016, y una final de 2017, que dibuja un rostro del cuento mexicano del siglo XX. Fueron años entre 2014 y principios de 2017 dedicados a este proyecto, antes de que el autor asumiera la titularidad de la Coordinación de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes el pasado diciembre.

Un viaje iniciático al cuento mexicano, así podría describirse Asombro y desaliento. “Me interesaba –prosigue– que no sólo estuvieran los autores canónicos, como Rulfo, Fuentes o Pacheco, sino también esos otros que había encontrado en los callejones de la literatura, cuando uno vagabundea en los estantes de las librerías de viejo, en conversaciones con colegas o textos de críticos”.

La finalidad, añade, es que este libro sirva al lector de distintos perfiles, no sólo a especialistas. También para los que comienzan a leer o los que desean adentrarse en la literatura mexicana de ficción del siglo XX.