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La vicepresidenta asegura que el gobierno está listo para el diálogo con la sociedad civil

¡Que se vayan!, el grito de miles en Nicaragua contra Ortega y Murillo

Surge movimiento de madres y abuelas que marchará todos los jueves en rechazo al régimen

 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de mayo de 2018, p. 24

Managua.

El pueblo perdió el miedo y Ortega perdió al pueblo, fue la consigna de más de 200 mil personas en la tercera movilización masiva en Managua contra el gobierno del presidente Daniel Ortega en tres semanas, informó la revista Confidencial en su portal de Internet.

En tanto, el gobierno nicaragüense se declaró este jueves listo para iniciar un diálogo nacional con la sociedad civil y la mediación de la Iglesia católica, informó la vicepresidenta, Rosario Murillo.

Agregó que sólo esperan el llamado de los obispos que servirán como mediadores y testigos de las conversaciones.

Estamos en absoluta disposición de asistir cuando la Conferencia Episcopal nos convoque, dijo la también esposa del presidente Ortega.

La Marcha por la Justicia y Democratización de Nicaragua, convocada por la Coalición Universitaria, reunió a estudiantes, campesinos, empresarios y pobladores de distintos lugares del país que exigen justicia por los 47 muertos durante las protestas que empezaron el 18 de abril.

La movilización paralizó este miércoles la zona oeste de Managua con gritos de pueblo únete y eran estudiantes, no eran delincuentes. También hubo protestas en los departamentos de Chinandega, León, Ocotal, Bilwi y Matagalpa.

Las protestas estudiantiles comenzaron por una reforma del gobierno al sistema de seguridad social que planteaba mayores cuotas a empresarios y trabajadores y que disminuía en 5 por ciento las pensiones, pero la represión y la detención arbitraria de los participantes causó indignación y extendió la movilización a todo el país.

La ruta de 7 kilómetros para marchar resultó corta para la multitud que se congregó en el punto de partida: la Catedral de Managua.

Los manifestantes agitaron banderas de Nicaragua al grito de: ¡que se vayan!, en alusión a Ortega y a Murillo, a quienes tacharon de ladrones y asesinos.

Una caravana de campesinos, movilizados desde hace cinco años contra un proyecto para construir un canal interoceánico, fue recibida con júbilo por pobladores de barrios ubicados en el trayecto hacia el lugar de concentración. También fue aplaudida la presencia de residentes del poblado indígena de Monimbo, en Masaya, bastión sandinista en la lucha contra la dictadura de Somoza en 1979.

Dirigentes del Consejo Superior de la Empresa Privada, aliados del gobierno en los recientes 11 años, acudieron a la marcha y se declararon a la expectativa del inicio del diálogo para democratizar al país convocado por las autoridades.

La Comisión de la Verdad, formada por el gobierno nicaragüense, anunció que aceptará como parte de la investigación la asesoría técnica y legal de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Relatoría de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

Los cinco miembros de la instancia creada por la Asamblea Nacional (Parlamento) aseguraron que actuarán con transparencia y autonomía y que esperan tener resultados en tres meses.

El gobierno, que el miércoles convocó a la contramarcha Canto por la Paz y el Cariño, en el centro histórico de Managua, convirtió la cita de miles de simpatizantes del gobernante Frente Sandinista para la Liberación Nacional y empleados del gobierno, en un concierto por la paz, ante pedidos de la iglesia católica de evitar enfrentamientos entre las dos movilizaciones.

Un movimiento cívico conformado por madres y abuelas que se bautizó como Madres de Mayo, se dio a conocer en un primer plantón en la rotonda del Metrocentro.

Vestidas con atuendos similares al de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que durante años han protestado por sus hijos y nietos desaparecidos por la dictadura militar en Argentina (1976-1983), anunciaron que sus protestas se repetirán todos los jueves en rechazo al gobierno de Ortega y en solidaridad con las familias de los estudiantes muertos en las protestas del mes pasado.