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Su éxito depende de la preparación de docentes, advierte

Hay pocas evidencias de la aplicación del currículo educativo, indica el INEE
 
Periódico La Jornada
Domingo 8 de abril de 2018, p. 29

A pesar de que los estudiantes mexicanos tienen evaluaciones estandarizadas para medir sus niveles de aprendizaje desde hace dos décadas, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) indica que hay muy pocas pruebas sobre el diseño e implantación del currículo en educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, pese a que define qué se enseña, qué se debe aprender y cómo lograrlo.

En el documento La educación obligatoria en México. Informe 2018, señala que el currículo vigente muestra que los programas de estudio están pensados y diseñados para una escuela de organización completa, por lo que pierde de vista la diversidad regional y genera desigualdad educativa, además los currículos son muy prescriptivos y no permiten adaptaciones locales ni considera a los estudiantes con alguna discapacidad.

En el país se tiene un currículo nacional de observancia obligatoria para educación básica, pero en bachillerato es muy diverso, pues se cuenta con múltiples subsistemas, aunque desde 2008 se impulsó el marco común para este nivel para articular los distintos planes y programas de estudio.

Por lo que respecta al enfoque por competencias, el INEE afirma que si bien es un factor transversal al currículo actual, con excepción de la educación preescolar, no ofrece orientaciones consistentes acerca de cómo implementar dicha metodología al trabajo educativo ni logra coherencia sobre el papel que debe cumplir el docente.

Agrega que, en teoría, el alumno es el centro de su aprendizaje y el docente es el mediador, pero esos roles no se concretan en la realidad. La pedagogía tradicional sigue imperando en las aulas mexicanas, y subraya que pese a la centralidad que se le otorga al alumno en el discurso educativo, únicamente en algunos programas de estudio se incluye una descripción explícita de su papel.

Tras destacar que en 2017 se presentó el nuevo modelo educativo y curricular que se aplicará como parte de la reforma educativa, aunque de forma escalonada a partir del ciclo 2018-2019, señala que su aplicación exige una “gran preparación de los docentes, pues tienen que dominar sus propias habilidades socioemocionales –al haberlas incluido por primera vez como parte del currículo obligatorio– así como generar ambientes de aula, escuela y comunidad que propicien el desarrollo de dichas habilidades”.

En materia de autonomía curricular, por primera vez cada escuela definirá qué contenidos o actividades realizará en 20 por ciento de tiempo escolar, la Secretaría de Educación Pública tiene entre sus atribuciones definir los cinco ámbitos en que ésta podrá desarrollarse, lo cual –afirma el INEE– puede limitar su propósito.

Advierte que conociendo las limitaciones que dicho enfoque ha tenido en el pasado en su implementación, su éxito dependerá de una adecuada formación inicial y continua de los maestros.