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Seminario en la UNAM

Académico argentino propone recuperar la inspiración de la reforma de Córdoba

El movimiento de 1918 rebasó lo pedagógico para proponer un cambio social, según Diego Tatián

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▲ Ante la mercantilización de la educación vigente en Argentina, debe replantearse la Reforma de Córdoba.Foto Cubadebate
 
Periódico La Jornada
Sábado 18 de agosto de 2018, p. 10

Frente al actual proceso de mercantilización de la docencia y de conversión de las universidades en industrias, la recuperación de la inspiración de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 es una tarea política vigente. Así lo consideró ayer el filósofo argentino Diego Tatián durante una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Tatián, profesor de filosofía política en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina, participó en el curso interinstitucional Un siglo de movimientos estudiantiles, organizado por el Seminario de Educación Superior de la UNAM.

El ex decano de la Facultad de Filosofía de la UNC hizo una interpretación del espíritu de la reforma de Córdoba, impulsada por estudiantes, y dijo que se trató de un hecho que rebasó lo meramente universitario y pedagógico para convertirse en un movimiento de reforma social.

El movimiento reformista se desarrolló de septiembre de 1917 a septiembre de 1918. Surgió con reclamos estudiantiles por el internado de la universidad y derivó en un conflicto grave entre autoridades universitarias y alumnos. En junio de 1918, los estudiantes iniciaron una huelga tras desconocer los resultados de la elección de nuevo rector. Demandaron la intervención del gobierno argentino y la reforma al estatuto de la universidad. El movimiento logró su objetivo y se convirtió en un referente para las autonomías universitarias del continente y del mundo, así como para luchas por la democratización de sus instituciones.

Para Tatián, empero, fue algo más: se trató de un acto emancipatorio. Los estudiantes, narró, se movilizaron contra una universidad clerical, decimonónica, cerrada, y buscaron transformarla en laica y científica. La inspiración para ello la obtuvieron de movimientos como la Revolución Francesa, la revolución de mayo de 1810 en Argentina contra el virreinato español y el inicio de la organización obrera en ese país, entre otras fuentes.

El filósofo se refirió a Diódoro Roca –a quien llamó el máximo escritor de la Reforma–, quien en sus textos planteaba que el papel de la universidad era encabezar un conjunto de transformaciones sociales que apuntaban al socialismo. No habrá reforma hasta que no haya cambio social, llegó a escribir.

Tatián planteó que hoy el significado de la reforma corre el riesgo de una malversación. El concepto, dijo, ha sido domesticado y no encontrarán prácticamente a nadie en el espectro político de izquierda a derecha que no se diga reformista.

Frente al proceso neoliberal de mercantilización de la educación vigente en Argentina, Latinoamérica y el mundo, la tendencia de convertir a la universidad en empresa y de transitar a una enseñanza sin maestros y autodidáctica tecnológica, la herencia de la Reforma Universitaria de Córdoba requiere ser cuestionada, pues la autonomía que alcanzó es utilizada hoy para resguardar privilegios y no para impulsar la justicia social.