Opinión
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Anaya: preguntas necesarias
Orlando Delgado Selley
U

n elemento fundamental para evaluar las propuestas políticas de los candidatos a ocupar la Presidencia de la República es su gestión. Tanto Andrés Manuel López Obrador como José Antonio Meade han tenido a su cargo importantes responsabilidades públicas. El caso de Ricardo Anaya es distinto. Carece por completo de experiencia en la gestión pública. Por ello adquiere mayor relevancia su plataforma electoral, destacadamente su planteamiento económico. La propuesta en la materia del Frente por México, integrado por PAN, PRD y MC, es interesante.

Se trata de un proyecto que plantea tres ejes centrales para lograr su objetivo fundamental: un desarrollo económico con crecimiento, inclusión social y sostenibilidad. Al margen de lo redundante del enunciado económico central de este Frente variopinto, sus tres ejes son: una economía para la inclusión y el bienestar, desarrollo humano, y medio ambiente y sostenibilidad. En cada caso se anotan diversos propósitos, y lo que pudiera entenderse como metas y compromisos que explicitan intenciones que contrastan con la situación que ha privado en el país en los pasados 36 años.

En el primer eje llama la atención el propósito inicial: impulsar un modelo inspirado en los principios de la economía social de mercado, enfatizando que estará orientada al crecimiento económico con equidad. Economía social de mercado remite a un modelo donde el diseño de política económica está ordenado por los propósitos de la política social. Se trata de un planteo diferente al neoliberal. Lo que se confirma al plantear el segundo objetivo: establecer una política de Estado que combata la pobreza, la desigualdad y la marginación. Aquí aparecen tres compromisos centrales: salario mínimo digno, decente y suficiente; derecho a una renta básica universal e igualdad salarial entre mujeres y hombres.

El planteamiento corresponde a una visión económica que proviene de corrientes económicas de izquierda, que en Europa postularon la economía social de mercado para contrastarla con las políticas neoliberales dominantes. Postular el impulso a una economía social de mercado implica aceptar la necesidad de que el Estado controle a las fuerzas del mercado en beneficio de la sociedad. Es evidente que en toda su historia Acción Nacional ha postulado un modelo económico absolutamente neoliberal. Eran neoliberales antes de que utilizáramos este concepto. Por eso resulta necesario cuestionar duramente lo que se sostiene en la plataforma electoral.

¿De verdad el grupo del PAN que impulsó a Anaya y aceptó la alianza con lo que quedaba del PRD está dispuesto a llevar a la práctica de un eventual gobierno frentista una política de esta naturaleza? ¿Impulsarán realmente que los salarios mínimos sean suficientes para sostener a una familia típica mexicana, es decir, alrededor de 150 pesos diarios?

De mayor trascendencia es el tema del ingreso básico universal que, por ejemplo, se está experimentando en Finlandia. ¿Los panistas y sus aliados determinarán y garantizarán que todos los mexicanos tengan derecho a una renta básica pagada por el gobierno? Es evidente que, de ser un planteo que verdaderamente impulsaría el eventual gobierno de PAN-PRD-MC, lo cuestionable no es su pertinencia, sino su sustentabilidad. ¿De dónde provendrían los recursos presupuestales que permitirían financiar la renta básica universal, digamos que a todos los nacidos a partir del 1 de diciembre de 2018?

La respuesta a esta pregunta esencial podría estar en la política fiscal que se propone, pero resulta que al respecto plantean vaguedades, como que su política fiscal estará orientada al bienestar social de las familias y al desarrollo económico. Para ello señalan que diseñarán un sistema fiscal promotor del desarrollo económico y social, que estimule la inversión, el ahorro y distribuya la riqueza equitativamente, favoreciendo el ingreso familiar por encima del gubernamental. ¿Cómo puede haber un sistema fiscal que promueva el desarrollo cuando debe privilegiarse el ingreso familiar sobre los ingresos públicos? ¿Cómo se concretará la progresividad que se postula si al mismo tiempo omiten proponer aumentos tributarios, aludiendo sólo a una mayor base recaudatoria?

Anaya ha logrado posicionarse como el segundo lugar en la contienda, dejando en un lejano tercer lugar a Meade. Está lejos del puntero, pero pudiera escalar en la segunda parte de la campaña. Sin duda habla bien y rápido. El problema es que lo que dice son palabras que no se honrarían en un eventual gobierno con él a la cabeza. La convicción del PAN y de su candidato es contraria a lo que han postulado en su plataforma electoral. Para demostrarlo habría que cuestionarlo incisivamente en los próximos debates.